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ABC SÁBADO 17 s 3 s 2007 Hacia un nuevo proceso s El horizonte penal de Otegi ESPAÑA 15 El juez que avaló la excarcelación de De Juana ordenó que se le redimiera pena por escribir ABC MADRID. El juez que dio el visto bueno a la decisión de Instituciones Penitenciarias de acordar la prisión atenuada para el etarra De Juana Chaos es el mismo que hace seis años ordenó a Prisiones que aplicara redenciones extraordinarias al terrorista por escribir. José Luis de Castro Antonio era el juez de Vigilancia Penitenciaria número 3 de Madrid en 2001, año en el que solicitó a Prisiones que le presentara una propuesta para que el etarra Ignacio de Juana Chaos consiguiese una redención extraordinaria de pena por escribir dos libros. El juez comunicó esa decisión a través de un auto en el que estimaba una queja del etarra en la que éste le comunicaba que la prisión había desestimado ese beneficio penitenciario, según recoge en varios documentos a los que ha tenido acceso Ep. Castro ocupa en la actualidad el cargo de Juez Central de Vigilancia Penitenciaria y como tal avaló el pasado 1 de marzo la decisión de Instituciones Penitenciarias de excarcelar al terrorista De Juana. En el escrito de queja, cursado en 2000 desde la prisión de Valdemoro, el etarra comunicaba al juez la decisión de la Junta de Tratamiento de la prisión de no concederle redenciones extraordinarias, medida que el juez modificó. La Audiencia rechaza la petición de la Fiscalía y mantiene el juicio de Otegi Se enfrenta a 15 meses de cárcel por ensalzar a ETA- -El 12 de abril el Supremo decidirá si ratifica una condena que conllevaría su ingreso en prisión NATI VILLANUEVA MADRID. Arnaldo Otegi tendrá que acudir a la Audiencia Nacional el próximo miércoles para ser juzgado por un delito de enaltecimiento del terrorismo en el entierro de la etarra Olalla Castresana (agosto de 2001) Ni la petición de suspensión del juicio por parte de la defensa del batasuno ni la de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que se sumó a la de aquélla, han conseguido que la Sala aplace la vista, cuya repetición ordenó el Supremo en enero de 2006, después de que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ya hubiera juzgado y condenado al batasuno a 15 meses de prisión por estos mismos hechos. Los magistrados de la Sección Cuarta de lo Penal consideran que una vez declarado en rebeldía el coprocesado Jon Salaberria (y, por tanto, apartado del procedimiento hasta que se encuentre a disposición de la Justicia) no hay ninguna razón para no celebrar el juicio contra Arnaldo Otegi. De esta forma, y salvo que haya algún imprevisto en los primeros días de la próxima semana, el portavoz de la ilegalizada Batasuna se volverá a sentar en el banquillo de los acusados el miércoles, cuando se cumplirá el primer aniversario del alto el fuego de la banda terrorista y prácticamente un año también desde la última vez que Otegi acudió a la Audiencia Nacional, en esa ocasión para declarar ante el juez Grande- Marlaska en la causa de Batasuna y las herriko tabernas en la que también está procesado. Otegi se enfrenta en el juicio del miércoles a quince meses de prisión. No por ser pequeña la solicitud de la Fiscalía (única acusación en la causa) deja de ser importante, pues en caso de que el dirigente batasuno fuera condenado esta vez ya sí se vería obligado a ingresar en prisión, pues ya tiene una condena firme de un año de cárcel por injurias al Rey, condena que se encuentra suspendida a la espera de otra con la que sume dos años y un día. Aún así, y para que esto suceda en el caso del homenaje a la etarra Castresana se tendrían que dar varios factores: en primer lugar, que la Fiscalía no retire la acusación (en este supuesto la Sala no podría Peregrinaje de la causa En mayo de 2004 el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco condenaba a Otegi a 15 meses de prisión (y absolvía a Salaberria) por un delito de enaltecimiento del terrorismo en el entierro de Olalla Castresana. Otegi recurrió la sentencia ante el Tribunal Supremo (la Fiscalía se sumó a su recurso) alegando que dos de los tres magistrados que le condenaron no eran imparciales pues habían intervenido de forma relevante en el trámite procesal anterior al juicio. El Tribunal Supremo también lo consideró así, y el 18 de enero de 2006 ordenó la repetición del juicio. Dos meses después, el TSJ vasco se declaró incompetente para volver a juzgar a Otegi, pues éste había perdido ya su condición de aforado, y remite la causa a la Audiencia Nacional. Contra la decisión del TSJ vasco de declararse incompetente para volver a juzgarle, Otegi interpone un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional (TC) que argumentó en la vulneración del derecho al juez ordinario predeterminado por la ley. El TC lo desestimó el pasado mes de enero por carencia manifiesta de contenido La Audiencia Nacional señala la vista para el 21 de marzo y la Fiscalía intenta suspenderla ahora alegando que no está claro cuál es la situación procesal del huido Salaberria. ya condenarle) en segundo, que la Sala le condene; y tercero, que el batasuno no recurra una supuesta sentencia condenatoria, pues si lo hace, que sería lo previsible, habría que esperar la confirmación de la condena por parte del Tribunal Supremo, lo que se prolongaría varios meses. En este sentido, el horizonte penal de Otegi depende más de una sentencia del Supremo sobre la que todavía se tiene que pronunciar la Sala Segunda. Se trata de la condena a 15 meses que la Audiencia Nacional le impuso en abril de 2006 también por enaltecimiento del terrorismo en un homenaje a Argala La vista de este recurso presentado por la defensa del batasuno se celebrará el 12 de abril, un año después de la condena que la Sección Tercera de lo Penal le impuso. De esta forma, el ingreso en prisión de Otegi está sujeto, tanto en la causa de Castresana como en la de Argala a varios condicionantes. Y lo único que sí parece claro es que cuando la próxima condena que se le imponga sea firme nada le eximirá de entrar en la cárcel. También parece claro que si el Tribunal Supremo confirma la condena de la Audiencia Nacional- -la del homenaje a Argala -antes de los próximos comicios (hay que tener en cuenta que entre la vista y la sentencia pueden pasar unas semanas) se frustraría cualquier plan del batasuno para concurrir a esas elecciones, pues la pena de prisión lleva aparejada la de inhabilitación absoluta (en su caso de tres meses si se mantiene la condena de la Audiencia) Los hechos por los que el batasuno será juzgado se remontan al 30 de agosto de 2001, fecha en la que tuvo lugar el entierro en el cementerio de Polloe (San Sebastián) de la etarra Olalla Castresana, que murió en Alicante al estallar la bomba que manipulaba. En aquel acto Jon Salaberria fue uno de los portadores del féretro y Otegi ejerció como orador. Durante su discurso, el batasuno agradeció la labor de todos los gudaris (soldados vascos) que han caído en esta larga lucha por la autodeterminación y ensalzó a los gudaris de ETA que se nos van en la dignidad silenciosa El TSJ vasco consideró que estas declaraciones constituían un delito de enaltecimiento del terrorismo y condenó a Otegi a 15 meses de cárcel. Salaberria fue absuelto. La dignidad silenciosa de ETA Arnaldo Otegi, en una imagen de archivo de una de sus últimas comparecencias públicas AFP