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ABC MIÉRCOLES 14 s 3 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 91 Versos para el entendimiento En Las voces del diálogo Jordi Amat cuenta un episodio cultural casi desconocido, el acercamiento de un grupo de poetas del Régimen y un puñado de colegas catalanes en los años cincuenta MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Lo que un castellano viene a pediros y a exigiros a los artistas catalanes es que sigáis siendo la puerta abierta, la calle que conduzca a la libertad Ni fue dicho ayer, ni nada tiene que ver el espeso tripartito. Nada de eso. Son palabras pronunciadas hace más de medio siglo, un 27 de febrero de 1952. ¿Dónde? En la clausura de la I Bienal Hispanoamericana de Arte, en Madrid. Pero, y aquí está la mayor sorpresa, ¿por quién? Pues por uno de los nombres más propios del bando nacional camisa vieja de la Falange, intenso poeta, combatiente anticomunista en la División Azul, y confinado por creer que el régimen no era suficientemente azul Dionisio Ridruejo, que daba los primeros pasos de su viaje al centro. Ridruejo es uno de los protagonistas de Las voces del diálogo (Ed. Península) un apasionante viaje por un episodio escasamente conocido de nuestra posguerra: el intento de acercamiento, la tentativa de diálogo surgida entre un grupo de intelectuales catalanes (algunos casi recién llegados del exilio) y un puñado de intelectuales del Régimen dispuestos a comenzar la siembra de la reconciliación, a través de la palabra, a través de la poesía. Quien desempolva este hermoso esquinazo de nuestra memoria colectiva es un joven profesor barcelonés, Jordi Amat, que perfila las líneas maestras de su emocionante crónica que hoy será presentada en la librería Blanquerna de Madrid (Alcalá, 44, 19,30) Es un capítulo de nuestra historia que aparece en el relato de la cultura catalana como algo significativo, y para el resto de la cultura española es un capítulo muy menor. Desde entonces nunca volvió a haber una relación tan fecunda de entendimiento entre los intelectuales catalanes y los del resto de España Jordi Amat llegó a esta habitación casi en penumbra de nuestra cultura tras apasionarse por el estudio del epistolario Eduardo Mendoza gana el Premio de Novela de la Fundación Lara EFE MADRID. Eduardo Mendoza con su obra Mauricio o las elecciones primarias publicada por Seix Barral, ganó anoche la VI edición del Premio de Novela Fundación José Manuel Lara Hernández, dotado con 150.000 euros y creado por doce editoriales para distinguir la mejor obra publicada por cualquier editorial en 2006. En este mismo acto se concedió el premio a la novela más vendida en 2006 a La a Catedral del mar de Ildefonso Falcones, y a la obra que mejores criticas ha recibió durante el mismo año a Llámame Broocklyn de Eduardo Lago. Mendoza precisó que el premio se me otorga después de una larga trayectoria y después de mucho tiempo dedicado a este oficio, algo que se agradece Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) autor de títulos como La verdad sobre el caso Savolta La ciudad de los prodigios o El laberinto de las aceitunas se alzó con este premio con una novela crítica e irónica sobre el desencanto de la política. Jordi Amat, ayer en la Residencia de Estudiantes de Madrid entre Unamuno y Maragall en el que se ponían algunas de las primeras piedras de un debate que ha llegado hasta hoy, el problema de España Pronto comprendió que se encontraba ante una mina y con un plus de motivación, al ver que las cosas se tensan cada vez más en nuestro presente Cincuenta años después, y mientras las lenguas se vuelven triperinas y el problema de España continúa, no deja de sorprender la fuerza cultural y moral de aquellos poetas. Tras conseguir posiciones de poder después de ganar la guerra- -relata Amat- una parte de la intelectualidad española empezó a creer que se