Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 15 s 3 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 87 Consiga mañana, con ABC, la ópera Lucia di Lammermoor La tercera entrega de la colección Grandes Óperas ofrece esta magistral obra del genial Donizetti por tan sólo 9,95 euros y el cupón del día. Thomas Schippers dirige a la Orquesta Sinfónica de Londres y la interpretación corre a cargo de Sills y Bergonzi ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE A cada época le corresponde un tipo de ópera y una forma de interpretarla. Ante la próxima entrega de las Grandes Óperas de ABC hay que detenerse en la ópera italiana y en las peculiaridades surgidas en el período comprendido entre Rossini y Verdi. Es entonces cuando el nacimiento y éxito de la gran ópera francesa obliga a cambiar argumentos y música. Spontini, Donizetti y Bellini, italianos pero buenos conocedores de París, escribirán por igual para el teatro francés y el de su país. Y lo harán de forma muy distinta a como lo hicieron sus predecesores. de prestigio, amante de la música de cámara y conocedor de las peculiaridades del teatro desde su puesto de director en el foso, sumó una notable habilidad en el ejercicio de la composición y una inspiración siempre despierta. Recetas, efectos y trucos jalonan muchas de sus composiciones, pues es ahí donde se concentra la fórmula del éxito y el camino para complacer al segundo gran protagonista de la época, el cantante. No hay mejor imagen de ese tiempo apasionado que la formada por la prima donna o primo uomo de pie, junto al proscenio, haciendo alarde de sus habilidades vocales ante un público rendido y entusiasta. El cantante es el amo del teatro. Sus gustos, costumbres o deseos priman sobre cualquier otro aspecto. Arte y oficio En este sentido, prosiguen la senda iniciada por el cercano Rossini, todo un precursor al establecer con claridad la diferencia entre arte y oficio. Quien más quien menos escribirá en abundancia, sacrificando si hace falta la buena sintaxis en aras de la expresión. Dicho de otro modo, en beneficio del aplauso inmediato y la satisfacción general del público. La ópera se escribe para aquellos que la escuchan, ellos son los jueces inapelables. Donizetti, protagonista de esta tercera entrega de la colección Grandes Óperas, con el sello de calidad de Deutsche Grammophon, llegó a componer unas setenta óperas. A su condición de hombre culto, buen cantante (bajo bufo) violista Voz y mensaje Donizetti ABC Esta versión, realizada en estudio, destaca por su fidelidad al original que incluye, incluso, una armónica de cristal Es una ópera plagada de bellas melodías amarradas a una orquesta muy atenta a cuanto se dice y hace Habrá ocasión para el lucimiento e imposiciones de los más grandes genios del podio o para que los directores de escena vengan a reeducar el gusto. Por entonces importa la voz y su mensaje cargado de emoción. Donizetti sabía manejar todo ello y hacerlo con gracia. Su predisposición a la ópera bufa es algo natural. Pero importa ahora la forma en la que daba satisfacción al intérprete y complacía al oído. Sólo hay que oír Lucia de Lammermoor (entrega de esta semana) para muchos una obra maestra y para otros una obra bien compuesta aunque demasiado ágil y superficial, falta de teatro. Ante lo que no hay duda es que se trata de un momento plagado de bellas melodías amarra- das a una orquesta especialmente atenta a cuanto allí se dice y se hace. Ópera de atmósferas y colores. Por algo, Lucia y no cualquier otra obra de Donizetti ha interesado a todas las generaciones, literatura incluida desde Tolstoi a Galdós. Y de ahí que sea inevitable sucumbir a la conmoción de la música mientras se espera con verdadero fervor la llegada de ese gran momento que es la escena de la locura. El calado de Donizetti se demuestra en instantes como ese en donde se fuerza el artificio y se reinventa el género. La demostración más inmediata está en la interpretación legada por Beverly Sills, protagonista en el reparto de esta versión ofrecida por las Grandes Óperas Realizada en estudio, destaca por la fidelidad al original lo que lleva a incluir una ar- Imaginación y color mónica de cristal en la escena de la locura. Sills combina con especial fortuna el virtuosismo de la coloratura con una expresión abocada a la fantasía. Y en eso, mucho tiene que decir la dirección del maestro Thomas Schippers pues a él se debe una buena parte de imaginación y color. Junto a Sills aparecen Carlo Bergonzi, impecable en el dibujo de las frases, lleno de calidez, encanto y afirmación. Su Edgardo es otro de los lugares obligatorios en la historia de esta ópera. Piero Capuccilli, el príncipe de los barítonos dibuja a Enrico con valentía y generosidad. Adolf Dallapozza y Justino Díaz, completan el reparto de un registro que es referencia en la obra. Y eso es tanto como decir que, en mucho, Lucía de Lammermoor hace justicia a ese tiempo de ópera.