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ABC DOMINGO 18- -3- -2007 Protestas en China por la existencia de un Starbucks en la Ciudad Prohibida 87 El gran hermano socialista La vida de los otros ha recordado hasta dónde hizo daño el régimen de la RDA, un Estado espía con un agente secreto por cada 180 vecinos. 17 años después de su caída, no decae el interés por la Stasi, que tenía fichas sobre uno de cada tres ciudadanos POR RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. Ha tenido que ser un occidental, de despreocupada familia rancia y que apenas tenía 15 años con la caída del muro, Florian Henckel von Donnersmarck, el que destilara en finas y discretas imágenes el miedo que cimentó el experimento socialista alemán de la República Democrática Alemana. Interés y preocupación por la Stasi no han declinado en los 17 años desde su desmontaje oficial, pero ha retornado con fuerza con la película La vida de los otros Sólo en los tres primeros meses más de un millón de alemanes abarrotaron los cines para ver esta historia de escuchas y silencios. Se acabó la risa ha titulado la prensa alemana sobre la película, que sigue a varios filmes de humor y nostalgia sobre la vida en la RDA, entre una vaga ola de rehabilitación del régimen. Esta es una historia real alemana ha comentado la canciller federal, Angela Merkel, ella misma ciudadana de la antigua República Democrática. El poeta y cantautor Wolf Biermann se felicita de una historia que los occidentales sienten ya apuro en recordar Para el Süddeutsche Zeitung la película es una refinada combinación de suspense político, romance, drama de conciencia y retrato de una sociedad habituada a la delación y la vigilancia. Frankfurter Allgemeine destaca la creación por Ulrich Mühe del agente que, como un voyeur de Gran Hermano se llena de la vida de aquellos a los que espía ante el vacío de la propia. La vida de los otros reabre el debate sobre la necesidad de confrontarse con la llamada segunda dictadura alemana pues el régimen socialista no ha sido abordado pública y académicamente con la ejemplaridad que lo fue el nazismo. Y en un momento en que el director de la cárcel- museo de Hohenschönhausen donde suceden los interrogatorios ve una sinuosa rehabilitación de una dictadura que encerró a su pueblo tras un muro. Las diferencias entre los dos sistemas alemanes no estribaban sólo en el sólido y barato Volkswagen frente al patético y costoso Trabant, sino en que el estado socialista requería 91.000 agentes secretos y un número aún mayor de confidentes para controlar a 16 millones de habitantes, frente a los 15.000 de una República Federal con 62 millones. Entre que esto arroja un agente por cada 180 vecinos orientales, frente a uno por cada 4.100 occidentales, y lo poco que producía el estado oriental, parece justificar a veces el calificati- El actor Ulrich Mühe observa el plano del piso que vigila en La vida de los otros vo de mero Estado- fachada para que Moscú mantuviera su coto. El KGB tenía un agente por cada 595 habitantes y, la Securitate rumana, uno por 1.533, lo que hace de la Stasi el aparato de control interior más exhaustivo de todo el bloque comunista. El 15 de enero de 1990, 50.000 manifestantes asaltaban el complejo de la Stasi en Lichtenberg. Los participantes se preocuparon de impedir su destrucción y coordinar la conservación de unos archivos imprescindibles para que una sociedad pudiese mirarse en su espejo, aunque persisten dudas sobre la organización del asalto y la posible implicación de la Stasi y servicios extranjeros, soviéticos u occidentales. El propio Ulrich Mühe, actor que interpreta al agente que vigila a la pareja, cree que su mujer era una delatora. Sobre Jenny Gröllmann, recién fallecida y entonces actriz del Teatro Gorki de Berlín, hay hasta 500 informes en la Stasi que la apuntarían como confidente, aunque algunas notas son confusas, otras contradictorias y hasta falseadas. Los policías también inventaban y engañaban. Escribir que el interrogado mostró su disposición podía beneficiarle a uno tanto como hoy despellejarlo. Las 17 millones de fichas archivadas por la Stasi sobre 5,1 millones de los 16 millones de ciudadanos de la RDA ocuparían 186 kilómetros en fila. Se pueden visitar el primer martes de mes en su sede original. Con rigor prusiano y obsesión totalizadora, sus 91.000 empleados y 175.000 colaboradores escrutaban todas las esferas de la vida y la sociedad, universidad, trabajo, asociaciones deporti- ÁBC Agentes y confidentes vas, artes... Las motivaciones para espiar al vecino eran desde las convicciones socialistas o patrióticas a ventajas promocionales, viajes o suministros, aparte de que muchos fueron abocados con chantajes: era difícil resistirse a una solicitud de cooperación. El pasado año hubo aún más de 100.000 solicitudes de acceso a los archivos. Un millón y medio de ciudadanos han solicitado desde 1991 comprobar lo que se recababa sobre ellos. 8.000 solicitudes nuevas llegan cada mes. La comisionada especial para los documentos de la Stasi defiende su permanencia. Toda sociedad que ha superado una dictadura- -asegura- -termina preguntándose por qué pudo suceder y cómo se traicionan unos a otros, anteponiendo ideas o lealtades, y quiénes permanecen fieles a sí y a los suyos