había equivocado, y se vieron forzados a rectificar en muchas de las posiciones que habían defendido durante los años 40. Cuando Ridruejo lee a Pla y a Maragall empieza a pensar que se trata de gente que le habla de la cultura española desde otra perspectiva, pero que no la está repudiando, y ése es un legado que él quiere asumir. Entonces, descubren en los poetas que se han mantenido fieles a su lengua y que han visto en el uso del catalán una forma de antifranquismo y de resistencia a unos interlocutores vá- IGNACIO GIL Dionisio Ridruejo y Carles Riba fueron los grandes protagonistas de este reencuentro poético- político lidos para llevar adelante este ejercicio de rectificación Este proceso culminará en el I Congreso de Poesía de Segovia, en el verano de 1952. Allí, los poetas catalanes capitaneados por Carles Riba una figura de referencia en la cultura catalana del siglo XX, que creía firmemente en el diálogo entre Cataluña y el resto de España y los españoles con Ridruejo a la cabeza se hablará, se leerá, se reirá y se beberá a pachas entre personas que quince años atrás peleaban en trincheras enemigas. El Congreso (bendecido por Aleixandre, lo que venció las últimas reticencias catalanas) fue un ejemplo que debemos reivindicar y asumir ¿Y ¿repetirlo? ¿Repetirlo? ¿Pero tan mal estamos? concluye Amat. Un juez obliga a devolver al Estado cartas de Unamuno que se querían subastar ABC CÓRDOBA. Manuel Villén, poseedor de varias cartas y manuscritos de Unamuno, recurrirá la sentencia dictada por un Juzgado de primera instancia de Córdoba que le obliga a devolverlas al Estado, informa Efe. Villén, que quería subastarlas el próximo día 27, reiteró que las cartas son mías, porque me las regaló Felisa de Unamuno y por ello llevan casi cuarenta años en mi poder al tiempo que aseveró que no estoy dispuesto a ceder mi derecho a la propiedad Por este motivo, ha decidido recurrir ante la Audiencia Provincial de Córdoba y, en caso de que éste órgano también considere que las cartas pertenecen al Estado, apelará al Tribunal Constitucional. La actual sentencia obliga a Villén a que devuelva estos manuscritos al Estado al entender que se trata de bienes de dominio público y propiedad de la Administración. Unamuno y Maragall Valentí Puig LAS VOCES DE SEPHARAD nos versos cien mil veces citados de Salvador Espriu piden a Sepharad que haga seguros los puentes del diálogo. No fue otra la finalidad del congreso de Poesía de Segovia en 1952, noble ilusión de concordia hispánica, vieja quimera que cruza luminosamen- U te lo mejor de nuestros afanes intelectuales. Lo cuenta Jordi Amat en Las voces del diálogo relato y análisis de cómo poetas procedentes del falangismo se reunieron en Segovia con poetas catalanes que prácticamente acababan de regresar del exilio. Había precedentes: junto a la biblioteca de Menéndez y Pelayo en Santander está la estatua de Milà i Fontanals, amigo y patriarca de la lengua catalana. Unamuno le escribirá a Maragall: Y de ahí, de esa su Cataluña, de esa su Barcelona, ¿qué puedo decir yo? ¿No están ustedes soñándola como no es, usted y otros cuantos? ¿Es acaso mejor que su sueño? Sobre aquel diálogo aparecía la sombra del Desastre del 98, el mito del fracaso. Sobre el diálogo de Segovia, la sombra aciaga fue la de la Guerra Civil. La literatura abre ventanas. Después de la tragedia del 36, Dionisio Ridruejo presenta el epistolario Unamuno- Maragall en una librería de Barcelona. Entonces, el historiador Vicens Vives ya hablaba de la tarea de hacer de España una comunidad armónica, satisfecha y aquiescente Confinado en Cataluña, Ridruejo había conocido a Pla y a Vicens Vives. En el interior del régimen, transcurría la etapa de Ruiz Jiménez en Educación y los poetas pudieron reunirse en Segovia. Un permanente objetivo de Ridruejo: Cancelar la Guerra Civil y dar a los españoles de uno y otro bando la esperanza de un porvenir común