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30 ESPAÑA El caso Roquetas MARTES 20 s 3 s 2007 ABC Los nueve agentes de la casa cuartel de Roquetas procesados, en el banquillo de los acusados EFE Al detenido se le dio el trato más exquisito posible en esas circunstancias El teniente de Roquetas defiende en el juicio su actuación y la de sus subordinados CRUZ MORCILLO ALMERÍA. Al detenido se le dio el trato más exquisito que se pudo teniendo en cuenta las circunstancias. También nosotros tenemos derecho a la vida y a defendernos; también somos personas aunque estemos muy devaluados No era un alegato, pero a tal sonó esta respuesta al fiscal del teniente José Manuel Rivas Ruiz, jefe del cuartel de Roquetas el 24 de julio de 2005, el día que murió en esas dependencias Juan Martínez Galdeano. El juicio por este caso comenzó ayer en la Audiencia de Almería. Junto al teniente Rivas se sientan en el banquillo otros ocho guardias civiles, uno de ellos alumno cuando ocurrieron los hechos. La Fiscalía pide 7 años y 3 meses para el teniente y 6 años y 9 meses para otros siete imputados. Les acusa de homicidio imprudente, lesiones y atentado grave contra la integridad moral. El Ministerio Público solicita la libre absolución del agente Antonio García Ruiz. La acusación particular y la popular elevan a doce años la petición para el que fuera máximo responsable del cuartel y piden once años para el sargento José Antonio Moreno Fernández y seis meses para el resto. El teniente Rivas fue el primero en declarar. Sostuvo, a preguntas del fiscal, que la actuación fue correcta y ajustada a derecho que el detenido en ningún momento estuvo en situación degradante y que empleó dos defensas- -una extensible (de su propiedad) y otra eléctrica (producto de un decomiso) -como medios auxiliares y con fines intimidatorios El representante del Ministerio Público replicó al acusado: A lo que usted llama medios de defensa yo les llamo de fuerza Y recordó que Galdeano tenía 54 lesiones, incluidas 12 equimosis redondas en las lumbares provocadas por la defensa eléctrica No fueron golpes, sino señales de tanteo apostilló Rivas. No fue la única ocasión en la que acusado y Fiscalía polemizaron, en algún momento con acritud. El teniente llegó a decir que si el fiscal continuaba con su actitud se vería obligado a no declarar. Momentos antes, el representante del Ministerio Público, que basó buena parte de su interrogatorio en las imágenes sin sonido tomadas por las cámaras de seguridad del cuartel y exhibidas ayer por primera vez, había reconvenido a Rivas sobre sus respuestas. En la imagen, que sólo pudo ver el Tribunal y no el público por cuestiones técnicas, el teniente portaba una defensa la primera vez que aparece en escena, según aseveró el fiscal. Rivas aseguró no recordar lo que llevaba y apostilló que podía ser un transistor, por ejemplo La presidenta de la Sala, Társila Martínez, pidió al encausado en varias ocasiones que se limitara a responder. La argumentación de la Fiscalía siguió el eje cronológico marcado por la grabación de seguridad entre las 16.15, cuando Juan Martínez Galdeano llegó al cuartel supuestamente con la intención de refugiarse tras un incidente de tráfico, y las 17.43, cuando se certifica su muerte en el patio de las dependencias. Sobre ese intervalo, el fiscal trató de situar la actuación de cada uno de los imputados- -golpes, carreras, empujones, charlas, colocación de grilletes y cambio de posición de las esposas... -teniendo en cuenta que no todo el episodio está recogido por las cámaras. En la parte que sí obra en el sumario, consta una transcripción de las imágenes según la cual durante dos minutos se observa cómo el teniente golpea al detenido con ambas defensas repetidas veces (al menos siete con cada una) en piernas, brazos y tronco Tanto el teniente Rivas, como más tarde el agente Antonio Marcos Vega detallaron el También nosotros tenemos derecho a la vida y a defendernos; también somos personas dice el oficial El principal acusado se enfrentó al fiscal y calificó de señales de tanteo los golpes que propinó a Galdeano estado de excitación, nerviosismo y agresividad que presentaba Juan Martínez, quien confesó a Marcos a su llegada a la casa cuartel que había bebido y consumido cocaína, como luego recogería la autopsia (el segundo informe forense fija como causa de la muerte del detenido el consumo de cocaína y la existencia de concausas que se asociaron a aquella A Juan se le dio el trato digno, humano y lógico que se podía dar con una persona en esas circunstancias Con esa aseveración finalizó su declaración ante el fiscal el agente Antonio Marcos Vega Ávila, el guardia civil que atendió a Galdeano a su llegada al cuartel y quien ordenó su detención tras el primer forcejeo, según reconoció ayer porque fue el instructor Marcos, como se le conoce en el cuartel, era el responsable la tarde del 24 de julio de la oficina de atención al ciudadano; el detenido le mordió en la mano cuando intentaba junto a otros cuatro compañeros que Galdeano subiera al coche policial para llevarlo al centro de salud. A preguntas del fiscal- -ni el teniente ni él respondieron a las acusaciones particular y popular- estimó que su actuación y la del resto fue proporcionada pero tuvo un desenlace fatal Sí, eso ya lo sabemos ironizó el fiscal. No mostró ni una sola fisura en sus palabras e igual que su jefe consideró que se aplicó la mínima fuerza imprescindible para reducirlo Llevo 20 años en la Guardia Civil y jamás se me ha dado esta situación, esa violencia y esa agresividad, aunque entiendo que haya gente que no lo comprenda aseveró sin variar un ápice su tono. Mínima fuerza Nueve agentes, una de ellas mujer, en el banquillo Nueve cabezas, ocho con el pelo cortado al cepillo y una, en el centro con la melena rubia, en el banquillo. Nueve agentes de la ley juzgados por presuntamente vulnerarla. No es la primera vez que se da esta escena, pero sigue levantando ampollas y expectación a partes iguales. El teniente Rivas y sus subordinados se enfrentan a penas de prisión que rondan los siete años. Eso, y en caso de condena quedar fuera del Cuerpo al que juraron lealtad. No es admisible ni un solo día de cárcel comentaba ayer en voz baja un procesado. Hablan, declaran con el convencimiento de que actuaron como debían. Hubo una muerte y un juicio público en la calle y en los despachos. Ni siquiera sus jefes les defendieron. Todos menos Rivas siguen de baja psicológica.