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ABC LUNES 12 s 3 s 2007 MADRID 51 Historias madrileñas El donante de sangre 500.000 Al principio, pasó vergüenza, pero hoy, Miguel Pérez Utrera, se siente orgulloso de ayudar a los médicos a salvar vidas s Tiene 22 años, estudia Ingeniería Superior Aeronáutica y está deseando que pase el tiempo para poder volver a donar su sangre POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTO DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Me gustaría que a los jóvenes les entrara el gusanillo de donar sangre Esto lo dice, tan campante, Miguel Pérez Utrera, 22 años y estudiante de cuarto curso de Ingeniería Superior Aeronáutica en la Politécnica. Aunque es tímido, muestra orgulloso la placa que le acredita como el donante medio millón de todo Madrid. Y es del grupo A positivo. Personalmente- -nos dice- la cifra de Donante 500.000 me da igual. Está bien. Significa que Madrid es solidaria. Es anecdótico ser el 499.999 o ser el medio millón. Lo importante es que haya tantas personas que donan su sangre porque con ese gesto se ayuda a sal- Miguel Pérez Utrera posa con su placa que le acredita con la cifra redonda de donante medio millón var vidas. Eso produce satisfacción. Lo reconozco ¿Te parece justo y equilibrado que, en Madrid, haya medio millón de donantes de sangre frente a los seis millones de habitantes que la podrían necesitar? le preguntamos. Miguel no lo duda. No entro en si las cifras están o no equilibradas. A mí, medio millón de donantes me parecen bastantes porque, por lo general, suelen ser fijos y repiten. También hay que recordar que no todo el mundo puede donar sangre y que hay unos criterios de selección muy exigentes. Te hacen preguntas. Por ejemplo, los jóvenes con piercing no pueden donar. Hay muchas exigencias. Me parece bien Miguel recuerda cómo fue el día que se convirtió en el Donante 500.000 Estaba en la escuela, entre clase y clase, pero tenía una hora de tiempo libre. Nos dijeron que había un equipo en el centro y que si queríamos donar sangre. No me lo pensé. ¡Vamos! me dije. A los dos días me llamaron de la Consejería de Sanidad diciéndome que hacía el número 500.000 de donantes en Madrid. Y que me iban a dar una placa. Me dio vergüenza porque, en el fondo, tampoco hice nada especial para que me distingan. Volveré a donar en cuanto pasen los cuatro meses reglamentarios Miguel repetirá su experiencia, porque, además del convencimiento que le ha quedado, sabe que los bancos de sangre en Madrid casi siem- Entre clase y clase pre están bajo mínimos Le contaron que la sangre dura poco, y eso terminó de convencerlo de que hay que donar de forma periódica. La sangre tiene una caducidad: las plaquetas se tienen que utilizar antes de cinco días, los glóbulos rojos antes de 42; el plasma, una vez congelado, aguanta hasta un año. Pero las necesidades son diarias. Miguel regaló parte de su sangre dentro de una campaña que la Consejería de Sanidad desarrolla entre las universidades. Ya llevan cerca de 6.000 donaciones. Las unidades móviles del Centro de Transfusión visitan 88 puntos de once universidades: Alcalá, Autónoma, Complutense, Carlos III, CEU, Francisco de Vitoria, Rey Juan Carlos, Universidad Europea, Saint Louis, Politécnica y Pontificia Comillas. Otro de los objetivos es elaborar un ranking de los centros superiores más solidarios. En la próxima primavera, se otorgará el Premio a la Mejor Universidad- -la que haya obtenido el mayor porcentaje de donantes por cada mil alumnos- -y se tendrán en cuenta las ideas más originales de los estudiantes para promocionar la donación entre los jóvenes. La Comunidad de Madrid tiene una tasa de 39,24 donaciones de sangre por cada mil habitantes, aún por debajo del umbral de autosuficiencia fijado por la Organización Mundial de la Salud en 40 donaciones por cada mil habitantes, aunque es un punto superior a la media nacional, que está en 38,25. Para cubrir sus necesidades, Madrid necesita casi 45.