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ABC MIÉRCOLES 14 s 3 s 2007 MADRID 61 Una de las hipótesis que se baraja es si el bloque pudo desprenderse de un avión El que ayer fuera martes y trece dio la razón a los más supersticiosos. A mí me da que pensar... decía una trabajadora Rafael López, sobre cuyo despacho cayó el gran bloque de hielo, observa las consecuencias del impacto en el tejado DE SAN BERNARDO Un trozo de 20 kilos de hielo destroza el tejado de una nave en Mejorada Los expertos están analizando su procedencia s Aunque en el momento del impacto había seis trabajadores en las instalaciones, no hubo heridos CRISTINA ALONSO MADRID. Unos veinte kilos de hielo cayeron ayer sobre el tejado de una nave industrial en el municipio madrileño de Mejorada del Campo sin producir heridos. Los expertos analizan si el enorme pedrusco llegó de la atmósfera o si pudo desprenderse de uno de los aviones que sobrevuelan la localidad. Para Jesús Martínez- Frías, investigador científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) todo parece apuntar a que podría tratarse de un megacriometeoro- -forma correcta de designar a estos bloques de hielo, mal llamados aerolitos En ese caso, sería el primero- -que se sepa- -caído este año en España y el séptimo en el mundo, ya que en estos tres meses han aparecido cinco en Estados Unidos y uno en Holanda- El científico ve difícil que el bloque de hielo de veinte kilos encontrado ayer pudiera haberse desprendido de un avión: Con esas dimensiones no hay antecedentes De momento no se puede asegurar nada, podría tratarse, incluso, de una broma explicaba, por su parte, Antonio Delgado, también miembro del CSIC y que participará en el análisis de los restos. peles decorativos, se encontraba ordenando unos documentos en su despacho, ubicado en el último piso del número 14 de la calle de Levante, en el polígono industrial de Mejorada. Hacía sólo hora y media que había entrado a trabajar. Fue un estruendo terrible- -recuerda- muy seco. Un solo impacto que hizo que todo mi cuerpo temblara El gran trozo de hielo, de origen desconocido, acababa de impactar justo encima de donde se encontraba. Yo no sabía qué acababa de pasar, el ruido fue tan grande que podía provenir de cualquier sitio y salí corriendo No fue el único. Todos sus compañeros huyeron en estampida. No sabíamos de qué corríamos, pero había que salir de allí recuerda Susana, empleada. Una vez en la calle, los cinco trabajadores que se encontraron en el exterior se dieron cuenta de que no estaban todos. Faltaba uno. ¡Chema, Chema, di algo, contesta! gritaron, angustiados, varias veces. Chema se encontraba, inmóvil, encima de una escalera en el almacén. Pensaba que el techo se me iba a caer encima. Yo les decía ¡estoy bien! pero gritaban tanto que no me oían explica el trabajador. Al cabo de unos minutos volvieron a entrar a la nave y examinaron cada rincón. Unas placas de escayola en el techo del despacho de Rafael estaban levantadas. Lo primero que pen- Un estruendo seco A las diez y cuarto de la mañana, Rafael López, director comercial de una empresa de pa- samos, al ver aquello, es que se había caído algún aparato de aire acondicionado, pero cuando vimos hielo y el enorme boquete en el tejado ya no supimos qué pensar y avisamos a la Guardia Civil Agentes del Instituto Armado se desplazaron inmediatamente al lugar del suceso y tomaron muestras del hielo que ya están siendo analizadas en los laboratorios de la Guardia Civil en Madrid y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Se llevaron alguno de los trozos más grandes, que tendrían más o menos el tamaño de un melón comentaba Encarna, quien ayer por la tarde se afanaba en borrar con una fregona los rastros que el hielo, al derretirse, había dejado en el suelo del despacho. Sus familiares y amigos no se creían que un trozo de hielo les hubiera caído del cielo. Hemos tenido que enviarles fotos por el móvil para que nos tomaran en serio confiesan. Una viga del tejado impidió que el bloque le cayera justo encima a Rafael López. El hecho de que ayer fuera martes y trece dio la razón a los más supersticiosos. Es que es muy raro. A mí me da que pensar... confesaba Susana. Su compañera, Encarna, coincidía con ella. Sin embargo, Rafael, que ayer, tal y como reconocía, acababa de volver a nacer lo achacaba todo a la casualidad. No he cogido miedo a este día. Además, ya lo dice el refrán: Martes y trece, el día de la suerte El primer pedazo cayó hace siete años en Andalucía y rompió el parabrisas de un coche La caída de estos bloques de hielo no es nada nuevo. En enero de 2000 ya se registró una lluvia de fragmentos en diversos puntos de España que fue puesta en duda por varios científicos. El primero de ellos cayó del cielo en la región andaluza de Tocina y rompió el parabrisas de un coche. La posibilidad de que estas rocas de hielo fueran residuos congelados de los lavabos de los aviones o agua almacenada en su fuselaje, queda descartada ya que no se encontraron restos orgánicos, ni desinfectante de lavabos en las muestras analizadas concluyó un equipo de investigadores del CSIC coordinado por Jesús MartínezFrías. Lo que deberíamos preguntarnos es qué está pasando en la atmósfera para que se formen bloques de hielo de semejante tamaño asegura el científico. Hoy alguien se ha salvado de una desgracia afirmaba Encarna, empleada de la nave donde el trozo de hielo rompió el tejado. Si esto llega a caer en cualquier otro lugar podría haber ocurrido un desastre. A menos de 500 metros ya está el pueblo, imagínate que en vez de aquí hubiera sido sobre un colegio o un parque... explicaba. Sin embargo, el científico MartínezFrías afirma que la probabilidad de que estos bloques de hielo caigan sobre alguien es muy pequeña. Si el gigantesco bloque helado fuera, en realidad, un megacriometeoro, el científico reconoce que el caído ayer en Mejorada del Campo sería de tamaño medio, ya que se han encontrado algunos de cien y hasta doscientos kilos. Finalmente, los análisis de este equipo del CSIC demostraron que los bloques de hielo caídos en España hace siete años procedían de agua de lluvia.