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34 INTERNACIONAL Tribuna abierta MARTES 20 s 3 s 2007 ABC Robert Kagan Miembro de la Fundación Carnegie para la Paz TENIENDO ÉXITO N artículo de portada del Post de la semana pasada insinuaba que la Administración de Bush no tiene un plan de contingencia para el caso de que la escalada de tropas en Irak no tenga éxito. Yo me pregunto si el Post y otros periódicos lo tienen para el caso de que sí lo haga. Importantes periodistas han estado informando desde hace tiempo de que la guerra era inútil, un fiasco que no se iba a superar con el envío de más tropas, ni con una nueva estrategia contra la insurgencia. En diciembre, la creencia popular era que el envío de más tropas era algo políticamente imposible después del tono antibélico de las elecciones legislativas. Era imposible en la práctica, porque esas tropas adicionales no existían. Y aunque existieran, no cambiarían las cosas. Cuatro meses después, la anteriormente insuperable oposición política ha sido superada. Esas tropas no existentes están saliendo hacia Irak. Y aunque todavía es algo pronto, y continúan los horribles actos de violencia, hay pruebas claras de que la nueva estrategia contra la insurgencia, respaldada por la llegada de nuevas fuerzas, está teniendo un efecto significativo. lgunos observadores están informando del giro. Los blogueros iraquíes Mohamed y Omar Fadhil, ampliamente respetados por su franco discurso, dicen que los primeros signos son esperanzadores El primer impacto de la oleada escriben, ha sido psicológico. Tanto amigos como enemigos de Irak habían llegado a convencerse, gracias en buena medida a los medios estadounidenses, de que EE. UU. se estaba preparando para la retirada. Cuando sucedió lo contrario, sólo eso cambió ya la dinámica. Como informan los Fadhil, los comandantes y los tenientes de varios grupos de militantes abandonaron sus posiciones en Bagdad, y en algunos casos huyeron del país El dirigente más importante que se ha escondido es Muqtada Al- Sadr. Su ejército Mahdi ha recibido órdenes de evitar el choque con las fuerzas estadounidenses e iraquíes, a pesar de que las fuerzas de la coalición empiecen a situarse en Ciudad Sadr, antes zona prohibida. Con anterioridad a la llegada del general David Petraeus, el principal estratega del Ejército en la lucha contra la insurgencia, las fuerzas estadouni- LA OLEADA ESTÁ U No es una coincidencia que, al tiempo que los ánimos y la realidad han cambiado, las tendencias políticas también lo hayan hecho. Un acuerdo nacional para compartir las ganancias del petróleo parece estar a punto de ser aprobado. El Ministerio de Interior ha llevado a cabo una purga de funcionarios corruptos y de muchos sospechosos de torturas y brutalidad poco de un cambio espectacular en Ramadi desde su anterior visita. La ciudad era más segura, así como su aeropuerto. La nueva estrategia estadounidense de salir, descentralizar, entrar en los barrios, consolidar una posición, decirle al enemigo que estamos aquí, y empezar a hablar con los lugareños está teniendo un efecto evidente y palpable Los soldados estadounidenses han conseguido acuerdos con los dirigentes religiosos locales y han hecho retroceder a Al Qaida, una tendencia que otros observadores han percibido en algunas zonas de dominio suní. El resultado, según Williams, es que la guerra ha cambiado o es una coincidencia que, al tiempo que los ánimos y la realidad han cambiado, las tendencias políticas también lo hayan hecho. Un acuerdo nacional para compartir las ganancias del petróleo parece estar a punto de ser aprobado. El Ministerio de Interior ha llevado a cabo una purga de funcionarios corruptos y de muchos sospechosos de torturas y brutalidad. Y empiezan a abrirse grietas en la coalición chií de gobierno; un buen indicio, dado que la anterior unidad, sólida como una roca, era a un tiempo la consecuencia y la causa de la creciente violencia sectaria. Todavía hay violencia, y los insurgentes suníes y Al Qaida están intentando demostrar que el aumento de tropas no está funcionando. Sin embargo, están atacando objetivos más vulnerables en las provincias. La violencia ha disminuido en Bagdad. En cuanto a Sadr y al ejército Mahdi, es posible que más adelante vuelvan a plantear problemas. Pero limitarse a esperar que se agote el esfuerzo estadounidense e iraquí puede tener sus riesgos si los ciudadanos se van volviendo menos tolerantes con la violencia. Sadr o Al Qaida no pueden sentirse muy reconfortados si leen en The New York Times que Estados Unidos planea mantener en Irak niveles elevados de tropas hasta comienzos del año 2008 como mínimo. La única buena noticia para ellos sería que la Administración de Bush, en su infinita sabiduría, comenzara de nuevo a hablar de reducir las fuerzas. adie está pidiendo a los periodistas estadounidenses que empiecen a poner de relieve las buenas noticias. Todo lo que tienen que hacer es informar de lo que está sucediendo, aunque ello pueda chocar con sus apreciaciones previas. Algunos todavía están vendiendo libros basados en la idea de que la guerra se ha perdido, y punto. Pero, ¿qué sucederá si hay un capítulo más? 2007 Robert Kagan N A Ángel Córdoba denses tendían a asaltar los refugios de los insurrectos y de los terroristas y luego se retiraban y dejaban esas zonas en manos de las fuerzas iraquíes, que no lograban asegurarlas. Los Fadhil afirman que una diferencia entre los actuales y los anteriores intentos- -fallidos- -de proteger Bagdad es la voluntad de los gobiernos de Estados Unidos y de Irak de dedicar recursos suficientes durante el tiempo suficiente para que se consiga el éxito En el pasado, los arranques de actividad estadounidense se veían seguidos por retiradas y por la vuelta de los insurgentes. Ahora, el plan de proteger Bagdad se está haciendo más estricto, y gana impulso día a día a medida que más tropas entran en la ciudad, permitiéndose así una mejor puesta en práctica de la estrategia de despejar y asegurar Los bagdadíes siempre prefieren que se materialice la parte de asegurar y se sienten a salvo cuando salen y se encuentran al Ejército y a la Policía en sus puestos; los tipos ma- los no pueden intimidarlos mientras las tropas se queden na mayor sensación de confianza produce muchos beneficios. El número de informaciones relativas a la seguridad y acerca de los insurgentes que los civiles iraquíes proporcionan ha registrado un aumento espectacular. Las tiendas y los mercados vuelven a estar abiertos en Bagdad, con lo que aumenta el sentido de comunidad. La gente desplazada por la violencia de las sectas está regresando a sus casas. En consecuencia, muchos bagdadíes vuelven a contemplar el futuro con esperanza, y el miedo a una guerra civil se está viendo sustituido poco a poco por el optimismo y por la idea de que la paz puede volver algún día a esta ciudad señalan los Fahdil. Ese cambio de talante es algo ya enorme de por sí Parece que algunos periodistas estadounidenses observan la diferencia. Brian Williams, de la NBC, informaba hace U N