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ABC MIÉRCOLES 14 s 3 s 2007 INTERNACIONAL 45 Otra vez en pie de guerra El Pentágono recurre a un grupo policial indio de rastreadores de elite- -nativos pertenecientes a las tribus Navajo, Sioux, Lakota y Apache- -para intentar combatir el tráfico de terroristas en torno a las fronteras de Afganistán PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Utilizados en la Segunda Guerra Mundial para facilitar estratégicas comunicaciones militares en sus lenguas vernáculas, tan exóticas como incomprensibles para el enemigo, la orgullosa tradición guerrera de los nativos americanos- -el grupo étnico irónicamente con mayor presencia comparativa en las Fuerzas Armadas estadounidenses- -de nuevo parece tener una enorme utilidad para el Pentágono. Esta vez, por sus ancestrales habilidades para seguir rastros. Miembros de la unidad de élite Shadow Wolves (Lobos de la sombra) creada en 1972 por el Congreso de Estados Unidos para facilitar el uso de estos legendarios scouts en la vigilancia policial de la frontera con México, han sido movilizados para combatir el tráfico de terroristas en las fronteras de Afganistán. Específicamente, según apuntaba esta semana el New York Times, para entrenar en misiones de rastreo a fuerzas de seguridad de países en el vecindario afgano como Tayikistán y Uzbekistán. Dentro de una iniciativa de cooperación internacional organizada por el Departamento de Estado y el Pentágono. La porosidad de las fronteras de Afganistán es una fuente de preocupación para altos mandos militares de Estados Unidos y de la OTAN, que para esta primavera anticipan una sangrienta ofensiva de ataques por parte de los talibanes y Al Qaida. Factor de amenaza que se complica con la asignatura pendiente de la caza y captura de Osama Bin Laden, que este sábado habría cumplido cincuenta años en su condición de fugitivo más buscado del mundo y por cuya captura, vivo o muerto, la Administración Bush ofrece una recompensa de 25 millones de dólares. Antes de ser desplegados en misiones internacionales, los Shadow Wolves se han concentrado en el desierto de Arizona para combatir el tráfico de drogas e inmigrantes ilegales. Reto en el que han demostrado una capacidad envidiable a la hora de encontrar, interpretar y seguir minúsculos rastros en paisajes desnudos. Habilidades que parecen más propias de películas del Oeste pero que no han quedado ni mucho menos obsoletas pese a avances tecnológicos como el GPS, las cámaras infrarrojas, los Contra el narcotráfico La tecnología no logra arrinconar la ancestral habilidad de los indios americanos a la hora de seguir rastros más sofisticados sensores y aviones teledirigidos. En la actualidad, esta unidad policial, que forma parte del servicio de inmigración y fronteras, cuenta con quince miembros de siete tribus pero con planes para cubrir pronto toda la plantilla de 21 plazas autorizadas. De hecho, las autoridades federales quisieran reproducir esta unidad en la frontera con Canadá, aprovechando las habilidades rastreadoras de otros nativos como los Pies Negros de Montana. A la hora de explicar la importancia de este tipo de personal especializado, el agente especial Rodney Irby ha insistido en que detectar con máquinas es una cosa y atrapar, otra muy diferente En su sector de Tucson, los Shadow Wolves suelen interceptar al año una media de 45 toneladas de drogas además de las correspondientes detenciones de traficantes. Estas credenciales ayudan quizá a explicar porqué el secretario de Defensa, Robert Gates, dijo el mes pasado: Si yo fuera Osama Bin Laden, continuaría mirando por encima de mi hombro El jefe de los inspectores de la ONU supervisa el desarme de Corea del Norte PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Cinco años después de que Corea del Norte expulsara a los inspectores de la ONU que investigaban su programa nuclear, el régimen estalinista de Pyongyang vuelve a cooperar con la comunidad internacional a cambio de ayuda humanitaria y reconocimiento diplomático. En un viaje histórico, el director del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) Mohamed el Baradei, llegó ayer a este país, uno de los más pobres y herméticos del mundo, para supervisar el desarme nuclear acordado el 13 de febrero en las conversaciones de Pekín. Vamos a estudiar cómo se puede aplicar el proceso y espero que el resultado sea positivo se mostró optimista El Baradei tras su llegada a la capital norcoreana, donde se entrevistará con las autoridades del régimen para obtener una lista de sus instalaciones nucleares y determinar la vuelta al país de los inspectores internacionales.