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10- 11 S 6 LOS SÁBADOS DE éxito, pero lo más importante es hacer algo bueno, con mérito artístico. Hoy en día el cine es tan caro que para hacer una película hacen falta 40, 100 millones de dólares, y el riesgo es tan grande... Entonces la película más cara fue Lo que el viento se llevó que costó 4 millones de dólares. Hoy un actor gana 12 millones y en su gran momento Clark Gable, el rey de todas las estrellas, ganaba un sueldo de 5.000 dólares a la semana, lo que cobra hoy un técnico. -La primera entrega de sus memorias las tituló Amigos peligrosos: A lo largo de los cincuenta con Hemingway y Huston ¿Tanto riesgo suponían? -Ellos desafiaron a la vida. Vivieron de una manera más peligrosa que yo porque yo he sido más joven y más pobre, y por eso he tenido que ser más mirado con lo que hacía o decía. Hemingway me forzó intelectualmente para que me fuera de Hollywood y eso fue lo más valeroso que hice porque Hollywood fue el lugar donde yo gané el dinero para mi familia, e irme a París a intentar ser novelista fue una auténtica locura. -De sus escritos se deduce una relación de amor- odio con Hemingway. -Odio no es correcto. Más bien miedo. Con Hemingway nunca te sentías relajado. Él seguía sus normas de valor físico, de fidelidad intelectual a su arte... Ha sido un monstruo. Orson Welles fue un hombre con gran talento, pero mucho más liberal en sus opiniones; la única que no he compartido es que él prefirió siempre a Antonio Ordóñez y yo a Luis Miguel Dominguín. -Katherine Hepburn dijo que usted fue un ángel que hizo lo posible porque no nos volviéramos locos en el rodaje de La Reina de África de la que fue guionista. ¿Quién le encomendó ese papel salvador? -Salvador es una exageración. A Huston, de verdad, nunca le gustó mucho la novela de Forrester. A Huston le interesaba más cazar elefantes. Esa preferencia me pareció primero una barbaridad por lo que significaba matar a un animal tan noble, y después raro y anarquista, porque abandonaba su obligación y su deber; aparte de eso, hubo cariño entre nosotros, aunque luego se rompiera la amistad y se rehiciera al final. -No le perdonó, como usted acusa, que se negara a reconocer que fuera suya la idea y el guión original de El hombre que pudo reinar -Eso fue así. Huston fue muy egoísta, de enorme talento, pero tan egoísta que tenía hasta un punto peligroso. Y después de las dificultades que vivimos en África yo le sugerí la historia. De ella Hemingway siempre dijo que era la mejor novela corta jamás escri- ta, y llegamos a trabajar en ello. Huston ha sido un amigo que ha ido donde el trabajo le ha llevado y las amistades debían seguirle. -En su primera novela Grand Canyon cuenta cómo la especulación inmobiliaria esquilma un lugar que el protagonista cree perfecto. Luego en los cincuenta se establece con Deborah Kerr en Marbella. Entre tanto gil y operación malaya ha resultado un visionario. -De visionario, nada, sólo casualidad. Gente que se ha dedicado a ganar mucho dinero estropeando sitios maravillosos como Santa Mónica o Marbella han existido toda la vida. Pero Marbella es y seguirá siendo un paraíso aunque haya más ladrones que en Chicago. -Clint Eastwood se ha empeñado en la recuperación de la memoria de la guerra, y usted anda en un proyecto sobre los horrores de la segunda contienda mundial. ¿Podrían volver a trabajar juntos como en Cazador blanco, corazón negro -Curiosamente yo hablé a Clint de la historia de los marines, que todavía no se había hecho y que habría que hacer porque hay una generación que no ha visto ni nuestra guerra ni Vietnam, y creo que le fascinó la idea. La guerra en el cine ha sido una mina de oro; hay muy pocas películas de guerra que han fallado, aunque las señoras que van al cine no quieran verlas y sí las de amor, que al fin y al cabo es otra clase de guerra. Volviendo a Clint, él tiene diez años menos que yo. Si yo tengo un guión bueno- bueno, puede interesarle, pero Clint es un animal del trabajo. Sería difícil seguirle porque él mantiene ahora esa carrera con la muerte que los artistas sostienen de vez en cuando. ¿Volverá a Hollywood? -No lo creo. Después de vivir en un país latino es complicado volver con los protestantes. A una amiga actriz texana le preguntaron en Londres algo parecido y contestó es muy difícil volver al plástico si alguien ha conocido el cuero Es buena respuesta. Para Deborah... es la dedicatoria de Una bicicleta en la playa y esa mirada a la California de los años treinta. ¿Qué tal está su esposa? -Conocí a Deborah después de su estancia en Hollywood y volvimos a California juntos a trabajar. Deborah ha sido una persona tan abierta y tan simpática que nunca ha importado donde viviéramos, si en Suiza, en California o en España. Sin duda, para ella España ha sido un paraíso, aparte del sol, que ha tomado demasiado. Ahora está mal, tiene parkinson en un punto muy desagradable. Las enfermedades de la vejez son terribles, parkinson, alzheimer... muy duras para el enfermo y para la familia. Tremendo... Katharine Hepburn, Humphrey Bogart, Lauren Bacall y Peter Viertel durante el rodaje de la La Reina de África de John Huston Peter Viertel y Clint Eastwood en un descanso de la filmación de Cazador blanco, corazón negro en África Peter Viertel junto a Hemingway tras una jornada de pesca en Cuba