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ABC SÁBADO 17 s 3 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 75 Los hermanos Ulloa debutan en la dirección con Pudor pero seguros JOSÉ EDUARDO ARENAS MÁLAGA. Hoy termina el Festival de Cine de Málaga con la proyección la película Four Last Songs de Francesca Joseph. La sección oficial concluyó ayer con distintos resultados. Los hermanos Ulloa (los Coen patrios y, si no, al tiempo) tienen un futuro juntos. No sabemos si es buscada la lentitud narrativa de algunos tramos, pero esta historia familiar muestra al espectador de manera diferente a lo acostumbrado dos temas esenciales de la vida, la muerte y el sexo. Los Ulloa se sitúan al límite de una manera nada costumbrista. Manejan los mismos códigos que cualquier hijo de vecino. Eso sí, ellos no tienen miramientos con el espectador; la película es dura, un toque de atención a nosotros mismos para valorar lo que tenemos- -como lo del vaso medio lleno o medio vacío- Pudor se centra en una familia herida que intenta salir adelante con menos fortuna de lo que quisiera, siendo sus miembros conscientes de los miedos y de las carencias que sufren. Enfermedad, infidelidad y muerte en un drama que goza de interpretaciones brillantísimas, como la de Elvira Mínguez- -a quien el jurado debía tener en la mente, aunque ya fue premiada en 2005, y eso pesa como una losa- Nancho Novo tiene más competencia masculina que las actrices, aunque demuestra su flexibilidad para cualquier cometido. Miguel Alcantud gusta del suspense. Así lo demostró en su primera película, la inquietante Impulsos premiada en este mismo festival. Ayer pudimos ver su segundo largo, Anastezsi aunque en un formato que parecía una primera copia de la cinta sin revisar el sonido y de dudoso formato en pantalla, pero dudo que un encuadre perfecto mejore este thriller que, sobre el papel, seguro que pedía otras maneras en la dirección. Derek Jacobi, Ángela Molina y Bárbara Goenaga encabezando el cartel, cumplen con su cometido. Aunque las predicciones no sirven para nada, el público saldría contento si premiaran a Gala Évora. Entre los actores, destacan Roberto Álvarez, Leonardo Sbaraglia y Alberto San Juan. Y entre las actrices Emma Suárez, Carmen Maura y Elvira Mínguez. En cuanto a las películas, Yo Los ojos de Ariana Bajo las estrellas o El menor de los males Y así, todos contentos. La guerra del canon llega al papel Cedro denuncia los intentos de la industria de hardware de rebajar el canon ya pactado hace años de 15 a 3 euros JOSÉ MANUEL COSTA MADRID. La guerra del canon no sólo importa a los nuevos medios, como las grabaciones musicales o las cinematográficas, sino también a ese antiguo soporte llamado papel. La reproducción para uso privado de textos o gráficos mediante fotocopiadoras ya está gravada con un canon desde hace casi diez años, pero tras la reforma de la Ley de la Propiedad Intelectual (LPI) y la inminente decisión gubernamental sobre qué aparatos electrónicodigitales se verán sometidos al canon y la cuantía del mismo, los ánimos andan cada día más encendidos. Lo único claro en todo este asunto es que el super- canon va a afectar a todas las familias españolas de forma muy directa: aumentando el precio de todo aquel artefacto capaz de copiar, reproducir o almacenar. Es decir, potencialmente desde un aparato de DVD hasta un teléfono móvil pasando por objetos como GPS o marcos para fotografías digitales. Fuera de esta verdad ineludible y que tendrá un reflejo en las carteras de los ciudadanos y en la economía en general, ya todo son incógnitas. La guerra del canon afecta también al mundo editorial, un sector que, como todos los que detentan derechos de autor, combina industria (o empresa) y creación individual en un todo difícil de desenmarañar. Entre las sociedades de recaudación de derechos, la que representa a este sector, Cedro, siempre ha sido de las más discretas y que ha tratado de llegar a acuerdos sin