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17 3 07 EN PORTADA DÍAS DE JÚBILO Broche con cerillas en forma de sol. Debajo, pendientes Blister y gemelos Chapas Lo que el cine se llevó n mis garbeos por la ciudad, recuento heridas tras las huellas de ciertas cicatrices. No me refiero a las obras públicas con que damos todos los días sino a los centros comerciales, casas de viviendas y agencias de automóviles que ocupan el espacio de antiguos cines desafectados. He ido a esos cines, he penetrado en lugares ahora impenetrables o irreconocibles. Como en la célebre película, son lo que el viento se llevó. El viento es la historia de nuestras costumbres. Estamos dejando de ir al cine porque resulta más cómodo alquilar o comprar vídeos y DVD para pasarlos en casa. Es una ventaja, desde luego, sobre todo para los amantes de los clásicos, que hemos rebuscado en salas de periferias, cine clubes y filmotecas. Nada digo de quienes viven lejos de las grandes ciudades que acumulan las principales salas de proyección. Personalmente, la pequeña pantalla casera, por definida que sea su imagen, no me compensa de la otra, esa gigantesca donde los rostros ilustres de Conrad Veidt o Bette Davis se convertían en leyendas visuales. Lo mismo en cuanto a la concentración que produce una gran sala a oscuras, donde no lloran bebés, no suena el teléfono, no hierve la leche al fuego ni se percibe la cisterna del baño. Agrego que, socialmente- -me hago cargo de lo enfático que suena- -también hemos perdido algo. No es lo mismo estar solo o en familia ante un televisor, que sumarse a cientos de desconocidos en un ámbito ajeno y compartido durante unas horas. El cine, especialmente en los locales construidos entre 1930 y 1950, por ejemplo, fue un sitio de cocentración de gentes que se desconocían pero que podían, aunque fuera fugazmente, reconocerse compartiendo una parecida emoción y una similar fantasía, el viaje al más allá del arte. El cambio siempre trae adquisiciones y pérdidas. No me quejo del balance, siendo hijo de un siglo que celebró la velocidad de las alteraciones. Empezó guiando los últimos coches de caballos y acabó despidiendo a los primeros robots que visitarán Saturno. Pero reclamo el derecho a ese agridulce placer llamado nostalgia. Frente a las cicatrices evocadas quisiera hacer de nuevo la cola ante la taquilla para esquivar, luego, las balas del Far West o chocar contra las olas de un Caribe frecuentado por los piratas. E Blas Matamoro Una nueva propuesta POR P. ESPINOSA DE LOS MONTEROS FOTOS ABC Oro en la calle A partir de ahora le conviene saber que cualquier objeto que tire a la papelera, desde una caja de pastillas, hasta la arandela de la lata de bebida, es fuente de inspiración y un posible motivo de adorno para las colecciones que presenta Trash Soul, la recién nacida firma de joyería. Trash- -dicen los responsables de la firma- -quiere decir el descarte, lo que ya no es, lo que has tenido, usado y tirado, lo que yace como testimonio de nuestra capacidad o necesidad de consumo y que se ha convertido en nuestra fuente de inspiración Y es que estos descartes, tamizados y filtrados por el lápiz creativo de Pablo Reinoso, montados y revestidos en oro blanco o amarillo, hacen que aparezca el soul -el alma- -que faltaba, y así tenemos cáscaras de huevos, cerillas, blisters de pastillas o latas aplastadas, interpretadas con sentido del humor como colgantes, broches, pendientes o gemelos para camisas... Reinoso es un diseñador argentino afincado entre París y Madrid, responsable, entre otros, de la creación del quot, del mobiliario del café del Instituto Cervantes de París o del trofeo de la Copa de Liga francesa de primera división. Tras esta nueva firma de joyería, está el grupo de cosméticos y joyería Farlabo y la idea de darle una nueva oportunidad a los restos de nuestra vida diaria es de uno de los socios, con el propósito de crear un concepto nuevo en joyería, con piezas fáciles de llevar, dirigidas a un publico más joven y heterogéneo. Madrid abrió la primera de las tiendas el pasado mes de octubre, y en proyecto están otras, en Barcelona y varias capitales europeas. Direcciones Carlos Bustamante. Tel. 677 27 13 99. envase de productos de belleza para famosas firmas cosméticas, como Givenchy o Loewe, así como del tapón escanciador o del estuche térmico protector de las botellas del Champagne Veuve Clic- Gonzalo López Pelegrín. Exposición del 20 03 al 01 04 en El Amante. Cava Baja, 44. Madrid. Trash Soul. Goya 19. Madrid. Tel. 9143199398. www. trashandsoul. es