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22 ESPAÑA Incertidumbre legal por la muerte de Inmaculada Echevarría LUNES 19 s 3 s 2007 ABC Dos vidas, dos muertes Nueve años después del fallecimiento de Ramón Sampedro, la muerte de Inmaculada Echevarría ha reabierto el debate sobre la eutanasia. Son dos casos aparentemente similares, pero esconden profundas diferencias POR JESÚS BASTANTE MADRID. Boiro dista de Granada 1.100 kilómetros. En este pequeño pueblo de La Coruña apenas se ve el sol, mientras que en la capital de La Alhambra son pocos los días en que no brilla. El frío y la soledad se apoderan de la noche en el municipio de la Costa da Morte, mientras que el calor y los turistas abarrotan a diario Granada. Y, sin embargo, estas dos localidades tienen un punto en común: ambas acogieron en su seno la lucha de dos personas, un hombre y una mujer, por alcanzar la muerte, la buena muerte como se conoce etimológicamente a la eutanasia. Ramón Sampedro murió el 12 de noviembre de 1998, en la cama de la casa familiar, tras ingerir un veneno colocado en su vaso por Ramona Maneiro. Inmaculada Echevarría lo hacía el pasado miércoles en el hospital San Juan de Dios de Granada, después de que los médicos de este centro público le retiraran el respirador que la mantenía con vida, como era su deseo. Dos casos, con aspectos sensiblemente parecidos pero trayectorias- -y finales- -absolutamente diferentes, que han despertado en España el debate acerca de la legalización de la eutanasia y que hoy, igual que sucediera hace ahora nueve años, encuentran acérrimos defensores y no pocos detractores. todas ellas sin éxito: la Justicia le impidió acabar con su vida, y le advirtió que sancionaría a las personas que le auxiliasen en su intento de suicidio. Tuvo que ser Ramona Maneiro la que introdujera cianuro potásico en su vaso, provocándole la muerte. Como se había anunciado, su fallecimiento fue investigado, Maneiro fue detenida y poco después puesta en libertad por falta de pruebas. Cinco años después- -justo cuando prescribieron las responsabilidades penales de la muerte de Sampedro- la mujer anunció que había sido ella. Sin embargo, Inmaculada Echevarría logró que su desconexión del respirador que la mantenía con vida fuese considerada legal por la Junta de Andalucía, cuyo Comité Bioético no observó motivo alguno para prohibir su muerte al considerar que dicho aparato suponía un ejemplo del encarnizamiento terapéutico que prohíbe la legislación vigente. Apenas transcurrieron cinco meses desde que la petición de la paciente llegase a la Consejería de Salud hasta que fallecía por asfixia, aunque convivió con la enfermedad durante varias décadas. Las autoridades, además, anunciaron que no existiría causa penal alguna contra los facultativos que participasen en la retirada del respirador, pese a la no intervención de la Justicia en el asunto. Tanto Sampedro como Echevarría fueron objeto de una notable polémica. El caso del tetrapléjico, incluso, llegó al cine. La película de Alejandro Amenábar consiguió en 2005 el Óscar a la Mejor Película Extranjera. El gallego escribió dos libros, que resultaron un éxito de ventas, y no dudó jamás en hablar con la prensa para conseguir sus propósitos. Sin embargo, Inmaculada Echevarría no ha dejado- -al menos que se sepa- -testimonio visual o escrito de su vida o sus ideas. Las similitudes de ambos casos se entremezclan con las profundas diferencias. Si bien es cierto que ambos tomaron la decisión de morir después de dos graves accidentes, en el caso de Sampedro fue éste el que le provocó la tetraplejia, en el de Echevarría no fue así. La paciente de Granada ya sufría la distrofia muscular progresiva, mas fue la muerte de su ma- Encarnizamiento terapéutico Echevarría logró que la Junta de Andalucía considerara legal la desconexión del respirador RAMÓN L. PÉREZ Sampedro fue el primero en España en pedir a los Tribunales la eutanasia activa, aunque sin éxito rido la que la hizo caer en una profunda depresión, de la que no quiso salir. Sampedro, quien jamás se casó ni formó una familia, murió rodeado de hermanos y sobrinos, así como de Ramona Maneiro, y grabó su suicidio en vídeo para mostrárselo a todo el mundo. Por el contrario, Inmaculada Echevarría sí llegó a formar una familia, aunque tras el accidente dio en adopción a su único hijo (que entonces contaba ocho meses y con el que se reencontró hace dos años) optó por dejar esta vida en silencio, sin cámaras ni testigos. Y tampoco falleció en la que había sido su casa durante los últimos años, pues la orden de San Juan de Dios prohibió a sus facultativos participar directa o indirectamente en un procedimiento que ha sido calificado por la Iglesia como suicidio ABC El tetrapléjico gallego fue quien ingirió el veneno que acabó con su vida, si bien fue ayudado por Ramona Maneiro A Inmaculada no se le introdujo elemento alguno que acabara con su vida. Únicamente se le retiró un respirador A Sampedro la Justicia le impidió suicidarse. En el caso de Granada, la Junta garantizó a los médicos que no habría causa penal Hijo en adopción Ante la Ley Si el caso Sampedro supuso la primera victoria para los defensores de la legalización de la eutanasia, la muerte de Echevarría ha sido utilizada para reivindicar esta posibilidad a través de una decisión administrativa, que no fue visada por la Justicia. No hay que olvidar que el tetrapléjico gallego, fallecido ahora hace nueve años, fue el primer español que solicitó en nuestro país la eutanasia activa. Lo hizo en varias ocasiones ante los tribunales, Accidentes y familias asistido o eutanasia Pero, fundamentalmente, la principal diferencia entre Ramón Sampedro y Ramona Maneiro se encontró en el modo de morir. El tetrapléjico gallego fue quien ingirió el veneno que acabó con su vida, si bien fue ayudado para ello por Maneiro. Técnicamente, se puede hablar de un suicidio asistido. Sin embargo, en el caso de Inmaculada Echevarría no se le introdujo elemento alguno que acabara con su vida. Únicamente se le retiró el respirador. No es algo baladí, pues lo cierto era que, sin dicho aparato, a la paciente le resultaba imposible respirar y que, de hecho, falleció a los pocos minutos. En este caso, los médicos sedaron a la paciente y la atendieron hasta el final. La muerte de Sampedro, en cambio, llegó tras una agonía brutal, producto del cianuro.