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46 MADRID www. abc. es madrid MARTES 13- -3- -2007 ABC Veinte mil personas visitan el monumento del 11- M en sus dos primeros días Con una frecuencia de mil visitantes a la hora, el tiempo medio de espera en la cola es de unos quince minutos CRISTINA ALONSO MADRID. Más de diez mil personas atravesaron ayer la doble puerta acristalada que desde el domingo separa el bullicio de la estación de Atocha del silencio. El día de la inauguración ya lo habían hecho ocho mil. A tres años y un día de la matanza del 11- M, los madrileños volvieron a llorar en el escenario de la tragedia y hubo, incluso, quien tuvo que salirse de la cola de entrada por no verse capaz de soportar tanta emoción. Te espero aquí fuera, de verdad. No me obligues a pasar decía una mujer a su acompañante. Es que no puedo... ya volveré otro día Los ojos de muchos visitantes- -la mayoría de la tercera edad- -se vidriaron nada más toparse con los nombres de las 192 víctimas serigrafiados en un cristal. Sobre su superficie, algunas manos acariciaron al azar varios de ellos. Es que son tantos... comentaba una mujer cuya mirada se posaba sobre el recuerdo de Enrique, Nicolás, Sam, Ana Isabel, Francisco Javier, Pablo, José María... Este monumento nos ha traído la paz que nos faltaba desde que ocurrió todo aquello. Cuando veíamos los ramos y las flores que se dejaron durante las primeras semanas lo pasábamos mal porque estabas todo el tiempo pensando en los muertos, ahora es diferente. A mí me ha hecho bien. La luz me ha sentado bien explicaba Araceli, empleada de un quiosco de Atocha. Una luz que penetra a través de la columna de cristal de 11 metros de altura que emerge frente a la estación y que, al situarse debajo de ella y mirar hacia arriba, ciega. Sobre todo al intentar leer los mensajes escritos sobre la cúpula transparente en varios idiomas y dedicados a los que perdieron la vida en la masacre. El mundo no es tan hermoso desde que os marchasteis Nunca os iréis del todo ¿Cómo fue posible? Yo soy duro, pero esto me ha llegado. Más que nada porque nuestros nombres también podrían estar aquí. Las bom- Visitantes mirando hacia el interior de la torre de cristal, donde pueden leerse dedicatorias en varios idiomas FOTOS: CHEMA BARROSO La paz que echaban en falta quince porque la estabilidad de la membrana de plástico, que pende del cilindro y en la que están escritas las dedicatorias, depende de la presión del recinto y es necesario que el público pase por unas compuertas estancas para no alterarla. El interior de la cúpula tiene un aforo máximo de 200 personas. El monumento abrió sus puertas- -como lo hará a partir de ahora todos los días del año- -a las diez de la mañana. A esa hora ya había gente esperando. Hubo un chiquito que llegó dos horas antes. Estuvo sentado ahí tomándose un café hasta que le dijeron que ya podía pasar comentaba, señalando a una de las mesas de su establecimiento, una camarera de la estación. Una vez abierto, los visitantes acudieron a un ritmo de mil a la hora hasta las ocho de la tarde, hora de cierre. El aforo máximo del monumento es de 200 personas y se entra en grupos de 15 o 20 bas no iban contra nadie en particular, pero ellos tuvieron mala suerte explicaba Rodrigo, vecino de Tres Cantos. Yo cojo el Cercanías y el Metro todos los días... añadía. No sé si estoy triste por ellos o por sus familias, son unos asesinos sollozaba una mujer. Seguimos aquí y no olvidamos leía, en bajo, otra. La gente está siendo muy respetuosa. Lo que más nos está sorprendiendo es el silencio comentaba una azafata en mitad de la sala oscura, donde techo, suelo y paredes son de un profundo azul. A las seis y media de la tarde había 250 personas esperando para visitar el monumento y el tiempo de espera era de unos 25 minutos, señalaron fuentes de Renfe. El acceso tiene que realizarse en grupos de Si dentro reinaba el silencio, en el exterior el vanguardista diseño del monumento provocaba comentarios de todo tipo. ¿Y esto es todo? preguntaba, sin disimular su decepción, un hombre que esperaba el autobús. A la gente no le gusta. Dice que es muy poca cosa para lo que representa explicaba un ¿Y esto es todo?