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12 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LOS TESTIGOS MARTES 13 s 3 s 2007 ABC Dos familiares confirman que Almallah quería destruir las Torres KIO Su ex esposa corrobora la celebración de reuniones de adoctrinamiento y su cuñado, el contenido yihadista de las mismas NATI VILLANUEVA MADRID. La ex mujer y el cuñado de Mouhannad Almallah ratificaron ayer que este procesado expresó públicamente su deseo de derribar las Torres KIO, situadas en la madrileña Plaza de Castilla. No me voy a quedar tranquilo hasta que se caigan comentó por separado a los dos testigos protegidos que ayer comparecieron en la decimotercera sesión del juicio oral por los atentados de Madrid. Con unas respuestas farragosas, confusas e incomprensibles por las barreras lingüísticas que ninguno de los dos quiso superar por medio de un intérprete, los dos testigos también avalaron de forma independiente la existencia de las reuniones en el local de Virgen del Coro, el visionado de cintas en las que se hacía apología del yihad y las reuniones que en el mismo sentido se llevaban a cabo en el río Alberche. El denominador común de todas ellas eran Mouhannad Almallah (procesado) Serhane El Tunecino (muerto en Leganés) y Mustafa Maymouni, actualmente preso en Marruecos. Basel Ghalyoun, según indicó la esposa de Mouhannad, también participó en una de esas reuniones, en las que los presuntos terroristas ponían la música alta para que ni ella ni los vecinos pudieran escuchar el contenido de esos encuentros. La testigo protegida, indicó, además, que en una ocasión Mouhannad le puso un vídeo en el que se veían imágenes de un tanque aplastando a los miembros de una misma familia, de gente enterrada en el desierto hasta el cuello o a un padre obligado por milicianos a acostarse con su propia hija. Esta mujer, que al principio de su declaración confesó tener miedo porque alguien (no supo decir si era del entorno de su marido) la ha amenazado con matarla antes o después ratificó todas las declaraciones que hizo en sede policial y judicial, como la que el 12 de febrero de 2003, cuando fue a comisaría a interponer una denuncia contra su marido por malos tratos, también informó a la Policía del episodio en el que su marido había manifestado su deseo de que se atentara contra las Torres KIO y llegó a entregar unas cintas del yihad que se visionaban en el piso de Virgen del Coro. La testigo señaló que no sabe si le llamaron a declarar en relación con este extremo. La mujer de Mouhannad relató que después de irse el hermano de su marido, Moutaz Almallah, a Londres, su esposo y ella no pudieron hacer frente al alquiler del chalé que el primero tenía en Coslada, con lo que Mouhannad la llevó a vivir durante 23 días a casa de Serhane, donde coincidió con Maymouni y su esposa (Serhane y Maymouni eran cuñados) Un día, la mujer de Maymouni vio un policía en la calle hablando con un vecino y llamó por teléfono a alguien probablemente a su marido. Ninguno de los dos volvió a casa esa noche, ni tampoco la siguiente. Al tercer día lo hizo Serhane, quien, de madrugada, empezó a romper papeles que metió en una bolsa y ordenó a la mujer de Maymouni tirar a una papelera. Después de este episodio, y conscientes de que estaban siendo vigilados por la Policía, Serhane y su cuñado decidieron abandonar el piso. La casa se quedó vacía dijo ayer la testigo, que relató también que la mujer de Maymouni se fue a vivir a una finca sin luz ni agua al campo Fue entonces, dos días antes de que comenzara el Ramadán de 2002, cuando Mouhannad Almallah llevó a su mujer a vivir al local de Virgen del Coro. Precisamente fue en esta casa donde la mujer vio el contenido de unas cajas cerradas que su cuñado Moutaz tenía depositadas allí. En una de ellas había libros de Bin Laden y otros del yihad Cuando se lo comentó preocupada a su marido por teléfono, éste le echó en cara que le hablara de Bin Laden por teléfono, porque estaba intervenido. La testigo abandonó este domicilio el 12 de marzo de 2003, justo un año antes de la matanza. A partir de esa fecha ya fueron entrando a vivir ahí otros procesados como Basel Ghalyoun, Fouad El Morabit o Asrif Rifaat (suicida de Leganés) Esta mujer no dudó en narrar ante el plenario varios episodios de maltrato que sufrió a manos de Almallah, especialmente cuando estaba embarazada. Como consecuencia de uno de los golpes que el procesado le propinó, perdió uno de los dos bebés que esperaba. Cuando aquella noche la doctora informó a la pareja de que uno de los gemelos estaba muerto, Almallah exclamó, siempre según el testimonio de esta mujer: Esto sí que ha sido un golpe, y no el del 11- S en referencia a los ataques contra las Torres Gemelas. En la misma línea que la testigo, anteriormente su hermano había dado más detalles, ya como testigo presencial, de esas reuniones en domicilios privados y en lugares públicos, como las del río Alberche, estas últimas avaladas también ayer por el hermano de Rachid Aglif, que prestaba al grupo islamista las planchas de barbacoa porque en las suyas no quedaban rastros de grasa de cerdo. El cuñado de Mouhannad Huida de Serhane y Maymouni Crueldad extrema La ex mujer de Almallah relata ante el Tribunal los malos tratos físicos que le causaba el procesado acompañó a este procesado, junto con Serhane y Maymouni, a tres reuniones a la localidad toledana de Portillo, en cuya mezquita llegaron a encerrarse durante toda una noche con el imán. Además, ratificó que Mouhannad siempre hacía referencias al yihad aunque situó a su hermano Moutaz (entregado a España el jueves pasado y que hoy prestará declaración ante el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo) en un nivel superior, similar al de Serhane. ABC. es Reasdasdasdasd en abc. es cadasdasdas Un presidente paciente Pasaban las diez cuando el presidente del Tribunal llamaba a declarar al primero de los testigos previstos, el testigo protegido cuñado de Mouhannad Almallah. No llegó a formular sus preguntas el Ministerio Fiscal, cuando Javier Gómez Bermúdez ya se había percatado de que la declaración de este testigo sin intérprete no podía llegar a buen puerto, pues mostraba serias dificultades para entender la primera advertencia del presidente, que tuvo que repetirle hasta en cinco ocasiones: ¿Hay alguna circunstancia que le impida decir la verdad? Como es necesaria la presencia de dos intérpretes para poder llevar a cabo la traducción simultánea y en la Sala sólo había uno, el presidente, desesperado, decidió adelantar la declaración del tercer testigo previsto para hoy, Hassan Aglif, hasta que llegara el segundo de los intérpretes. Cuando lo hizo y ya estaba todo listo para que este testigo protegido pudiera testificar en árabe, fue él mismo quien aseguró que no entendía bien a los intérpretes (al hablar un árabe muy culto) y que prefería expresarse en castellano. A partir de ese momento empezaron a acumularse los malentendidos, las repeticiones y respuestas tan incomprensibles que el presidente se vio obligado a intervenir casi en cada pregunta para facilitar su entendimiento al testigo. ¿Se ratifica en las manifestaciones que prestó en el Juzgado? le preguntó un letrado. No dijo el testigo, titubeando. Que si lo que le dijo usted al juez es lo que pasó espetó Bermúdez. Sí dijo entonces el testigo, más seguro.