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18 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LA FURGONETA KANGOO NO SE MANIPULÓ MARTES 20 s 3 s 2007 ABC Un policía nacional y otro local discrepan sobre la mochila de El Pozo D. M. MADRID. Las declaraciones de un policía nacional y de otro municipal sobre la mochila que fue explosionada en El Pozo fueron contradictorias en algunos puntos. El primero dijo que cuando llegó a la estación, sobre las ocho de la mañana del 11 de marzo, en el andén había una mochila. Se acercó a ella y por la boca- -estaba un poco abierta- -vio en su interior unos cables, un teléfono y una bolsa azul claro. A continuación, dijo, la zona fue acordonada y él llamó para que, ante el hallazgo, se enviara al lugar un equipo de desactivación de explosivos. Agregó que en ningún momento del operativo estuvo en contacto con un policía municipal. Este relato no coincide en algunos aspectos con el que ante el tribunal que juzga el 11- M ofreció un policía municipal. Éste firmó que llegó a El Pozo sobre la nueve de la mañana; es decir, una hora después que el policía nacional, y tras ponerse contacto con un miembro del Cuerpo Nacional de Policía, se introdujo, junto a un compañero de la policía municipal, en el vagón número tres. Él se fue al piso de arriba y yo que quedé en el de abajo. Me tiré al suelo y vi la mochila. Me llamó la atención porque en el vagón había ropa, enseres, pero no bolsas dijo. La mochila, de color negro y unos 10 kilos de peso, estaba debajo de uno de los asientos, situada hacia la mitad del vagón y pegada a una de las ventanas, relató el policía municipal. La abrió y vi un teléfono móvil, una maraña de cables negros y rojos y un recipiente de plástico que me pareció anaranjado precisó. A continuación sacó la mochila del tren y la depositó en el anden junto a una papelera. La dejé en un sitio que pudiera ser seguro precisó. El agente indicó que comunicó su hallazgo a un policía nacional que se encontraba en el andén y que dio la voz de alarma por radio. Aproximadamente una hora después, el agente local escuchó una fuerte explosión Sin embargo, el policía nacional especificó que no habló con ningún miembro de la Policía Municipal ni nadie le comunicó antes de ver la mochila que se había encontrado un artefacto sin explosionar en este tren, aunque no negó la posibilidad de que alguno de sus compañeros recibieran alguna comunicación al respecto. Furgoneta Kangoo encontrada en las proximidades de la estación de tren de Alcalá de Henares DE SAN BERNARDO Cuatro policías ratifican que nadie metió ni sacó objetos de la Kangoo Estuvo siempre precintada hasta que llegó a la base, y no se rompió la cadena de custodia D. M. P. M. MADRID. Cuatro policías que declararon como testigos en el juicio del 11- M afirmaron de forma rotunda que en ningún momento se rompió la cadena de custodia de la furgoneta Renault Kangoo. El más contundente de los testimonios lo hizo un agente de la Policía Científica de la Comisaría de Alcalá de Henares, que se encargó de precintar el vehículo para su traslado al complejo policial de Canillas. Más aún, el agente aseguró: Si precinté la furgoneta es porque estaba de acuerdo en que nadie había metido o sacado nada de ella El policía explicó que forzó la puerta trasera de la furgoneta con una palanca y que a continuación un perro guía inspeccionó su interior sin que detectara la presencia de explosivo, pese a que debajo de unos de los asientos había- -se supo con posterioridad- -una bolsa con detonadores y restos de un cartucho de dinamita Goma 2 Eco. Según los especialistas se trataba de una cantidad tan pequeña que no resulta extraño que el animal no lo detectara. No obstante, no es la primera vez que los perros fallan. Sin ir más lejos, el 12 de octubre de 2001, un coche bomba con 200 kilos explotó en Madrid horas después de que fuera inspeccionado por varios perros. Una vez revisada, y al ver que no tenía ningún elemento peligroso en su interior, la furgoneta quedó enganchada a una grúa, pero el operario se dio cuenta de que tenía una marcha puesta. Por ello, el agente de Policía Científica tuvo que quitar el precinto que había puesto minutos antes, abrió la puerta trasera y se metió en el habitáculo de carga. Allí consiguió introducir la mano entre la pared de la furgoneta y una rejilla de separación que había entre la parte delantera y trasera. Con sus dedos- -las manos siempre la llevó cubiertas con unos guantes- -consiguió levantar el seguro de una puerta. Luego salió de la Kangoo para dirigirse a la puerta ya abierta. Sin introducir los pies en el vehículo, extendió al mano, alcanzó la palanca de cambio y dejó el coche en punto muerto. El siguiente paso fue precintar de nuevo la furgoneta para su traslado a Canillas, aunque en un primer momento su destino iban a ser la dependencias policiales de Moratalaz. El agente afirmó en varias ocasiones a preguntas de las partes que cuando se introdujo en la furgoneta no vio nada que le llamara la atención. ya que los objetos de su interés eran só- Germán Yanke LA MOCHILA DE VALLECAS ste asunto seguirá pero, por el momento, no veo el misterio. En la comisaría de Vallecas aparece una mochila. No aparece sino que la llevan desde Ifema, donde la llevaron pensando que pertenecía a una víctima y donde descubrieron que contenía un artefacto. E El policía que la revisó y desactivó explica que los cables no estaban encintados y que por eso no estalló. Sugiere la intervención de dos terroristas: el que preparó una bomba sencilla pero ingeniosa y el inexperto que colocó los cables. Asegura, además, que el artefacto era distinto de otros con los que se había encontrado, que no se corresponde con los que suele utilizar ETA y añade que el detonador es de los que se suelen utilizar en la minería. ¿Se llevó alguien esa bolsa de la estación de El Pozo antes de que los TEDAX llegaran? ¿Se la llevó alguien- -para seguir la ruta indicada- -en medio del caos que se debía vivir aquel día en aquel lugar? No es exactamente lo que preguntan los partidarios de la conspiración, si- no si alguien la puso allí después. Deberían demostrarlo. De todos modos, los especialistas declaran que el artefacto de la mochila de Vallecas era igual al otro artefacto encontrado en la misma estación y al procedente de Atocha. Si se desactivó de modo distinto no fue sino por la experiencia de lo ocurrido con las otras dos: el mecanismo utilizado con agua a presión hizo que estallaran. Así que tenemos un trayecto, tres artefactos similares, un análisis especializado de la bomba (distinto de las de ETA, con detonador de minería) y ninguna prueba de que un conspirador llegara después y colocara la mochila para despistar a los investigadores. Seguirá el asunto, como digo, pero, por ahora no veo el misterio.