alardes propagandísticos. Incluso y según su presidente, Josep María Puig de la Bellacasa La reforma de la LPI del 7 de julio en realidad nos perjudicó, porque tanto centros educativos como bibliotecas pueden copiar o digitalizar textos. En otros países se da una compensación por ese concepto... Pero en realidad el tema es otro. Asimelec, la agrupación de la industria electrónica que es la contraparte de Cedro en Las máquinas que imprimen y fotocopian libros y gráficos también se incluyen en el canon las frustradas negociaciones que han acabado dejando la decisión sobre el montante del super- canon en las manos de Gobierno, ha difundido estos días un estudio estadístico de una empresa fiable como es Sigma 2, según el cual apenas un 6,2 de la población con una impresora multifunción utilizaría la copiadora para reproducir fotografías o textos en libros o revistas. Cedro discute esa cifra y la pone en un 25 pero tampoco debe situarse aquí el énfasis. Según Puig de la Bellacasa, No sólo es que en este terreno existían ya una ley y un acuerdo desde 1992 sobre un canon en las fotocopiadoras. Es que antes de llegarse a la actual reforma de la LPI, teníamos un acuerdo con la industria sobre un canon de 15 euros sobre cada impresora multifunción. Sin embargo y para nuestra sorpresa, cuando se llegó a la actual negociación, la industria propuso, no ya aumentar la cuantía del canon, sino reducirla hasta dejarla en 3 euros. Esto, la verdad, nos parecía inadmisible Lo cierto es que este cruce de comunicados entre partes ISRAEL GARCÍA acostumbradas a alcanzar acuerdos parece reflejar una vez más el caos que ha generado la imprevisión del gobierno al lanzar sectores contradictorios a una especie de autorregulación en la que cada cual se sentía con derecho a tirar del refranero y parafrasear aquello del Todo el monte es orégano y el A río revuelto... Quizás hubiera sido mejor poner a trabajar a la Comisión prevista en la ILP desde un principio. No ha sido así y estas son las poco agradables consecuencias. Bajada unilateral El Gobierno olvidó crear el árbitro, la Comisión que la ley pedía J. M. C. MADRID. Las negociaciones que debían conducir a un acuerdo entre las sociedades de recaudación de derechos y la industria electrónico- digital estaban condenadas al fracaso desde un principio. No en última instancia porque se convocaban con red: si las partes no se ponían de acuerdo, arbitrarían los ministerios de Cultura e Industria con el visto bueno del de Hacienda y consulta al Consejo de Consumidores y Usuarios. El problema es que las posturas entre los dos primeros ministerios están tan enfrentadas como las de las partes, de modo que cada una de estas últimas ha preferido encomendarse a su ministerio- patrono al compromiso en la confianza de que más vale presión volando que acuerdo en mano. Dentro de este espectro hay sus diferencias. Por ejemplo y según diversas fuentes, la SGAE ha hecho todo lo posible para que no se convocara de entrada la susodicha Comisión de Propiedad Intelectual. De hecho, se ha logrado que hoy nadie este muy interesado en un órgano especializado que debiera ocuparse de estas cuestiones técnicas y evitar de paso la guerra de comunicados que sólo crean mala sangre. Por otro lado, según reconocía ayer Puig de la Bellacasa, aquí tampoco hay posturas unívocas y yo ni siquiera entro a considerar lo audiovisual porque me parece tremendamente complejo. Al fin y al cabo, nosotros hablamos de copias en un soporte antiguo, el papel. Quizás por ello nosotros hemos tratado siempre de lograr un compromiso y la SGAE ha adoptado otra postura. No todos los casos son iguales Entre tanto, ayer se supo que el PP ha presentado una proposición no de ley en el Congreso en la que pide explicaciones al Gobierno sobre la no creación, 10 meses después de aprobada la ley, de la citada Comisión de Propiedad Intelectual y exige que se le ponga remedio en el plazo más breve posible. El PP se lo recuerda al Gobierno