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ABC MIÉRCOLES 14 s 3 s 2007 LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LOS TESTIGOS ESPAÑA 21 Bouchar confesó a dos familiares de Afallah que había escapado de Leganés Un hermano del huido reveló que fue a pedir ayuda a los Moussatem NATI VILLANUEVA MADRID. El 3 de abril, el mismo día en que siete terroristas se suicidaron en Leganés, Abdelmajid Bouchar, uno de los presuntos autores materiales del 11- M, confesó a dos miembros de la familia de Mohamed Afallah- -a un hermano y a un cuñado del huido- -que se acababa de escapar del piso de la calle Carmen Martín Gaite al ver que estaba cercado por la Policía. Así lo aseguró Ibrahim Afallah, uno de los testigos clave para sostener la relación del procesado Bouchar con el núcleo de la célula terrorista. Cuando Ibrahim- -hermano de Mohamed- -se dirigía a casa de sus suegros, se encontró con Bouchar y éste le comunicó que había ido a llevar comida a los siete suicidas y que cuando se disponía a echar la basura huyó al percatarse de la presencia de policías en los alrededores del edificio, que apenas un par de horas después saltaría por los aires. Bouchar cogió un taxi hacia Getafe y no volvió a saber nada de él. No fue éste el único testimonio incriminatorio para uno de los presuntos autores materiales, pero sí uno de los más contundentes en un día en el que comparecieron quince testigos cuyas declaraciones depararon algunas sorpresas. Si bien la mayoría ratificaron sus declaraciones policiales y judiciales, otros cambiaron su testimonio hasta el punto de que la persona que reconoció a Basel Ghalyoun en uno de los trenes apuntó ayer en su lugar al huido Daoud Ouahane como presunto autor material, y uno de los que había reconocido a Bouchar señaló ayer a Jamal Zougam. En resumen, los dos procesados con los indicios más débiles sobre su participación directa en la matanza se encuentran hoy en una situación más favorable que ayer, mientras que Zougam ha pasado de ser reconocido por tres testigos (sin contar con el que están localizando en Rumanía) a serlo por cinco. Pero antes de que la jornada arrojara algo más de luz sobre lo ocurrido aquel 11- M fue Ibrahim Afallah, el tercer testigo, el que abrió la jornada. El testigo que delató a Bouchar aseguró que no eran amigos, sino conocidos y que el procesado sí era amigo de su hermano Mohamed, quien el 3 de abril salió rumbo a Barcelona (en compañía del huido Mohamed Belhadj) y un año después se suicidó en Irak. Además, señaló también que en una ocasión vio a su hermano Mohamed con Allekema Lamari, alguien a quien nunca llegó a conocer por su nombre y sí identificó en fotografías. Si había alguna duda sobre la relación de los suicidas de Leganés y los huidos con otro de los presuntos autores materiales en el banquillo, Jamal Zougam, este testigo aportó un dato significativo, como que en una ocasión su hermano le llevó al locutorio de este marro- Jamal Zougam (con el mando de la traducción simultánea) y Abdelmajid Bouchar quí (lugar del que salieron las tarjetas con las que se activaron las bombas) para que el testigo arreglara su teléfono móvil. Mohamed Afallah y Jamal Zougam se conocían de antes. Ibrahim, sin embargo, no fue capaz de dar ningún dato más acerca de Bouchar. Ni siquiera lo hizo el hermano del procesado, Mohamed Bouchar, quien se limitó a decir que su padre echó de casa a Abdelmajid porque no trabajaba y no aportaba dinero. Aseguró que desconocía si su hermano tenía ahorros de la suficiente entidad como para afrontar el año de peregrinaje que le llevó nada menos que a siete países. Con una frialdad insólita, este testigo dijo que desde que su padre echó a su hermano de casa no volvió a saber nada de él. Pa- POOL En una jornada maratoriana, el juez llamó a declarar a quince testigos, algunos protegidos Germán Yanke CÓMO ESTÁN LAS COSAS o que ocurre en la sala de vistas no es matemático. Allí hablan seres humanos que dicen su verdad con más o menos acierto, mienten con más o menos desparpajo o acusan y se defienden con pasión o distancia. Ayer, un testigo protegido modificó la identificación que había hecho de la persona que colocó una bolsa bajo el L asiento de un tren: no era Ghalyoun, según este testimonio, sino Ouhanane (del que vio su fotografía en un libro) de lo que ahora, dice, está segura. El que identificó a Zougam duda, al ser preguntado, en qué parte del vagón iba. Uno escéptico del juicio, que no de las teorías alternativas me dice jactancioso que ja, ja, mira cómo están las cosas. Que cada uno lo tome como quiera, pero la veracidad de los testimonios la puede tomar cada uno como quiera, como los cambios de El Cartagena que para otros son tan importantes, o el descaro con el que algunos procesados se exculpan. Lo que me parece relevante es lo que se va poco a poco estableciendo, que se parece mucho más al sumario que a las teorías especulativas. Y ya estoy siendo gene- roso con los calificativos. Estamos, repito, ante un grupo de yihadistas fanáticos, con funcionamiento similar a otras células descubiertas aquí y allá. Sabemos cómo se financiaban con el crimen y el sistema que prepararon para hacerse con la dinamita. Nadie, fuera todavía de la sala, ha podido demostrar que el explosivo fuera otro Conocemos sus reuniones, sus vinculaciones con las redes próximas a Al Qaida, su presencia en Leganés, el rastro que dejaron en otros sitios. No tenemos noticia- -y parece que nada cambia en los documentos desclasificados- -de que ETA tuviera que ver en el atentado. La única noticia de ETA en el caso, para ser exacto, es que el PSOE cita las teorías no fundadas de algunos para zaherir al PP y no hablar de ETA. Qué paradoja, mira cómo están las cosas... rece que tampoco le importaba demasiado, a juzgar por la actitud que mantuvieron. Sí hizo hincapie en lo extraño que resulta no tener noticias de un familiar durante más de un año el padre de Afallah, quien aseguró que desde que Mohamed salió de España el 3 de abril no tuvo noticias suyas hasta que recibió una llamada el 12 de mayo de 2005. En ella, Afallah le decía que estaba en Irak y le pedía perdón. Se supone que se estaba despidiendo antes de suicidarse. El que tuvo alguna noticia más de su hermano fue Ibrahim Afallah, a quien Mohamed se dirigió el 3 de abril para pedirle las llaves del coche porque se iba de viaje Según relató Ibrahim, su hermano no le dio ningún detalle más, aunque sí le dijo un día después por teléfono que viajaba con otro de los huidos, Mohamed Belhadj. En esa llamada, Mohamed pidió a su hermano que se desplazara a casa de los hermanos Moussatem para pedirles el teléfono de Youssef y Mimoun Belhadj, que, según la Fiscalía, acogieron en Bélgica a los dos presuntos terroristas en su huida. ABC. es Siga las sesiones del juicio en abc. es