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14 ESPAÑA Incertidumbre legal por la muerte de Inmaculada Echevarría VIERNES 16 s 3 s 2007 ABC Inmaculada se carteó al final de su vida con la Asociación por una Muerte Digna Las cartas traslucían la desesperación de la enferma s Le devolvieron los recuerdos de su infancia gracias a un póster de la bahía de La Concha de San Sebastián ARANTXA ALDAZ SAN SEBASTIÁN. Inmaculada Echevarría paseó hasta sus últimos días por la bahía de La Concha. Postrada en su cama del Hospital de San Rafael, en Granada, cogía cada mañana el tren de la imaginación y se paraba en San Sebastián, la ciudad en la que se crió y donde descansará para siempre. Allí pasaba horas, días enteros. Sobrevolaba los rincones de su niñez y, quizá, se pegaba algún que otro chapuzón en el mar que tanto añoraba. La ciudad se hizo un hueco en su triste y fría habitación granadina a principios del pasado mes de febrero. Colgado de una de las paredes de la habitación, Inmaculada se escapaba de su particular calvario a través de un póster de la bahía de La Concha, convertido en una ventana abierta al mundo, justo frente a su cama. Juantxo Domínguez, fundador de la asociación guipuzcoana por una muerte digna, se la hizo llegar por correo postal, cumpliendo así uno de los deseos de Inmaculada. Ella les había escrito una carta el 10 de octubre de 2006, donde resumía su vida y lanzaba un mensaje de ayuda: Me llamo Inmaculada Echevarría Ramírez, tengo 51 años. Hace cuarenta años que sufro una afección neurológica muscular: distrofia muscular progresiva Desde los treinta años mi inmovilidad es completa, salvo los dedos de las manos y los dedos de los pies. Aún puedo hablar, con mucha dificultad, a pesar de tener realizada la traqueotomía y de la pérdida de musculatura de lengua, cara y cuello. Estoy harta de vivir así, cada vez me veo peor y lo más duro es depender de todo el mundo para todo Para mí la vida no tiene más sentido que el dolor y la angustia de ver que amanece un nuevo día para sufrir Pido que se me ayude a morir libremente y sin dolor Juantxo respondió con otra carta a aquel mensaje desesperado. Me impactó mucho. Tenía que estar muy necesitada para depositar su confianza en nosotros cuenta el hombre sentado en una plaza de San Sebastián, con las cartas que Inmaculada le escribió en sus últimos meses de vida. La primera la pasó al ordenador una amiga sicóloga. El resto las escribió la propia Inmaculada. Muchas gracias. Es precioso. Me ha encantado. Te lo agradezco de corazón. Como la playa de La Concha no hay nada. Fue donde me crié y di mis primeros pasos. Fue donde yo pasé parte de mi vida. Por mis circunstancias de la vida, no puedo vivir ahí en San Sebastián y disfrutar de esa preciosa playa dijo tras recibir el póster. Dicen quienes la conocieron que Inmaculada poseía pocos bienes materiales. La vida se lo puso difícil desde bien joven. A los once años le diagnosticaron la enfermedad. Su padre falleció cuando ella tenía diecisiete años; ocho años después moría su madre; sus dos hermanos también perdieron la vida. Pero lo peor le llegó cuando un accidente de tráfico le quitó la vida a su marido. Y ella, con un hijo de sólo ocho meses, tuvo que darlo en adopción porque ya no podía valerse por sí misma. De aquella tragedia no se recuperó. Fue hace veintisiete años. Los mismos que ha vivido sin querer hacerlo, conectada a un respirador mecánico. Su voz frágil hizo llegar un mensaje muy duro. Juantxo habló con ella en varias ocasiones, siempre entre las 20.30 y las 21.00 horas, cuando ella se encontraba mejor Eran conversaciones de apoyo, de acompañamiento. Necesitaba gente Juantxo Domínguez con una de las cartas de Inmaculada JOSÉ USOZ que le escuchara. Nosotros