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90 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 18 s 3 s 2007 ABC TEATRO Tres versiones de la vida Autora: Yasmina Reza. Adaptación y dirección: Natalia Menéndez. Escenografía: Alfonso Barajas. Vestuario: María González. Iluminación: Juan Gómez Cornejo. Intérpretes: Silvia Marsó, José Luis Gil, Joaquín Climent y Carmen Balagué. Lugar: Teatro Infanta Isabel. Madrid. Luis Eduardo Aute vuelve con nuevas canciones después de cinco años de silencio PABLO MARTÍNEZ PITA MADRID. Existen varios aspectos que se repiten a lo largo de los más de cuarenta años de carrera de Luis Eduardo Aute. Por ejemplo, es uno de los autores que mejor ha sabido cantar y retratar el cuerpo de la mujer y, a través de él, su alma: La materia de mis sueños, por llamar a las canciones sueños, es el ser humano. Y cerrando más ese ámbito, el cuerpo de la mujer, porque es ése ser humano que yo no soy, el que desconozco y quiero conocer. Es ese personaje misterioso y fascinante que me gustaría ser si hubiera reencarnación El martes aparecerá en las tiendas A día de hoy y lo cierto es que la edición de cada nuevo álbum de este compositor, cantante, pintor, poeta y ocasional director de cine nacido en Manila es una buena noticia. Porque representa una forma de hacer las cosas cada vez menos frecuente: Mis canciones sirven para para expresar una serie de emociones, de sentimientos, ideas, reflexiones... y evidentemente espero que quien reciba el disco sepa escuchar Eso sí, resulta felizmente curioso que el autor de temas como Rosas en el mar Al alba Las cuatro y diez o De alguna manera siga descubriendo nuevos senderos que transitar: Una vez grabado el disco he descubierto que parece un trabajo de recuento, porque ahí están todos los diversos pequeños universos que he tocado durante toda mi vida, pero en realidad lo siento más como un punto de partida, porque me ha abierto muchas puertas. Son experiencias que me van a llevar en el futuro por otros caminos. Después de tantos años y tantas canciones escritas, es como empezar de nuevo, y eso me resulta muy higiénico, muy saludable, reencontrar ese estado de ánimo que tienes cuando estás haciendo algo por primera vez También llama la atención que siga sintiendo ciertos mariposeos a la altura del estómago ante el trance de exponer el trabajo al dictamen del público: Es lógico, porque según va pasando el tiempo, eres más lúcido y consciente de lo que ocurre. ¿Quién soy yo para subir a un escenario, convocar a esta gente para que paguen y me vean a mí, y contarles mis cosas? Es una sinrazón, pero bueno, así es, y según te das más cuenta de eso, sientes más angustias, miedos y terrores Divertimento JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Raymond Queneau, cofundador del imprescindible Oulipo (apócope de Ouvroir de la Littérature Potentielle) escribió en 1947 unos delirantes y divertidísimos Ejercicios de estilo gozosa muestra de versatilidad literaria, agudeza y capacidad crítica, que ofrece desde distintas perspectivas y estilos 99 versiones de un mismo hecho banal: una discusión en un autobús. Cinco años después del éxito mundial de Arte y en delgada sintonía con Queneau, Yasmina Reza concluyó en su doméstico taller de literatura potencial Tres versiones de la vida cuyo título explicita claramente lo que ofrece. De forma sucinta, la anécdota que se expone de tres maneras ligeramente diferentes la protagonizan Enrique y Sonia, que han invitado a cenar a Inés y Humberto. Enrique es un astrofísico que ha concluido un artículo que resume tres años de investigación y cuya publicación puede suponerle, si le apoya Humberto, científico de prestigio e influencia, un importante impulso en su carrera. La pareja invitada se presenta un día antes de la fecha prevista, pillando a los anfitriones con el frigorífico vacío y un niño que llora porque no puede dormir. Una situación incómoda en la que se ponen de manifiesto las distintas líneas de tensión de la comedia: la relación de poder sumisión