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18 ESPAÑA Hacia un nuevo proceso s El cerco a Navarra VIERNES 16 s 3 s 2007 ABC Salvador Ulayar, junto a su casa de Echarri- Aranaz. El mismo lugar donde hace 28 años presenció el asesinato de su padre, tiroteado por un etarra Segundo regreso a Echarri- Aranaz A los trece años Salvador Ulayar presenció el asesinato de su padre junto a la puerta de su casa, y ahora, a los 42, reivindica en ese mismo lugar una regeneración ética y democrática. En 2004 la decencia regresó fugazmente a Echarri- Aranaz. Después voló POR BLANCA TORQUEMADA FOTOS: JAIME GARCÍA ECHARRI- ARANAZ (NAVARRA) Segundo regreso de Salvador Ulayar a EcharriAranaz. El primero, iniciático y luminoso, tuvo lugar en 2004, tras la revelación pública de la historia de su familia. Ahora, a petición de ABC, se ha embarcado en otro menos alentador, cuando se ha desandado buena parte de aquel esforzado camino de reparación y de recuperación de la dignidad propiciado por el pacto antiterrorista. El de los Ulayar es uno de esos casos densos y supurantes, como el de Pilar Elías. Conocido pero nunca lo suficientemente aventado. Salvador tenía trece años cuando presenció el asesinato de su padre junto a la puerta de su casa. Fueron cinco disparos, una ráfaga súbita de espanto, de muerte, de locura. Jesús Ulayar, que había sido alcalde de esta localidad navarra entre 1969 y 1975, cayó abatido por un terrorista en el invierno de 1979, en ese frío desolador de los crímenes sin réplica social que imperó tantos años. Aún perduraba cuando el asesino, Vicente Nazábal, volvió al pueblo a finales de los noventa después de cumplir la condena, aclamado como hijo predilecto del pueblo. Salva Ulayar había llegado a creer (y, como él, tantos demócratas) que su viaje de vuelta a Echarri- Aranaz el 24 de enero de 2004, cuando se cumplieron veinticinco años del asesinato de su padre, iba a ser el definitivo. Sólo tres meses antes de que España tropezase con el 11- M y de que cambiase de signo el Gobierno, las calles de su infancia lo habían envuelto, por primera vez, despojadas de odio. Aquel día más de dos mil personas ocuparon espacios públicos que jamás debieron serles arrebatados y las ratas no se atrevieron a salir de sus cloacas. Los Ulayar (la madre, Rosa Mundiñano, con sus cuatro hijos) y muchos de quienes los acompañaban, estamparon sus manos embadurnadas en pintura blanca sobre la fachada de la casa familiar, sobre un fondo azul de libertad recién estrenada, de rebeldía con causa. También encendieron veinticinco velas, tantas como años de miseria moral y de silencios cómplices de buena parte de sus vecinos. Ahora, los poco más de cuarenta kilómetros que separan Echarri de la vida cotidiana de Salva en Pamplona, donde trabaja como administrativo de una empresa del sector de la construcción, se han convertido otra vez en una distancia sólo apta para los corredores de fondo. Él y unos pocos más. En el otoño de 2004, cuando apenas habían transcurrido unos meses de aquella histórica jornada de regeneración cívica, el negro rastro del fanatismo asesino ya había ensuciado las huellas blancas de las manos con el anagrama de ETA y un ultraje añadido: Españar konkistakzaileak kanpora o sea, Fuera los conquistadores españoles Eso es lo que les dicen los gudaris del grafiti a los Ulayar precisamente en aquel rincón del mundo, su pueblo, donde los archivos parroquiales recogen, desde hace varios siglos, el rastro de todos y cada uno de sus antepasados. Salvador sabe ya convivir con los costurones de su alma ¡qué duro ha sido ese aprendizaje! y considera útil esta nueva visita. Ahora es delegado de la AVT en Navarra. Por la autovía de Alsasua, ningún panel indicador conserva a estas alturas la grafía castellana de Echarri, un reducto de apenas 2.500 habitantes situado en el corazón de la Barranca, una comarca áspera, vivero de etarras. Allí, relata Salvador, se coló en las últimas municipales una de las listas blancas de Batasuna y se hizo con el gobierno municipal. No es difícil adivinarlo. Nada más llegar al pueblo, las efigies de tres terroristas locales dan la bienvenida al viajero, en el edificio más visible desde la carretera, y anulan toda tentación bucólica en un entorno natural privilegiado, enmarcado por las crestas rocosas de la sierra de Andía y de la imponente y hermosísima peña de San Donato. A la derecha se desparraman unas viviendas sencillas, clónicas, apaisadas bajo un clásico tejado a dos aguas. En una de ellas se crió Vicente Nazábal, el asesino de Jesús Ulayar. Tampoco falta un De Juana doméstico, un tal Bautista Barandalla, para quien los lugareños que sí disfrutan de libertad de expresión exigen la excarcelación por enfermedad, aunque en vez del tradicional etxera a casa escriban etxia en la variante local del euskera. De momento, los jueces, que han optado repetidamente por no soltar a este individuo, no lo deben ver tan mal como sus paisanos. Con la retranca del vínculo irlandés, el pub Derry ocupa un local muy visible en el pueblo. Es propiedad de la familia de Juan Cruz Aldasoro, un dirigente de Batasuna. También es hijo de Echarri- Aranaz Luis Mariñelarena, uno de los asesinos de Fernando Buesa. Muy cerca de la calle princi (Pasa a la página siguiente) Un De Juana local Pintadas odiosas A los pocos meses del homenaje cívico a Jesús Ulayar, pintadas odiosas aparecieron sobre las manos blancas de la fachada de su casa Vivero de etarras, del pueblo de los Ulayar han salido el asesino de Buesa y otro terrorista a quien se atribuye el atentado a Ordóñez