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ABC LUNES 19 s 3 s 2007 ESPAÑA 21 El teniente de Roquetas y otros siete guardias civiles, en el banquillo La Fiscalía les pide un total de 61 años de cárcel por homicidio imprudente, lesiones y atentado grave contra la integridad moral por la muerte de Juan Martínez Galdeano CRUZ MORCILLO ALMERÍA. Juan Martínez Galdeano llegó el 24 de julio de 2005 a las cuatro y cuarto de la tarde al cuartel de Roquetas de Mar (Almería) para pedir ayuda tras un trivial accidente de tráfico. Una hora y media después un médico certificaba su muerte en el patio de esas dependencias. La reconstrucción de lo que ocurrió en esos 90 minutos empieza hoy en la Audiencia de Almería. El teniente José Manuel Rivas, que estaba al mando, y siete de sus subordinados se sientan en el banquillo y se enfrentan a un total de 61 años de prisión. La Fiscalía les acusa de homicidio imprudente, lesiones y atentado grave contra la integridad moral con la agravante de abuso de autoridad, y solicita siete años y tres meses de prisión para el teniente y seis años y nueve meses para el resto de imputados. El Ministerio Público pide que se indemnice a la viuda de la víctima con 80.000 euros y con 15.000 a su hijo, y concluye que el Estado es responsable civil subsidiario. La causa del fallecimiento, según el informe de la autopsia- -señala el escrito fiscal- -fue una insuficiencia cardiorrespiratoria aguda causada fundamentalmente por una reacción adversa a drogas de abuso, debida a un consumo previo de cocaína y por la existencia de otros factores concausales, unos de carácter orgánico y otros, relacionados con la detención, forcejeo, inmovilización, dolor Entre estos factores concausales el fiscal incluye el uso de spray y la aplicación de una defensa eléctrica, pese a que sendos informes periciales determinaron que no tuvieron nada que ver con la muerte de Galdeano. De hecho, la defensa utilizada por el teniente (que era antirreglamentaria y motivó las primeras medidas cautelares del Ministerio del Interior contra él) tenía las baterías prácticamente agotadas. En el relato de hechos se detalla que Martínez Galdeano llegó al cuartel de Roquetas sobre las 16.15, perseguido por varios individuos con los que había tenido un altercado de tráfico. Pidió auxilio, pero cuando los agentes le conminaron a que acudiera a la Policía Local, escapó a la carrera, empujó a un guardia, forcejeó y fue retenido. Se zafó de nuevo y se agarró al mástil de la bandera de España. Una y otra vez se negó a entrar en las dependencias policiales. Ya con los grilletes colocados y cuando la situación parecía controlada (habían mediado para entonces cinco de los agentes ahora imputados) Galdeano se resistió a subir al coche patrulla, con tal furia que mordió a uno de los guardias civi- El juicio La vista comienza hoy y se prolongará a lo largo de diez días. El Ministerio Público acusa a los ocho agentes de homicidio imprudente, lesiones y atentado grave contra la integridad moral con la agravante de abuso de autoridad. El fiscal solicita siete años y tres meses para el teniente que estaba al mando del puesto, y seis años y nueve meses para el resto de los agentes imputados. Para otro guardia pidió el archivo de la causa. Además, pide que se indemnice a la viuda con 80.000 euros y a su hijo con 15.000 euros. El fallecido consumió alcohol y cocaína 12 horas antes de acudir al cuartel y repitió media hora antes Juan Martínez Galdeano en una foto familiar les y a otra- -la única mujer encausada- -a punto estuvo de arrancarle la mano con la puerta del vehículo. El teniente Rivas, jefe del puesto que vivía en el cuartel, salió del interior con dos defensas, una metálica y otra eléctrica, ambas antirreglamentarias, con las que golpeó a la Galdeano. Según el fiscal, la resistencia de este persistió y los ocho agentes que estaban a su alrededor le golpearon con las porras, le inmovilizaron colo- ABC Especial agresividad cándole además de las esposas un lazo de seguridad y se valieron de un spray. Tras continuos golpes, los acusados, previendo el riesgo que suponía para su vida, giraron al detenido, quien en todo momento permanecía en el suelo, inmovilizándolo, sujetándole la cabeza, traccionando las extremidades Como consecuencia de la agresión recibida- -señala el escrito a modo de conclusión- -el cuerpo presentaba lesiones hasta un total aproximado de sesenta que hubieran requerido tratamiento médico y farmacológico Desde hoy y a lo largo de los próximos diez días, el teniente Rivas y sus siete subordinados- -el fiscal solicitó el archivo de las actuaciones para otro de los agentes- -se sentarán en el banquillo de la Audiencia de Almería que deberá dilucidar el grado de participación, si lo hubo, de estos agentes. Galdeano había ingerido alcohol y cocaína 12 horas antes de los hechos y había repetido media hora antes, según la autopsia. Se debe partir del hecho de que la causa de la muerte es el consumo de cocaína- -escribieron los forenses- -y de la existencia de concausas que se asociaron a aquella Veintinueve testigos, diecisiete peritos, unas cintas grabadas por las cámaras de seguridad del cuartel y dos informes de autopsia serán los elementos de prueba. El general Arruche, en el fuego cruzado entre los ministros Alonso y Bono El caso Roquetas además de colocar un cuartel en el punto de mira y provocar un profundo malestar en la Guardia Civil, que volvió a sentirse desamparada puso la primera piedra para acabar con el general Carlos Gómez Arruche como director general. Las críticas a su gestión, en buena medida producto de las desavenencias entre el ministro de Defensa, José Bono, y el del Interior, José Antonio Alonso, le llovieron desde dentro. Nada más conocerse la muerte de Galdeano, Arruche salió en defensa del teniente Rivas y dijo que su expediente era inmaculado Horas después decretó una medida cautelar contra él tras conocerse que usó dos defensas prohibidas. Bono aplicaba el 4 de agosto la máxima sanción a los imputados- -seis meses apartados de sus funciones- -y Alonso pedía tiempo para explicarse. Lo hizo el 12 de agosto en el Congreso, en una intervención de la que Arruche no salió bien parado, ni el ministro, que habló de resistencias a la investigación