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4 OPINIÓN DOMINGO 18 s 3 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro LA APUESTA ESPAÑA ALEMANA POR ÁS de un millar de empresas alemanas han invertido en España a lo largo del último siglo. Más de diez millones de turistas alemanes visitan España cada año, de los que alrededor de medio millón permanece aquí durante períodos superiores a un trimestre anual. Más del 8 por ciento del PIB español está relacionado con inversores o clientes alemanes... Son algunos datos, objetivos y estadísticos, que ponen de relieve la importancia de los intereses alemanes en España e ilustran una historia de confianza acreditada, datos que aconsejan inteligencia por parte española- -especialmente de sus gobiernos- -a la hora de plantear y conducir las relaciones con Alemania, un socio leal y generoso, tal y como acreditó cuando secundó las políticas de cohesión en la nueva Unión Europea, tan efectivas para los españoles. Más de la mitad de los inversores alemanes en España están muy satisfechos de su posición, que esperan mejorar en el futuro, un 5 por ciento reconoce su decepción y un 11 por ciento teme que su posición pueda empeorar en el futuro. Por otra parte, y desde el punto de vista de los intercambios comerciales, Alemania es el segundo cliente de España, después de Francia, mientras que los españoles se sitúan en el puesto noveno entre los clientes de Alemania, en una lista que encabezan los países vecinos, Estados Unidos y Gran Bretaña. En los intercambios hispano- germanos, el saldo comercial más favorable corresponde a la parte alemana, que aporta buena parte de los bienes industriales y de equipo que llegan a España. Alemania no es un país fronterizo con España, pero sí un socio y un amigo desde hace ya muchos años, con estrechos y profundos lazos comunes, culturales y afectivos. Entre ambos países no hay pleitos históricos, y los coyunturales tienden a ser episodios aislados, fáciles de superar, al menos hasta ahora. Además, cuando España necesitó apoyo para incorporarse al proyecto europeo, los sucesivos gobiernos alemanes, independientemente de su signo político, prestaron de inmediato su apoyo a nuestro país, de forma constante y sin exigir peajes. Con este panorama, consolidado y que viene de muy atrás, parece lógico e inteligente que la sociedad española, sin merma de la defensa de sus intereses legítimos, corresponda con lealtad a las iniciativas alemanas, tanto políticas como comerciales o financieras. Asimismo, resulta recomendable animar una mayor corriente de inversiones españolas hacia Alemania, mucho más activa y vigorosa que hasta ahora. Alemania es la primera economía europea, y después de unos años de ensimismamiento ha vuelto a asumir el liderazgo del continente y de las economías de la zona euro. Su renovado empuje representa una excelente oportunidad para los empresarios españoles, más activos hoy que nunca en la búsqueda de nuevos mercados y clientes, de oportunidades para invertir y para crecer. M NAVARRA FORAL Y ESPAÑOLA A manifestación convocada por el Gobierno foral de Navarra fue ayer un rotundo de éxito de participación y de discurso, una nueva demostración de que la inquietud ante el proceso de negociación con ETA está por encima de la confianza que reclama para sí el Ejecutivo socialista. Por eso, a pesar de que la vicepresidenta primera afirmara que la manifestación iba contra el fantasma de la anexión de Navarra al País Vasco y de que los socialistas navarros intentaran desactivar la movilización con el compromiso de no apoyar las tesis de Batasuna, la sociedad navarra mantuvo su firme decisión de salir en defensa de sus fueros y de su libertad frente al irredentismo nacionalista. Fue todo un símbolo que la manifestación terminara en la estatua de Los Fueros, erigida en memoria de la gamazada aquella rebelión popular pacífica de 1893 que los navarros protagonizaron frente al intento de suprimir su régimen foral. Navarra ganó el pulso y ahora se enfrenta a un reto mucho mayor y más grave. La manifestación de ayer fue la respuesta a tres años de ambigüedades, medias palabras y actitudes esquivas de Rodríguez Zapatero sobre Navarra. Hasta ahora, todo lo que Batasuna y ETA han querido que se discuta como materia del proceso de negociación ha sido, cuando menos, puesto en el guión de las conversaciones: la impunidad judicial, la paralización de la ley de Partidos, la legalización de hecho de Batasuna, la superación del estatuto de Guernica, la ruptura con el PP o el futuro de Navarra. La Comunidad Foral es el eje de la estrategia de ETA Batasuna porque cualquier modificación de su régimen propio provocaría un efecto en cadena sobre el régimen estatutario en el País Vasco y el orden constitucional en su conjunto. Es decir, la estrategia etarra, con un solo movimiento, quebraría los muros que le impiden alcanzar sus principales objetivos. Por eso, la táctica de Batasuna consiste ahora en engañar con una propuesta falsamente autonomista, en crear una autonomía que integre a las tres provincias vascas y a Navarra. Se trata de un disfraz para encubrir el