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ABC LUNES 12- -3- -2007 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo dos de Weinsten podían informar durante el juicio sobre el quiste, aunque sin llegar a asociarlo con actos de violencia. Pero justo en la mañana prevista para la selección de un jurado popular, el Ministerio Fiscal llegaba a un acuerdo por el que el acusado se declaraba culpable a cambio de un reducido cargo de homicidio. Pacto que en la práctica habría marcado un antes y un después en la intersección de la neurociencia y el derecho penal. Los entusiastas del NeuroDerecho argumentan que estos diagnósticos en la esfera penal pueden tener un enorme impacto, no sólo en cuestiones de culpabilidad y castigos adecuados, sino también en todo lo referente a la detección de mentiras y subjetividades. Posibilidades que para los críticos de estas técnicas presentan inquietantes resonancias orwellianas comprometiendo cuestiones básicas de privacidad y libertad mental. Como parte de los análisis elaborados por el Consejo de Bioética de la Casa Blanca, Carter Snead, reputado jurista, ha expuesto que, pese a la fiabilidad limitada que ofrece la neurociencia a la hora de explicar el comportamiento humano, el número de escáneres cerebrales introducidos en juicios penales en Estados Unidos resulta sorprendente. Y con tendencia a multiplicarse junto a nuevas investigaciones. 79 La neurociencia como defensa penal A partir del camino abierto por las pruebas genéticas de ADN, la Justicia de EE. UU. se adentra en la vía de lo que se empieza a conocer como NeuroDerecho y analiza de forma casi rutinaria la situación cerebral de implicados en graves crímenes POR PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Durante los últimos quince años, la neurociencia ha empezado a hacerse un sitio destacado en la Justicia penal de Estados Unidos, sobre todo como sofisticada herramienta de abogados empeñados en excusar la responsabilidad criminal de sus clientes por la vía de documentadas anomalías cerebrales. Hasta el punto de empezar a acuñarse el término de NeuroDerecho para este nuevo campo no carente de polémica, pero que sigue una pauta no muy diferente al ya habitual uso judicial de pruebas genéticas de ADN. Esta tendencia, amparada por avances tecnológicos y que abarca desde la documentación de traumas cerebrales hasta intentos de relacionar video- juegos violentos con comportamientos agresivos, se ha convertido en algo casi obligado para casos de pena capital, sobre todo en aquellos donde no existen grandes dudas sobre cuestiones de autoría, pero sí de responsabilidad... Con los abogados ordenando, casi de forma rutinaria, escáneres cerebrales en busca de atenuantes o eximentes. Aunque los fiscales suelen argumentar que este tipo de evidencias y peritajes no son admisibles, estas pruebas se están abriendo paso, sobre todo a la hora de elegir entre cadenas a perpetuidad o aplicar sentencias de muerte. Incluso con jurisprudencia, en lugares como Florida, donde se han llegado a anular sentencias de ejecución por no haberse contemplado debidamente pruebas de neurociencia. Y casos tan celebres como el de John W. Hinckley, que intentó asesinar al presidente Ronald Reagan, pero que al final fue reconocido como enajenado mental, gracias en parte a escáneres de su cerebro. El inicio de sofisticados diagnósticos de neurociencia como defensa penal en Estados Unidos, tal y como ha documentado el New York Times, se remontaría a principios de los años noventa con el truculento caso de Herbert Weinsten, un ejecutivo publicitario de Nueva York acusado de estrangular a su esposa y arrojarla desde su apartamento, en un duodécimo piso, a la calle para simular un suicidio. La defensa de este evidente asesino argumentó, pese a las protestas del Ministerio Público, la irresponsabilidad penal de su cliente por padecer de un quiste anormal en la delicada membrana aracnoidea que rodea el cerebro y la médula espinal. Al final, el 8 de octubre de 1992, el magistrado encargado de este caso de asesinato agravado dictaminó que los abogaEn este frente científico, la Universidad de Vanderbilt se encontraría a la cabeza sobre el impacto de anormalidades cerebrales. El campus sureño ha abierto un nuevo centro especializado en escáneres cerebrales, con una inversión de 27 millones de dólares, con la esperanza de ofrecer el primer título académico en Estados Unidos que combine Derecho y Neurociencia. A juicio del profesor Owen Jones, esta es la nueva frontera del derecho y la ciencia, estamos escudriñando la caja negra de cómo funciona realmente el cerebro, ese lugar escondido en una silenciosa oscuridad, donde tenemos nuestros pensamientos y reacciones privadas, e inevitablemente la ley tendrá que decidir cómo lidiar con esta nueva tecnología Sobre todo en casos de penal capital, ya se viene solicitando de forma casi rutinaria el escáner cerebral La Universidad de Vanderbilt espera ser la primera en ofrecer un título combinado de Leyes y Neurociencia Más información en: http: www. nytimes. com 2007 03 11 magazine 11 Neurolaw. t. html? r 1 oref slogin El caso de John W. Hinckley REUTERS Dos siamesas unidas por el cráneo esperan en Canadá a ser separadas Las siamesas Krista (derecha) y Tatiana Hogan nacieron el año pasado unidas por la cabeza. Ahora, permanecen en un hospital de Vancouver (Canadá) donde son sometidas a todo tipo de pruebas para determinar si es posible separarlas con las mayores garantías de éxito. El pasado mes de enero dos hermanas, también unidas por la cabeza, murieron en un hospital de Colombia tras una arriesgada operación para separarlas.