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6 OPINIÓN LUNES 19 s 3 s 2007 ABC LA CRÓNICA DEL LUNES RAJOY CON SUS BANDERAS, ZAPATERO CON SU POLÍTICA SOCIAL Rajoy habla de la España constitucional y Zapatero de la social, mientras por el ancho río que los separa navega en silencio la nave de la abstención Pablo Sebastián sobre la excarcelación de De Juana, y cuando habla lo hace con inusitada brusquedad y al margen de su pretendido talante, llamando tramposos y mentirosos a los del PP Zapatero está tocado y fu. rioso, desde el atentado de ETA del 30 de diciembre, y en su entorno temen que su agresividad acabe por desdibujar la máscara de su eterna sonrisa. Por eso, en las cuestiones de Gobierno y Estado que están en el origen de la ruptura de la convivencia ciudadana y en el renacer de la crispación, la negociación con ETA y la reforma de los Estatutos- -sobre todo el paso del de Cataluña por el Tribunal Constitucional- los que llevan la voz cantante y el pulso diario con la oposición son la vicepresidenta De la Vega, que estrena agresividad, el nuevo ministro de Justicia, Bermejo, -encargado de controlar el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, mediante reformas legales- y el ministro Rubalcaba, en el papel de Fouché, que lleva el timón de la nave del Gobierno. Rubalcaba se había ganado los galones de ministro al sustituir el estatuto catalán de Carod y Maragall por el de Montilla y Mas. Y desde Interior ya avisó de los riesgos que incluía la negociación con ETA hasta que estalló Barajas y tomó el mando. Rectificó al presidente para liquidar en vez de suspender -verbalmente- -la negociación con ETA, quiso apropiarse de la decisión de excarcelar a De Juana, y finalmente ocupó el sillón de Zapatero en el Congreso para justificar frente al PP la citada excarcelación. Zapatero se le han caído la sonrisa y el talante, a Rajoy se le ve exultante tras las manifestaciones de Madrid y Pamplona, y Rubalcaba se perfila como el hombre fuerte del Gobierno que asume las más arduas tareas de un presidente que actúa más como secretario general de su partido, encargado de airear las iniciativas civiles, sociales y económicas del Gobierno, para relanzar su particular España va bien y disimular sus fracasos sobre el terrorismo y las reformas autonómicas, los dos grandes desafíos de la legislatura. La marcha ciudadana convocada por el PP y arbolada de banderas españolas hizo su entrada triunfal en las calles de Pamplona reivindicando la identidad y españolidad de Navarra y provocando el malestar y el desconcierto del Gobierno y del PSOE que han llegado tarde a responder, por su mal calculada ambigüedad, a la pretensión de Batasuna de incorporar el Reino foral al País Vasco. El cuarto escalón de la escalera- -tras la bomba de Barajas, el caso De Juana y Navarra- -con la que Zapatero espera alcanzar la reapertura de las negociaciones con ETA está en la legalización de Batasuna de cara a las elecciones de finales de mayo. Una cita crucial en la que Mariano Rajoy, sabedor de su importancia como preámbulo de las elecciones generales, ha puesto sus esperanzas para dar un vuelco definitivo a la situación política con un llamamiento a militantes y votantes del partido para cambiar las cosas y recuperar la cordura El PP ha puesto su mayor empeño en la crítica de la política sobre terrorismo del Gobierno, que denuncia como preñada de concesiones a ETA y que tuvo su punto de inflexión en el atentado criminal de Barajas. Un difícil momento que Zapatero pretendió superar con la suspensión de contactos con ETA y la excarcelación de De Juana para evitar males mayores Es decir, para que ETA no vuelva a matar en el curso electoral, porque podría arruinar las expectativas del PSOE. En el Congreso de los Diputados la bancada del PP recibe a Rajoy con aplausos por el éxito de sus manifestaciones en Madrid y Pamplona, y lo aclaman como un líder nuevo o redivivo que parece haber encontrado su identidad. En ese mismo hemiciclo, Zapatero se resiste a entrar en el cuerpo a cuerpo con Rajoy A Zapatero está tocado y furioso, desde el atentado de ETA del 30 de diciembre, y en su entorno temen que su agresividad acabe por desdibujar la máscara de su eterna sonrisa El PSOE va a remolque de las iniciativas del PP pero esperan que el ruido de las manifestaciones- -más las intervenciones de la Iglesia y la conspiración del 11 M- -acaben por movilizar a sus votantes y conseguir una gran participación electoral que les ofrezca un buen resultado en el mes de mayo. Piensan que el PP está débil en Baleares, Toledo, Valladolid y creían que también en Navarra. Y buscan una victoria o un empate técnico en las municipales lo que, unido a una posible sentencia contra el terrorismo islámico del juicio del 11 M, les permitiría estudiar la posibilidad de un adelanto de los comicios generales al mes de octubre, para plebiscitar, si consiguen la victoria final, las iniciativas autonómicas y sobre terrorismo del presidente, evitando el regreso de ETA a los atentados, el deterioro de la economía y abortando un congreso mas centrista del PP. Un partido que, con un Rajoy más activo, marcha eufórico y abanderado por la orilla derecha de la política, mientras por la banda izquierda del agua el PSOE agita sus viejas banderas contra la guerra de Irak y sus conquistas sociales (las leyes sobre igualdad, malos tratos, dependencia, matrimonios gays, discapacitados y ayudas a los autónomos, pensionistas, etcétera) a la espera que Zapatero recupere el talante y la sonrisa. Rajoy habla de la España constitucional y Zapatero de la social, mientras por el ancho río que los separa navega en silencio la nave de la abstención, atenta al ruido que les llega de una y otra orilla pero sin saber que opción tomar, o si permanecen ajenos a lo que pueda pasar. -Ellos cuentan con el himno nacional, la bandera de España y las calles, pero nosotros tenemos el apoyo de los independentistas.