entre Humberto y Enrique, las discrepancias conyugales de cada pareja y alguna vibración erótica tal vez interesada. Leves matices diferencian cada visión de la velada y cambian suavemente el sentido de lo que se narra. Un agradable divertimento, en suma, que no añade nada a la autora de Arte y que se sostiene por el buen pulso de la dirección de Natalia Menéndez y el brío de los actores: la estupenda Sonia de Silvia Marsó, la brillante eficacia de la Inés de Carmen Balagué, soberbia en algunos momentos de la función, y el atractivo pulso que mantienen José Luis Gil y Joaquín Climent como Enrique y Humberto, respectivamente. El público, conviene decirlo, se lo pasa muy bien. AP Vuelve el arte del exilio afgano Cerca de 1.300 objetos etnográficos y arqueológicos han vuelto a Afganistán tras pasar seis años en el Museo Afgano en el Exilio de la localidad suiza de Bubendorf. Repatriar esta colección- -dijo ayer el director general de la Unesco, Koichiro Matsuura- -significa devolver a Afganistán una parte de su memoria DANZA Sevilla Madrid Sevilla Ballet Nacional de España. Dirección: José Antonio. Coreografías: Caprichos (F. Romero J. M. Cañizares, J. J. Amador) Dualia (Rojas y Rodríguez J. Nieto) Cambalache (A. Canales L. Gianola, A. Canales, D. Losada) Lugar: Teatro de la Zarzuela, Madrid Nuevos tiempos, nuevos ritmos JULIO BRAVO En 1984, el Ballet Nacional estrenó, en una velada histórica, un ballet titulado Ritmos coreografiado por Alberto Lorca sobre una partitura original de José Nieto, que abrió una nueva vía de expresión al baile clásico español. Por entonces, Ángel Rojas y Carlos Rodríguez eran apenas dos niños que empezaban a estudiar danza, pero Ritmos se quedó clavada en su memoria y ha inspirado buena parte de su trabajo posterior en el Nuevo Ballet Español, la compañía que crearon hace diez años, y que ha dado un soplo de aire fresco al baile español. Ahora, y de la mano de José Antonio, uno de sus principales mentores, han llegado al Ballet Nacional con un trabajo, Dualia en el que por fin han podido trabajar con José Nieto, y que es un homenaje explícito y declarado a Ritmos Dualia es una brillantísima y emocionante coreografía, una fiesta de baile en la que Rojas y Ro- dríguez derrochan inspiración, bravura y sabor. José Nieto ha escrito una música enérgica y colorista que también bebe de aquel Ritmos y sobre ella enroscan los dos coreógrafos (y también brillantes bailarines) sus movimientos, que buscan conjugar la vieja escuela del estilo clásico español con la danza de nuestros días. El programa que presenta estos días el Ballet Nacional en el teatro de la Zarzuela incluye otras dos coreografías, estas de sello flamenco. Fernando Romero, adjunto a la dirección de la compañía, firma la primera, Caprichos Ideada como un homenaje a tres maestros de la guitarra (Sabicas, Niño Ricardo y Ramón Montoya) es una pieza audaz y seria, de interesante planteamiento, muy hermosa en determinados momentos, aunque el resultado general resulte desigual. Lo mismo le ocurre a Cambalache la obra que cierra el programa, y que lleva la firma de Antonio Canales. Él mismo baila en esta coreografía, en la que destila algunas gotas de genialidad que no consigue su trabajo coreográfico, un tanto enredado y oscuro (no como el imposible vestuario que sorprendentemente ha diseñado la casi siempre magnífica Yvonne Blake) Otra buena noticia es el estado de forma del Ballet Nacional; le faltan artistas que rebosen personalidad (y es que el recuerdo de otros tiempos pasados siempre juega en su contra) pero ése es un problema inherente a la danza española en general; no obstante, hay artistas muy jóvenes con un extraordinario potencial y mucho arte en sus zapatos. Como conjunto, este Ballet Nacional es espléndido y está a la altura- -la mano de José Antonio se deja notar- -de lo que debe ser esta compañía, única en el mundo por sus características, y que guarda en sus manos- -y en sus pies- -un extraordinario tesoro de la cultura española. Un momento de la coreografía Dualia EFE