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ABC LUNES 12- -3- -2007 MADRID 45 Una niña de 13 años, con posible lesión medular tras caer de un caballo C. HIDALGO MADRID. Una niña de 13 años resultó ayer herida de gravedad tras caer del caballo en el que montaba, en un cámping de la localidad de Moralzarzal. La menor fue trasladada en helicóptero al Hospital de La Paz, en la capital, donde está siendo tratada de una posible lesión medular. Los hechos ocurrieron en torno al mediodía de ayer, cuando la joven iba sobre el equino por la zona conocida como la cuesta del Borrico- Parra, en la mencionada localidad. Allí es donde también se encuentra el cámping Los Herrenes del Reventón, uno de los más conocidos de la zona. Según testigos presenciales, el accidente pudo motivarse por que el animal se pusiera nervioso. La Policía Local de Moralzarzal se encuentra investigando el asunto. Además, parece ser que la chica herida no era la primera vez que subía a un caballo, puesto que iba ataviada con ropa de amazona. Al caer, la niña, que se en- contraba acompañada de adultos en el momento del incidente, se golpeó fuertemente en la zona dorsal. La gravedad de la caída ha podido provocar lesiones graves en la médula. A la llegada de los sanitarios del Summa, que acudieron al lugar con un Vehículo de Intervención Rápida, la joven estaba consciente y orientada, informaron fuentes de Emergencias 112. La chica no podía mover las piernas cuando fue atendida por los médicos trasladados hasta el recinto. Una vez estabilizada, fue trasladada por un helicóptero del Summa, que llegó desde Lozoyuela, al Hospital de La Paz, en cuya unidad Infantil estaba siendo sometida a pruebas al cierre de esta edición para calibrar la magnitud de la lesión. El caballo del que cayó la adolescente pertenece a una finca cercana, donde se practica la hípica. No podía mover las piernas El equino, según explicaron los testigos, pertenece a una finca cercana en la que se practica la hípica sos objetos que, supuestamente, iban a ser destinados a la venta ilegal. En este caso, París es la estación de partida. Pero, en muchas ocasiones, cuentan con el apoyo de la Cruz Roja. Les compran los billetes para su traslado a España y les ofrecen comida. Una vez en Chamartín, son varias las opciones: una parte de ellos pregunta a los responsables de la estación la ubicación del Metro, para dispersarse por la ciudad; otros son acompañados por los voluntarios a las taquillas, donde les ofrecen un billete de tren a alguna otra ciudad del país; y una gran mayoría permanecen en la estación sin saber qué hacer. Normalmente no crean conflictos, aunque sí hay ciertas situaciones tensas relata uno de los responsables de la estación. Hay que reconocer que vienen desnutridos, a un país que no conocen y donde nadie les da protección argumenta Gisella, una septuagenaria francesa que viajaba en el tren con los subsaharianos. Y es ahí, precisamente, durante las 14 horas de recorrido entre la capital francesa y la española, donde suelen producirse algunos robos, aunque tampoco podemos asegurar que sean ellos Otro Trenhotel, el de Lis- boa, viene cargado de inmigrantes. En esta ocasión, con menos volumen, porque es un tren que utilizan muchos jóvenes para visitar Portugal explica uno de los jefes de la estación. Sin embargo, suelen aparecer algunos ilegales, sobre todo de Brasil y subsaharianos. En realidad, se trata de inmigrantes que tienen permiso de residencia en Portugal, puesto que pertenecen a las antiguas colonias lusas y que aprovechan ese limbo jurídico para trasladarse a Madrid. La saturación de estos recintos se debe, paradójicamente, a que las estaciones se han convertido también en puntos de partida para otros muchos inmigrantes. Llegan de otros países, de provincias limítrofes para trasladarse a Francia, Italia o Alemania. Madrid es también un coladero para el resto de Europa una situación que hasta ahora no se producía. Por ello, los problemas se multiplican, no sólo por la llegada de inmigrantes sin papeles que se van a quedar en la capital, sino por la salida de otros para los que Madrid es, simplemente, la puerta de entrada a un sueño europeo que se desvanece rápidamente entre andenes. Puerta de salida