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44 MADRID LUNES 19 s 3 s 2007 ABC La membrana interior tiene sólo 150 micras de espesor, apenas el de un papel, y carece de estructura; la sostiene el aire Espacio central del monumento en recuerdo de las víctimas del 11- M Del papel, al corazón de Atocha Casi mil días han sido necesarios para transformar la idea que ganó el concurso para el monumento al 11- M en la realidad que hoy emociona a los madrileños en Atocha. Esta es su historia. POR SARA MEDIALDEA FOTO CHEMA BARROSO MADRID. Hubo una vez una idea, dibujada sobre un papel: una membrana casi incorpórea que albergara los mensajes que los madrileños dejaron para recordar a las víctimas del 11- M, y que estuviera protegida por una cápsula de cristal. La idea era tan buena que ganó un concurso, y sus cinco autores acaban de convertirla en una realidad visible y tangible. Pero no ha sido fácil: en medio ha habido dos años y medio, treinta meses, casi mil días de duro trabajo. Esaú Acosta, Raquel Buj y Pedro Colón de Carvajal explican a ABC cómo fue el proceso; los otros dos componentes del equipo FAM, Miguel Jaenicke y Mauro Gil- Fournier, están ausentes por motivos de trabajo. Primer dato: el monumento no se ve por fuera, sino desde dentro; ahí está la esencia de lo que han creado. La parte externa es un filtro, que permite que la luz llegue dentro como queríamos que lo hiciera, y de paso protege la membrana interior Reconocen que tanto misterio sobre el monumento- -primero una carpa negra, luego una lona blanca, sustituida por una gasa los últimos días- -ha creado un efecto chistera, todo el mundo esperaba algo espectacular cuando se descubriera Por eso entienden que más de uno se haya sentido desilusionado. Invitan a bajar a la estación, a verlo desde dentro. Y a juzgarlo después. Ganar el concurso convocado por el Ayuntamiento de Madrid y Renfe para el monumento al 11- M y enfrentarse al problema fue todo uno: había que transformar la idea que estaba sobre el papel en realidad. Decidimos elegir el camino difícil, arriesgarnos Querían que el cerramiento exterior se hiciera sólo con vidrio, sin ningún elemento metálico sosteniéndolo. Hubo que encontrar unas piezas de este material lo suficientemente fuertes como para resistir desde 40 grados en verano, al granizo o las heladas invernales. Vimos todo tipo de alternativas: desde las de la industria aeronáutica a empresas de vidrio, o incluso la Real Fábrica de La Granja, que estuvo a punto de realizar el encargo Pero las especificaciones técnicas que precisaban los arquitectos eran muy precisas: Hacía falta un material que se fabricara industrialmente, pero a la vez fueran piezas casi artesanales Optaron por un vidrio borosilicato, que aguanta saltos térmicos de 60 grados Así lo dejaron demostrado las pruebas realizadas a un material dividido en piezas de 30 por 7 centímetros, con diferentes temperaturas en el centro o en los extremos, igual que le ocurre al vidrio de un horno La forma de la pieza- -algo así como un ladrillo cóncavo en un extremo y convexo en el contrario- -tampoco es gratuita: Era la mejor a la hora de resolver giros y montar esa cobertura exterior Que no es un cilindro perfecto, sino que presenta un ligero abombamiento. Una fábrica alemana se encargó de fabricar las piezas de vidrio. Problema resuelto. Pero sólo era el primero: había que conseguir un pegamento capaz de cohesionar esas piezas y que fuera lo más transparente posible, para evitar que manchara el cilindro de vidrio. tiempo. El elegido, un prototipo, resistió impertérrito todos los tests. A la hora de aplicarlo sobre las piezas de vidrio, fue cuando se instaló la carpa negra, pero no para ocultar el monumento, sino por motivos técnicos: Había que mantener la zona sin luz ni polvo, a entre 15 y 25 grados, y con una humedad menor del 50 por ciento, y así durante los ocho meses que estuvimos trabajando allí Llegó la hora de pensar en la membrana interior, en el alma del monumento: Pesa 50 kilos y tiene sólo 150 micras de espesor: apenas el de un papel. Está construida en un curioso material denominado ETFE, etiltetrafluoretileno, un superplástico Y no tiene estructura: Lo sostiene el aire, la pequeña presión del interior de la sala donde está permite que no se caiga; sin ese aire, estaría arrugada De ahí que para entrar o salir, haya que atravesar una cámara estanca entre una doble puerta similar a las que existen a la entrada de muchos bancos. Un anillo metálico lo sujeta al falso techo, de donde arranca. Sin él, saldría volando aseguran. Su aspecto irregular, de forma indefinida, se consiguió mediante bandas unidas, y con un sistema de patronaje, similar al que se usa para hacer un vestido En otros puntos del mundo, como Inglaterra o Alemania, existen estructuras construidas en este material, la más antigua de ellas de hace 40 años, y en perfecto estado; ésta, que está protegida por la cúpula de cristal, se mantendrá aún mejor La sala donde se encuentra recrea un vacío azulado de un color cobalto que, según la luz que recibe, pasa del cian al negro. Es un color tranquilo, que no asusta para un rincón en paz y silencio. Cámara estanca Saltos térmicos de 60 grados 151 filas de vidrio El camino difícil El monumento no se ve por fuera, sino desde dentro; ahí está la esencia de lo que han creado Los que mejor funcionaban eran los de color negro constataron con preocupación. Pero siguieron buscando, haciendo ensayos en laboratorios con hasta cinco clases diferentes: Debía ser translúcido, y además capaz de soportar las condiciones de temperaturas extremas, viento, lluvia... y además, la presión: la hilada de piezas de vidrio más baja soporta otras 151 por encima Realizaron pruebas mecánicas y en hornos, para simular las diferentes condiciones climáticas, y calcularle los años de vida al pegamento, y si cambiaba de color con el paso del Es algo más No es una escultura, es algo más aseguran. En estos primeros días tras la inauguración, los arquitectos bajan a menudo y se confunden entre las personas que visitan la sala azul, para observar sus reacciones o escuchar sus opiniones. Familiares de víctimas nos han enviado cartas para agradecernos lo que hemos hecho