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22 ESPAÑA Tribuna abierta MARTES 13 s 3 s 2007 ABC Esperanza Aguirre Gil de Biedma Presidenta de la Comunidad de Madrid MADRID, CAPITAL DE LA NACIÓN ESPAÑOLA L sábado pasado Madrid fue una fiesta, una fiesta del civismo, del sentido de la responsabilidad y de la dignidad. Las calles de Madrid se llenaron hasta rebosar de ciudadanos que querían decir alto y claro que España es una gran Nación que quiere vivir en libertad, y que España no se merece que el presidente de su Gobierno pretenda humillarnos a todos cediendo ante las exigencias de un siniestro asesino. Eso es lo que queríamos decir los españoles que salimos a la calle, y eso es lo que gritamos con serenidad, con calma, con los brazos abiertos para acoger a todos los que creen eso, que España es una gran Nación y que nadie- -y menos que nadie una pandilla de criminales- -puede humillarla. Hay un magnífico poema de Vicente Aleixandre que se llama En la plaza y que nos dice qué hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo, sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido, llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado Esa fue la sensación que viví el pasado sábado cuando caminaba detrás de la pancarta que portaban los concejales del Partido Popular en el País Vasco y Mariano Rajoy, presidente de mi Partido. Y esa es la sensación que vivieron los centenares de miles de españoles que, bajo el sol y la brisa que hacía tremolar las banderas, se apretaban y se juntaban para gritar, y para gritar contentos, que España es una gran Nación y que aquí no caben coacciones, ni amenazas, ni chulerías, ni matonismo, ni debilidades. entenares de miles de españoles que quisieron juntarse, mezclarse y mirarse a las caras para proclamar su alegría de ser españoles y, además, para demostrar que sienten la responsabilidad que entraña ser españoles, es decir, ser herederos de una larga, intensa y apasionante historia, y para demostrar que también se sienten responsables de la herencia que van a dejar a las generaciones posteriores. Las calles de Madrid eran un clamor contra las cesiones que el Gobierno puede llegar a hacer ante los asesinos- -y los beneficios penitencia- Ya nunca más los españoles vamos a tener vergüenza de utilizar la bandera de España cuando queremos defender la libertad y la dignidad de todos E mos a tener vergüenza de utilizar la bandera de España cuando queremos defender la libertad y la dignidad de todos. Las calles de Madrid han gritado con la bandera de España que llenaba la manifestación, con la bandera constitucional, que es la que nos une a todos los españoles y que es la bandera de la libertad, porque representa a la Nación. Y la Nación española no es otra cosa que la suma de las voluntades libres e iguales de todos los españoles. La presencia de la bandera de España ondeando sobre las cabezas de los manifestantes era la reivindicación del orgullo de ser español y la manifestación de la voluntad de no aceptar ninguna humillación, ni ninguna merma en nuestra libertad. Creo que la manifestación del sábado debería hacer reflexionar al Gobierno de la Nación, pero no sólo en lo que tiene de enmienda a la totalidad de su política antiterrorista, sino para que tome conciencia de las inmensas posibilidades que tiene una Nación cuando no se avergüenza de serlo, cuando, por el contrario, está orgullosa de serlo. uando, inmersa entre la multitud, veía a los manifestantes sonreír por el simple hecho de estar juntos y, sobre todo, cuando los veía felices agitando las banderas de España, pensé que se está cerrando un largo y extraño periodo en el que reivindicar lo español ha sido contemplado como algo políticamente incorrecto. Lo que en Francia, en Italia, en Alemania, y no digamos en Gran Bretaña, es completamente natural y normal, que es manifestarse bajo la enseña nacional y cantar el himno al acabar la manifestación, en España estaba vedado por una ley no escrita, que, además, los ciudadanos no entendían y que, más bien, era cosa de la clase política, atenazada por complejos que vienen de otras épocas. El pesimismo y la angustia de ser español son restos de un pasado que los manifestantes del sábado no quieren heredar. Por el contrario, ellos, con su presencia, con su civismo, con su calma, con la alegría de sus miradas y con su entusiasmo al contemplar la bandera de todos los españoles como salvaguardia de nuestra libertad, estaban renovando la convicción de que España es una gran Nación y que no puede ser humillada ni por asesinos ni por gobernantes equivocados. C C rios a este criminal son la primera cesión evidente y moralmente intolerable- Pero, con ser importante el grito de crítica al Gobierno, con ser trascendente la censura al presidente del Gobierno por su comportamiento, lo que a mí me gustaría destacar en la manifestación del sábado es lo que tiene de afirmación positiva, lo que tiene de grito de esperanza, lo que tiene de fe en el futuro. orque lo que más nos exaltó y lo que más nos entusiasmó a los que nos zambullimos en la marea de ciudadanos que llenó las calles de Madrid fue la toma de conciencia colectiva de que ya nunca más los españoles va- Centenares de miles de españoles quisieron juntarse, mezclarse y mirarse a las caras para proclamar su alegría de ser españoles La manifestación del sábado debería hacer reflexionar al Gobierno para que tome conciencia de las inmensas posibilidades que tiene una Nación cuando no se avergüenza de serlo P