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ABC SÁBADO 17- -3- -2007 TOROS www. abc. es toros 71 Talavante revienta las Fallas FERIA DE FALLAS Plaza de toros de Valencia. Viernes, 16 de marzo de 2007. Octava corrida. Lleno (12.000 personas) Toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados, entipados, astifinos, incluido el sobrero (2 bis) nobles en general, con lagunas de poder; destacaron el excepcional 3 buenos 1 4 y 6 Vicente Barrera, de grana y oro. Bajonazo (oreja) En el cuarto, estocada. Aviso (saludos) Morante de la Puebla, de celeste y plata. Pinchazo y media caída (pitos) En el quinto, pinchazo, estocada y descabello (silencio) Alejandro Talavante, de rojo y oro. Media defectuosa y descabello. Aviso (dos orejas) En el sexto, estocada atravesada y cuatro descabellos (ovación de despedida) randero entre encinas y jaras. No fallaron las hechuras, y con éste y la corrida en general la ganadería se sacaba la espina del pasado año. Fue entipado sexteto, astifino conjunto, noble encierro con algunas lagunas de poder. El primer toro también sacó nota alta y Vicente Barrera cortó una oreja de calificación más baja, sobre todo por el espadazo en los blandos, pues con la mano derecha templó todo lo que luego se enganchó con la izquierda. Bondadoso y más blando el cuarto, y monocromática la faena de Barrera en las medias alturas. El limpio volapié fue lo mejor. Sucedió un hecho indignante en el sexto, no se sabe por culpa de quién. Pero un banderillero se cruzó delante de Morante, que quería hacer su legítimo quite, el del perdón, al renunciar Barrera a su turno. Insistió el peón, enviado o espontáneo. En cualquier caso irrespetuoso, como el público que abucheaba al torero de La Puebla. Morante casi lo tuvo que apartar con la mano ante un Alejandro Talavante pasivo, que debió decirle a su hombre de plata que se tapase. Las chicuelinas morantistas y una media tuvieron sabor de la Alameda de Hércules; las de la réplica de Talavante, más arrestos que arte. Casi corta la tercera oreja de no ser por el descabello. Vaya parón aguantó en medio de su suave labor. Morante despachó breve un inválido imposible y quiso con un noblón quinto que se apagó pronto. No le perdonaron, aunque sea uno de los pocos toreros que torean con todo, con la cintura, el pecho, el mentón. Sólo falta un poco de corazón. El quite del perdón ZABALA DE LA SERNA VALENCIA. Ha partido la Feria por la mitad, ha reventado las Fallas con una faena de fuego. Alejandro Talavante ha explosionado la plaza de Valencia, la ha puesto a doscientas pulsaciones por minuto, le ha robado el corazón, se lo ha quemado como quien revienta un motor de tanta emoción, de pisar a fondo el acelerador toreando muy lento, con una quietud de pasmoso patetismo. Decíamos en Olivenza mismamente que Talavante desarrolla más cuando se olvida del papel que quiere interpretar, que además no es el del mejor José Tomás. Y cuando engancha a los toros por delante, cuando corre la mano como ayer, en dos series inmensas, profundiza más en el mar del toreo. La faena creció como la espuma desde un comienzo en el platillo por estatuarios inmaculados, desde una serie de largos naturales y otra de más corto trazo. Pero sobre la derecha vino la mascletá, que en esta tierra se miden por el ritmo y los decibelios. Mascletá ligada de compás abierto, unida, conjuntada: ¡por dónde se pasa los toros este tío! Un cambio de mano soberbio y apareció el concepto de total hieratismo, los pies juntos y media muleta asomada tras el segundo muslo, pura emoción y menor temple, que es lo que trae, la una por el sacrificio del otro. Ahora, que cómo prende en los tendidos. Hacía tiempo que no se veía a la gente en pie, bramando, rugiendo como el león de la Metro. Bárbaro, y estad preparados para la ejecución de las bernadinas que os vais a electrificar en la localidad les advertí a mis compa- Alejandro Talavante remató la faena al toro que desorejó con impresionantes bernadinas ñeros de ídem. Porque Talavante no sólo se ciñe al toro como un castizo a la manola en apretado chotis, sino que además es que en tan corto embroque les cambia el viaje, les asoma la muleta por un lado y en un ¡ay! les saca el engaño por el otro, con lo que aquello pasa por allí como una escena de cine de terror, con todo el público agarrado a las butacas. Como en la reciente feria oliventina, mató, sin estilo, pero mató, que para EDUARDO MANZANA como andaba el pasado año ya es. Las dos orejas cayeron tras el descabello de forma abrumadora, indiscutible. No puede pasar una línea más sin alabar al toro de Núñez del Cuvillo, bautizado Ja- Oreja para El Fandi con el mejor lote LA MAGDALENA Plaza de toros de Castellón. Viernes, 16 de marzo de 2007. Sexta corrida de feria. Casi lleno (alrededor de 9.500 personas) Toros de Jandilla, de correcta presentación, nobles y flojos en líneas generales; destacaron 2 3 y 6 el resto fue a menos en la muleta. César Rincón, de blanco y oro. Dos pinchazos, media atravesada y dos descabellos. Aviso (silencio) En el cuarto, sartenazo y estocada. Aviso (palmas) El Cid, de teja y oro. Dos pinchazos y estocada trasera desprendida (saludos) En el quinto, pinchazo y estocada corta (silencio) El Fandi, de nazareno y oro. Pinchazo hondo y dos descabellos (petición y saludos) En el sexto, estocada (oreja con petición de la segunda) JAVIER LÓPEZ HERNANZ CASTELLÓN. El Fandi, que se llevó el mejor lote de la noble corrida de Jandilla, arrancó la única oreja al último toro como premio a un espectacular tercio de banderillas. Revolucionó el cotarro con cuatro pares meritorios por la fuerza del jabonero, que embestía como un obús. En la muleta también colaboró y el granadino ejecutó una faena de largo metraje, acelerada y de escasa profundidad, rematada con eficacia. Estuvo por debajo del buen tercero, con el que realizó una faena trapacera, enganchada y sin relieve. El Cid hizo el mejor toreo. Comenzó la faena de forma espléndida con ayudados, pases del desprecio y trincherillas, que resultaron un monumento al ar- El Fandi, ayer en Castellón EFE te de torear. Luego vinieron las intermitencias, tanto en el comportamiento del torero como del toro. El de Salteras principió con la zurda en tres tandas hasta que probó el derecho y se dio cuenta de que por ahí iba mejor. A pesar de lo deslavazado del conjunto, hubo pasajes importantes que emborronó al fallar con la tizona. Al quinto, que llegó desfondado a la muleta, sólo pudo matarlo con dignidad. A Rincón le correspondió un primero flojo y descastado, con el que no se confió. Mediado el trasteo, sacó su raza de figura y logró una serie de hilvanados derechazos. En el cuarto quiso reverdecer viejos laureles. Le concedió distancia, adelantó la muleta, se lo llevó embarcado y firmó muletazos de muchos quilates que recordaron al gran César que conquistó el toreo y que ayer se despidió de Castellón.