resultado anexionista y soberanista que se busca, bien explícito en la afirmación de Otegi de que sin Navarra, nada L Los socialistas juegan con cartas marcadas. La reforma del Amejoramiento del Fuero navarro como consecuencia del proceso de negociación con ETA está expresamente contemplada por su teórico muñidor y asesor de Zapatero, Jesús Eguiguren, presidente del PSE. Por su parte, el presidente del Gobierno nunca ha sido tajante a la hora de dejar a Navarra a salvo de trueques con los terroristas. El problema del PSOE y del Gobierno- -y, en particular, de su presidente- -es que ya no inspiran confianza, porque también dijeron que los contactos con ETA y Batasuna antes de la tregua eran una mentira del PP y de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Contactos entre socialistas y Batasuna no sólo confirmados desde el principio de esta legislatura, sino reconocidos también durante el segundo mandato de Aznar, mientras ETA asesinaba y el PSOE decía ser leal al Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Comprenderá así el presidente del Gobierno que la confianza en su palabra sea mínima. También los socialistas navarros entenderán que su compromiso de última hora de no apoyar ninguna iniciativa que vincule a Navarra con el País Vasco no fuera creíble. Fue un esfuerzo agónico por evitar un revés histórico en las calles de Pamplona a dos meses de unas elecciones fundamentales. Tiempo han tenido uno y otros de dejar claro que Navarra es un límite infranqueable, pero ha habido tantos límites infranqueables finalmente rotos que la sociedad española ya no cree al Gobierno ni a los socialistas cuando prometen no negociar con ETA. De ahora en adelante, la energía que ayer exhibieron los navarros en defensa de su fuero y su libertad debe realizarse en un proyecto político que asegure la intangibilidad del régimen foral. Y para lograr este objetivo es imprescindible que los partidos foralistas ganen las próximas elecciones. La alternativa está muy clara. Si UPN no logra mayoría para gobernar, habrá una coalición de socialistas y nacionalistas que Zapatero interpretará como un aval a su proceso de negociación con ETA. Una mayoría foralista impedirá que Navarra entre en la negociación con los terroristas. Así de claro. CACIQUISMO JUDICIAL L nuevo ministro de Justicia no está dispuesto a pasar inadvertido. En pocas semanas, Mariano Fernández Bermejo, además de protagonizar alguna trifulca parlamentaria con la oposición, haimpulsado ciertas reformas legislativas orientadas hacia el objetivo principal de su designación al frente del departamento. Por una parte, la incorporación de sendas enmiendas en la LOTC para prolongar las funciones de María Emilia Casas al frente del Alto Tribunal y abrirlas puertas a los nacionalistas, al otorgar alas comunidades autónomas la capacidad de formular propuestas en el nombramiento de magistrados. Por otra parte, una enmienda pactada por el PSOE con sus socios parlamentarios podría llevar ala parálisis delactualConsejo Generaldel Poder Judicial, dejando sin competencias efectivas a sus miembros hasta que se produzca la próxima renovación, o incluso creando una extraña comisión de continuidad con funciones puramente burocráticas en los períodos de interregno. Bajo una retórica grandilocuente sobre el funcionamiento de las instituciones y su independencia de los partidos, se esconden objetivos muy precisos. En este último caso, se trata de desactivar a la mayoría que califican de conservadora en el CGPJ actual, impidiéndole realizar los nombramientos pendientes en diversos órganos jurisdiccionales y, en particular, los que puedan afectar a la llamada Sala del 61 del Tribunal Supremo. Como es noto- E rio, es una operación destinada afacilitar lapresencia deBatasuna- -bajo una u otra marca- -en las próximas convocatorias electorales, uno de los requisitos imprescindibles para que avance el proceso de negociación con ETA. Zapatero lo tenía muy clarocuando sustituyó a López Aguilar, candidato a su pesar en Canarias, por un duro como Fernández Bermejo: según su conocida doctrina, hay que impedir como sea que los jueces supongan un obstáculo en el camino de una negociación que se ha convertido ya en la única arma electoral del Gobierno. Poco importa que se rompa una regla elemental, a cuyo tenor este tipo de modificaciones que afectan a las reglas del juego deben ser acordadas por los dos grandes partidos. Tampoco le preocupa que se alteren los precedentes, puesto que hasta ahora el CGPJ ha actuado en funciones con plena legitimidad. Lo único importante es sorprender a la oposición con una reforma que hace inútil la mayoría cualificada exigida por la normativa vigente con la finalidad de obligar al acuerdo entre las fuerzas políticas mayoritarias. Estamos, por tanto, ante la traslación al ámbito judicial de la política de todos contra el PP que marca desde su inicio esta legislatura. Así, las supuestas reformas técnicas de las leyes actuales adquieren un significado abiertamente partidista, mientras el nuevo ministro promueve un caciquismo judicial con grave perjuicio para la división de poderes.