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70 MADRID DOMINGO 18 s 3 s 2007 ABC Más de 600 niños de 3 a 12 años tienen una cita Al salir de clase Veintiún colegios de la capital, uno por distrito, no cierran después de comer: siguen abiertos hasta las ocho de la tarde y dan actividades lúdicas y didácticas a los alumnos cuyos padres no pueden cuidarles M. J. ÁLVAREZ MADRID. Son las cuatro de la tarde. Es miércoles y la jornada escolar ha finalizado. Todos los alumnos salen disparados, rumbo a sus hogares, en compañía de sus padres, cuidadores o abuelos. Con las carteras y mochilas a cuestas, desmadejados y a la carrera, con el deseo de estrechar a los suyos. Sin embargo, un pequeño grupo de escolares se queda esperando: tiene otros planes. Son Mariví (10 años) Sara (7) Sergio (6) y Edu (8) que se encaminan junto a su monitora de ruta, Begoña, a otro colegio público, situado a diez minutos a pie. Es el Javier de Miguel, en Puente de Vallecas. Van de la mano, charlando y relatando las anécdotas del día. Al igual que ellos (del centro Eduardo Rojo) dos grupos más de otras dos escuelas (Jaime Balmes y San Pablo) han emprendido el mismo rumbo y coinciden todos en el mismo lugar, junto a los escolares del centro elegido: son treinta. El Javier de Miguel ha sido el colegio elegido en el distrito para poner en marcha, en noviembre, una experiencia piloto: Quedamos al salir de clase bromean... Mírala, con su bolso de lunares y todo a juego. ¡Qué guapa estás! le dicen a una tímida primeriza Jessica Alejandra, de 4 años, que apenas levanta unos cuantos palmos del suelo. No sabes lo conjuntadas que vienen las niñas al cole afirma María, que también es monitora de tiempo libre. Acaba de terminar la carrera y está encantada de estar con los más enanos con los suyos como dice ella misma. Los niños meriendan solos y, tras volver del baño, llega la hora de desfogarse y expulsar parte de las energías que derrochan. No paran ni un segundo, pero no dan mucha guerra explican Vanessa y Marta, las otras dos profesoras. Mientras, parte de los monitores barren el comedor, recogen las sillas y las mesas, y lo dejan todo tal y como lo encontraron. El resto sale al patio. Los columpios son el lugar favorito para grandes y chicos. No paran. Corren. Juegan... Irradian una alegría contagiosa. ¡Venga, Brigitte, ponte en tu fila! El relax se ha terminado. El grupo se divide en tres, según la edad: de 3 a 5, los de infantil; de 6 a 8, los pequeños de primaria, y de 9 a 12, los mayores. Cada uno tiene su profe ¿Qué profesión tenemos hoy? pregunta María con siete gorros de papel en la mesa con los nombres de cada niño. ¡Cocineeero! dicen ellos. Reparte folios con el protagonista de la clase, que deben colorear, y en el recuadro pintar su comida favorita. La mía es espaguetis con huevo dice Heidi. Pues la mía, el arroooz con pollo clama Enrique. De fondo, suena música infantil. Están en la ciberaula, -hay una por cada centro que realiza este programa municipal- un espacio multimedia financiado por la Caixa, distribuido en tres espacios: informática, lectura y audiovisuales e infantil. Cada día se van turnando. Es muy completa. Con todo este material puedes hacer lo que quieras. Hay vídeos, libros, DVD, juegos de mesa y, cómo no, el ordenador explica Rosa González, coordinadora de cinco de los 21 distritos que participan en el programa Quedamos al salir de clase una de las medidas incluidas en el Plan de Atención Integral a la Infancia y del de Apoyo a las Familias del Ayuntamiento de Madrid. Ellos son los afortunados hoy porque por esta cibercaixa van rotando todos los grupos. Los mayores se adiestran en el Word y en otros programas, mientras que los más pequeños se divierten con el Power Point Dejamos a los