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Martes 13 de Marzo de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.327. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. COSAS MíAS Edurne Uriarte MANJÓN odos guardan silencio ante sus exabruptos, sus cantos de odio, sus infamias contra el anterior Gobierno, incluso ante su discurso extremista y antidemocrático. Hasta los más fanáticos bramidos de la extrema derecha palidecen al lado de ese verbo sectario que el viernes pasado señalaba, nuevamente, la responsabilidad de Aznar en el atentado del 11- M. Pero ni el dolor más inmenso, el de la madre que pierde a su hijo, justifica sus demasías. Ni siquiera las excusa. Al menos en su condición de líder social, cuando sus palabras traspasan el ámbito privado y se convierten en referencia y guía para la acción ciudadana. También algunos gritos de Zapatero asesino han surgido de víctimas del terrorismo. Pero nadie los justifica ni los excusa. Hay fronteras democráticas que no se pueden traspasar, aun bajo el desgarro de la aflicción más profunda, que es la de Manjón, la de las víctimas del 11- M y la de las víctimas de ETA. Derecha e izquierda deben vigilar esas fronteras. Pero la izquierda tiene un trabajo previo, el reconocimiento de su existencia, en su extremo izquierdo, radical e intolerante, igual que en el extremo derecho. El sábado pasado la derecha cuidó y controló esos límites. Pero no lo hizo la izquierda, ni el viernes en el acto de memoria por las víctimas del 11- M ni el domingo en la inauguración de su monumento. En uno y otro acusaron a Aznar de ser el responsable político del 11- M, de los muertos de Irak. Hasta un representante de UGT. Hasta Blanco. Todos callan ante Manjón porque respetan su dolor. Pero cuando escucho a cierta izquierda, temo otra razón, que comparta sus palabras. T Uno de los copropietarios de Aston Martin posaba ayer con uno de los míticos modelos que condujera James Bond EPA El bólido de Bond vuelve a casa Un empresario galés, que va a su despacho en helicóptero y que pasó de copiloto a patrón de rallies, compra Aston Martin y aspira a llevar la marca a la Fórmula 1, garantizando la producción de Gaydon POR EMILI J. BLASCO nteresado por las carreras de coches desde que presenció una en su Gales natal a los quince años, se entregó a su pasión como copiloto y estuvo junto al volante de Ari Vatanen cuando éste ganó el campeonato mundial de rallies de 1981. Ahora el millonario David Richards acaba de comprar la mítica marca de coches deportivos de lujo Aston Martin a la estadounidense Ford, que la había adquirido en el año 1987. En la operación de 715 millones de euros han participado otros inversores ingleses, con apoyo de capital kuwaití. Richards, conocido como el Richard Branson del deporte del motor en referencia al polifacético y exitoso dueño de Virgin, ha amasado una fortuna personal de 100 millones de euros con su compañía Prodrive, dedicada a la producción de coches de carreras y a la promoción de equipos sobre las pistas. Prodrive ha propiciado unos 200 trofeos en el mundo del motor, incluidos seis títulos mundiales de rallies con Subaru. Hijo de granjeros, Richards ha hecho de su pasión un negocio y ahora, a sus 54 años, el negocio ha hecho realidad su sueño: comprar Aston Martin y tal vez convertir la histórica marca, creada en el año 1913, en escudería de Fórmula 1. De esta forma, el coche de James Bond vuelve a manos británicas, además conducido por alguien con un estilo de vida no muy ajeno al agente 007. Richards llega a su despacho en helicóptero, que tripula él mismo, y la mesa de su oficina está hecha a partir de un ala de avioneta. En su colección privada de automóviles no faltan varias versiones de Aston Martin. Ama la velocidad, pero lleva con cuidado el balance de su compañía, tal como aprendió en sus tempranos estudios de contabilidad. La contabilidad me enseñó a ser prudente, y en las carreras todo es acerca de llevar las cosas al límite ha declarado. En realidad, se trata de dos caras de la misma moneda, pues en los negocios hay que saber dónde está el límite, y asegura que con la nueva compra no lo sobrepasa. Los analistas no están tan seguros de eso, pues aunque Aston Martin está saneada- -la venta por parte de Ford, que se reserva un pequeño paquete de acciones, se debe a la necesidad del gigante norteamericano de hacer caja para afrontar sus dificultades- la inversión en nuevos modelos es algo que requiere fuertes inversiones. Por de pronto, se asegura la viabilidad de la planta de producción de Gaydon, en el centro de Inglaterra, y la continuidad de sus 1.800 trabajadores. I