nos comprometimos en hacer todo lo posible para cumplir su voluntad. Ella siempre decía que no quería palabras, que quería hechos relata Juantxo muy emocionado. En una de las cartas, Inmaculada les pidió un deseo. Cuando podáis, por favor, mandadme un póster de la playa de La Concha, uno que no sea muy grande, un tamaño normal Juantxo lo compró por un euro en la oficina de turismo de San Sebastián. En la foto resplandece la bahía en un atardecer. A Inmaculada le encantó. Es increíble lo que consiguió con sólo un euro. Aquella imagen le abrió todo un mundo de recuerdos, de su niñez. Era fantasear con su imaginación y una forma de libertad Libertad era precisamente lo que Inmaculada más anhelaba. Ella quería vivir pero también quería decidir cuándo morir asegura Juantxo. Aquella decisión la había tomado hacía ya muchos tiempo, pero no fue hasta el año pasado cuando hizo pública su petición. Escribió a la Asociación por una Muerte Digna y concedió una rueda de prensa que removió conciencias y reabrió el debate por la eutanasia. Cuando el comité ético de Andalucía aprobó la desconexión, Inmaculada no lo creyó del todo. Pensaba que las autoridades iban a dar marcha atrás dice Juantxo. Pero no fue así y ella se mantuvo firme en sus posiciones. El miércoles por la noche acabó su sufrimiento, su vida de gran soledad, su vacío, su silencio, su tristeza Sé que es difícil ponerse en mi lugar, pero os pido que lo intentéis escribió Inmaculada. Hoy será incinerada. Sus restos descansarán en algún punto de la costa donostiarra, muy probablemente en la bahía de La Concha, la playa que tanto anheló y que le devolvió un trozo de vida cuando ya había decidido morir. El hijo biológico asegura que tiene una gran pena y pide que lo dejen en paz ABC GRANADA. El hijo biológico de Inmaculada Echevarría, cuyos restos mortales descansan en el cementerio municipal de Granada después de que se le retirara el respirador que la mantenía con vida, pidió ayer que por favor le dejen en paz asegurando tener una gran pena En declaraciones a Ep, el hijo biológico de Echevarría, que se ha mostrado contrario al deseo de su madre de que le desconectaran del respirador que la mantenía con vida, repitió en varias ocasiones: Tengo mi pena Además, pidió que se respete su intimidad. El hijo de Inmaculada Echevarría, que en estos momentos se encuentra en Zaragoza, ya aseguró el pasado 24 de octubre que no compartía la decisión de su madre, a la que visitó después de que la hiciera pública, ya que entendía que había que respetar. El hombre, que tiene 26 años, conoció a su madre biológica hace dos años y tras saber por la prensa su decisión de morir sin dolor volvió a retomar el contacto con ella, a la que encontraba a veces triste y otras más contenta al hablar conmigo según declaró entonces a Ep. A consecuencia de diversos problemas y una depresión que ha padecido, el descendiente de Inmaculada Echevarría no mantuvo un contacto periódico con su madre tras conocerla, si bien ahora que ha pasado esto aseguró haberse dado cuenta de cosas que tengo que hacer en la vida según relató entonces. Su deseo era trasladarla Impactado junto a él, a algún centro próximo a su domicilio, a lo que Echevarría no accedió. Por otra parte, Teresa Fernández, una de las pocas personas que visitaba periódicamente a Inmaculada Echevarría en el hospital donde se encontraba internada, recordó ayer que pasaba la mayor parte del tiempo leyendo y deseando morir sin dolor Fernández, quien se alegró de que haya conseguido que se cumpla su voluntad dijo que los médicos se han portado muy bien al sedarla para que no sufriera nada, como ella quería Además, rememoró sus visitas al hospital y cómo le decía que iba a pedirle a Dios que esto se acabe ya