de Infantil, que dedicarán la tarde a leer cuentos y a cocinar de forma divertida. Vamos a hacer una macedonia y nos la vamos a comer dice María. Los medianos (de 6 a 8 años) están a cargo de Marta, además, monitora de teatro. Su grupo realiza varias actividades en torno a una mesa. Dirso, de 7 años, se afana en hacer los deberes de matemáticas. Hoy me tocan números: completar la serie del 155 al 199 de tres en tres explica el niño, de 7 años, que está en 2 de Primaria. Lo que más me gusta de estas acti- Tres grupos Los más pequeños dibujan y colorean. La clase del día es una profesión vidades extraescolares es jugar, colorear y hacer las tareas de mi profe de la mañana; lo que menos, no tener amigos Cielo, de la misma edad, nos muestra, orgullosa, su dibujo. Todos los talleres los relacionamos con el cuento de la semana; el de esta es El Mago de Oz Hacemos marionetas, animación a la lectura, teatro... Los mayores (de 9 a 13) están en plena representación teatral. Su monitora, Vanessa, les Manos limpias y... a merendar Veintiún colegios, uno por distrito, amplían su horario y continúan abiertos de lunes a viernes hasta las 20.00 los días lectivos, Y, los días de vacaciones, de 7.30 a 15.30. Ahí ofrecen a los pequeños, de entre 4 y 12 años, cuyos padres no pueden cuidarles por motivos de trabajo, un completo abanico de actividades lúdicas y didácticas, además de prestarles apoyo en los deberes. El programa es gratuito y los alumnos que asisten son derivados por los servicios sociales de la zona. La mitad en este centro son inmigrantes. Venga, Jessica, lávate las manos y a merendar indica jovial María, la educadora infantil. Hoy toca yogur de frutas y un emparedado. Es lo primero que hacen todas las tardes. Los alimentos varían cada día, zumo frutas, bocadillos... Los monitores, todos ellos educadores y trabajadores sociales, les acompañan, ayudan, Favorecer el cuidado de los pequeños, su desarrollo integral y prevenir situaciones de riesgo por la ausencia de un adulto, son los objetivos que pretende el Ayuntamiento de Madrid Le ha beneficiado mucho a nuestro hijo, sólo lleva un año en España, y ahora está mucho más centrado Hemos visto el cielo abierto. No teníamos con quién dejar a nuestro hijo. Un familiar nos ayudaba y le iba a recoger a las cuatro de la tarde ya que ni mi mujer ni yo podíamos por nuestros horarios de trabajo Así se explica Charly Soares Da Silva, brasileño que lleva ocho años en España. Hace cuatro que consiguió traer a su mujer, Bárbara, y hace tan sólo uno, a su único hijo. Dirso, de 7. Mi esposa se enteró en el colegio de la existencia de Quedamos al salir... y hemos visto los beneficios que ha causado en mi hijo y el alivio en nosotros al mismo tiempo Por lo que cuenta, el menor, se quedaba al cuidado del familiar y se aburría. Ni siquiera tenía acabados los deberes y nos teníamos que poner a hacerlos cuando yo llegaba de trabajar afirma. Está mucho más tranquilo, centrado y se divierte mucho. Habíamos solicitado atención psicológica para ayudarle a adaptarse, pero creo que ya no tendrá que acudir ante los cambios tan positivos que muestra Otros padres se expresan del mismo modo. Estamos mucho más tranquilos ahora. Antes teníamos que hacer cambalaches para que no estuvieran solas nuestras hijas, de 7 y 9 años. Y, a veces, se tuvieron que quedar solas un par de horas indica María Inés. Algunos son los primeros de la clase, y también los últimos, ya que acuden a otro programa municipal: Los primeros del cole, que incluye el desayuno Con todo, hay flexibilidad en los horarios y si alguna tarde alguno de los padres sale antes del trabajo y va a buscar a su pequeño antes de tiempo, le dejamos marchar, indica Rosa González, coordinadora del programa en la zona.