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ABC JUEVES 15- -3- -2007 TOROS www. abc. es toros 89 Juan Ávila entiende al bravo y al manso FERIA DE FALLAS Plaza de toros de Valencia. Miércoles, 14 de marzo de 2007. Sexta corrida. Unas nueve mil personas. Toros de El Torero, serios y desiguales, el 2 bajó la media; pobres de fuerza y casta; destacó el bravo 3 el 6 fue manso. Serafín Marín, de verde manzana y oro. Pinchazo y estocada (silencio) En el cuarto, media estocada (petición y vuelta al ruedo) Serranito, de blanco y oro. Estocada pelín desprendida (saludos) En el quinto, aviso, media perpendicular y descabello (saludos) Juan Ávila, de rioja y oro. Pinchazo y estocada atravesada (oreja) En el sexto, dos pinchazos, media perpendicular y descabello. Dos avisos (palmas) Fuente Ymbro, un caudal de casta en una novillada triunfal LA MAGDALENA Plaza de toros de Castellón. Miércoles, 14 de marzo de 2007. Cuarta de feria. Unas cinco mil personas. Novillos de Fuente Ymbro, de pobre presencia, todos resultaron bravos y encastados en distinto grado; 4 y 5 premiados con la vuelta al ruedo en el arrastre. Oliva Soto, de purísima y oro. Estocada delantera, pinchazo y estocada (saludos) En el cuarto, pinchazo, estocada corta tendida, pinchazo y estocada (vuelta por su cuenta) Abel Valls, de malva y oro. Estocada muy contraria y estocada (oreja) En el quinto, estocada (dos orejas) Diego Lleonart, de rosa y oro. Media desprendida (oreja) En el sexto, estocada corta atravesada y descabello (oreja) ZABALA DE LA SERNA VALENCIA. Se cumplían 25 años de la alternativa de Vicente Ruiz El Soro por lo que la Diputación de Valencia decidió homenajearle en el ruedo y hacerle entrega de una placa conmemorativa. El acto quedó un poco extraño, pues no se esperó a que se rompiera el paseíllo y se celebró justo delante de los tres toreros, liados en sus capotes, encabezando la formación de cuadrillas. Como convidados de piedra, Serafín Marín, Serranito y Juan Ávila presenciaron con cara de preocupación, absortos en lo que tenían por delante, el puntual tributo. No era el sitio- -normalmente se respeta el paseíllo- -para la foto. El Soro arrastró en sus tiempos a la huerta entera de Foyos a la plaza, y en cierta medida parece que Juan Ávila tira también de sus paisanos de Puzol: la entrada (unos tres cuartos) sorprendió. Y Ávila no les defraudó. Entendió a un toro muy bravo, el único de nota de la corrida de El Torero, y a otro manso y de principio tenebroso. Se habló con el bueno y con el malo, que es como dominar dos idiomas. Al toro, Eneldo de nombre, que figurará entre los mejores de la feria, lo dosificó en el caballo- -tampoco le sobraron las fuerzas al sexteto de Domecq- -y en el tercio de muerte lo lució con generosidad en la distancia larga. Amplio galope y bonito tranco. Y la muleta de Juan Ávila que embarcaba las embestidas por delante y las vaciaba lejos. Pues más lejos se iba aún el toro, que le permitía ligar los pases sin agobios. No es Ávila un esteta y torea un tanto curvado, o agachado, pero en cuanto a inteligencia torera, Valls, Lleonart y el mayoral de la ganadería salieron a hombros Ávila cortó una oreja a un gran toro de El Torero disposición y gobierno del toro, ¿quién le puede afear algo? Terminó para la galería con un final de circulares invertidos y otro de adornos por bajo. La estocada, de lento efecto, tras un pinchazo, le acarreó una oreja que bien le valdrá para intentar superar la cifra de siete corridas de la pasada temporada. El colorado sexto se declaró manso desde que pisó el ruedo, y buscó salida: dos veces saltó al callejón, una de ellas por el burladero de mayorales, como diciéndole al suyo macho, vámonos a casa Dos puyazos en serio le pegaron- -no había ocurrido nada por el estilo durante el resto de las lidias- y aun así EDUARDO MANZANA Amplio galope MÍKEL PONCE Cruz: Era consciente de que me iba a coger Era plenamente consciente de que el toro me podía coger en cualquier momento, pero estaba en Fallas y tenía que apostar fuerte asegura Fernando Cruz desde la Casa de la Salud de Valencia, donde se recupera de las dos graves cornadas- -una en el muslo izquierdo de dos trayectorias de 25 centímetros que disecan la femoral y otra que eviscera ambos testículos- -que sufrió el martes. sus manos resistieron fuertes, con temperamento agresivo. De entrada, no quiso muleta y se fue directo a por el torero, que desde entonces y sobre la izquierda tragó en la distancia corta, dejándole siempre la tela en la cara, y tiró de él. En la siguiente tanda merecía ya sonar la música que nunca sonó hacia su valor. Tuvo emoción la cosa. Llegó a hacerle embestir por el pitón derecho. Fue faena de muchos minutos respirando ante la armada cabeza. Sólo la espada no estuvo a la altura, y entre el metraje y la falta de acierto rozó los tres avisos. Pese a que la corrida dio indicios de estar movida en el campo- -la mayoría de los toros hizo hilo y rarezas- no se tradujo en potencia física la medida. Serranito se entregó en cuerpo y alma. A su primero lo paró por chicuelinas en los medios, lo quitó por gaoneras, lo toreó con infructuosos deseos: se quedaba corto, con su guasa. Al quinto lo esperó a portagayola, le abrió faena de rodillas y le aprovechó lo que duró por el astifinísimo pitón derecho: tres series en punto. Serafín Marín realizó un esfuerzo con el noblón y acobardado cuarto, entre los cuernos y las tablas. Mejoró la imagen que había dejado con un toro gazapón, que repetía los viajes sin ir nunca metido en la muleta, pegajoso, que se vencía, haciendo hilo con más descaro que ninguno. JAVIER LÓPEZ HERNANZ CASTELLÓN. La novillada de Fuente Ymbro resultó un caudal de bravura. Todos, en distinto grado, se mostraron encastados y codiciosos; nobles y colaboradores en tarde triunfal, aunque a veces la novel terna se vio desbordada. El local Abel Valls consiguió una oreja del buen novillo de su debut con caballos por una labor entonada, de largo metraje y con momentos de interés. Dejó constancia del buen concepto que atesora y también de las carencias técnicas propias de su bisoñez. Al quinto le concedieron una vuelta al ruedo inmerecida. Embistió con bondad y dulzura, pero se rajó al final. Valls trazó naturales de tronío, al ralentí, de perfecta ejecución. Mató bien y consiguió el doble premio. Lleonart, al igual que su paisano, consiguió el trofeo de su primer novillo con los del castoreño, pero con un corte de toreo bullanguero. El sexto se lo brindó al ganadero, Ricardo Gallardo, por la magnífica novillada que envió. Valiente y variado, fue premiado con una oreja. Oliva Soto dio una de cal y otra de arena: destacó frente al primero y defraudó con el bravísimo cuarto. Con el repetidor novillo que rompió plaza dibujó series diestras plenas de templanza, mando y largura, aderezadas con su agitanada personalidad. Lo mejor vino a izquierdas, aunque sin la continuidad deseada. Se vio desbordado en el cuarto, una auténtica máquina de embestir, al que se le concedió una merecida vuelta al ruedo.