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44 MADRID LUNES 12 s 3 s 2007 ABC Los otros coladeros de la inmigración ilegal Barajas no es el único punto de entrada de inmigrantes. Decenas de inmigrantes ilegales llegan cada día a Madrid por dos vías poco conocidas: los trenes de París y Lisboa, en Chamartín; y los autobuses de Europa del Este y Marruecos, en Méndez Álvaro POR JOSÉ MARÍA CAMARERO FOTO DE SAN BERNARDO MADRID. Nueve y media de la mañana. Una veintena de subsaharianos salen del Trenhotel de Renfe que les ha trasladado durante más de 14 horas desde París. Se sienten aturdidos, sorprendidos, indefensos. Algunos se van directamente al Metro con lo poco que llevan. La mayoría siguen las instrucciones de varios voluntarios de la Cruz Roja que les han acompañado. A esa misma hora, dos autobuses de la empresa Eurolines arriban a la Estación Sur (Méndez Álvaro) Proceden de Rumanía y han tardado más de dos días en atravesar Europa hasta llegar a Madrid. Aquí, la recepción está mucho más organizada. Varios compatriotas les esperan para ofrecerles trabajo y alojamiento Pero, en realidad, el futuro inmediato de ambos grupos se moverá entre la desesperación o la vida en la estación. Es la escena que todos los días, pero en especial los jueves, sábados y domingos, se repite en ambas estaciones, que se han convertido en las puertas de entrada a Madrid. Aunque tradicionalmente todas las miradas se han centrado en Barajas para controlar el paso de inmigrantes, lo cierto es que la llegada de subsaharianos, rumanos, marroquíes, eslavos y orientales ya es una constante en estas estaciones. Francia es la verdadera patera de nuestro país explica Luis Gómez, el director de la Estación Sur. Se refiere, por supuesto, al hecho de que a través de los Pirineos se cuelan en España miles de inmigrantes de color que, previamente, han viajado hasta Francia, Bélgica u Holanda desde África, para después trasladarse a Madrid. san cada año 9,2 millones de viajeros- -500.000, inmigrantes con billete- se ha convertido en un punto de encuentro de ilegales, según su máximo responsable. Aquí, las mafias captan a sus compatriotas para que viajen en autobuses piratas que se encuentran estacionados en los alrededores del recinto según López. En efecto, la calle de Méndez Álvaro está plagada de autocares extranjeros, a la espera de que 55 inmigrantes ocupen sus respectivas plazas- -a un precio mucho más bajo que la tarifa oficial- -y transportarles en condiciones infrahumanas. La estación sirve como lugar de aseo- -los baños públicos están repletos de gente y con agua por todos lados- de avituallamiento- -las sobras de las comidas del restaurante- -y casi de dormitorio. Casi, porque la Estación Sur cierra sus puertas de 1,30 a 5,30 para limpiarla. Sin embargo, de poco vale esta labor, que ejercen diariamente unas 15 personas. dez Álvaro. Una vez fuera, hacen fogatas, rompen puertas y destrozan el césped cercano. No hay día en que no tengamos que dar partes de reparación asume el director de la Estación Sur. Al medio millón de inmigrantes que cada año pasan por Méndez Álvaro con billete, hay que sumar otro millón más de indocumentados que merodean por las instalaciones, junto a los ciudadanos madrileños que allí toman sus autobuses para ir a alguna capital de provincia cercana. Esto es impresionante. No respetan nada. Además, muchos están bebidos explican María y Estefanía, dos estudiantes de Biología que se trasladan diariamente a Madrid desde Toledo. En realidad, la Estación Sur no es un lugar peligroso para los madrileños que deben acercarse. Se producen hurtos, como en cualquier gran recinto- -aunque en el último año se han duplicado- pero el verdadero problema lo tienen los inmigrantes, que se estafan entre ellos. ¿La solución? Más presencia policial. Más, porque ya existe una comisaría especial en Méndez Álvaro, aunque los responsables de la estación recuerdan que sólo está abierta de lunes a viernes, y hasta las nueve de la noche Ni madrugadas ni fines de semana, precisamente, cuando más inmigrantes llegan recuerda Luis López- Conscientes de esta situación, la Delegación del Go- Comisaría con horarios Un grupo de inmigrantes rumanos se prepara para tomar un autobús con destino a su país en la estación de Méndez Álvaro bierno nunca se ha puesto en contacto con los responsables del recinto para solucionar este problema, ni para ampliar el horario de una de las comisarías con más trabajo de la capital. De vez en cuando he visto a la Policía Nacional realizar batidas comenta Juanjo, otro de los viajeros asiduos. Pero nunca se hacen de manera rutinaria. Captan a 35 o 40 ilegales y se los llevan a comisaría, pero poco más explica el director de Méndez Álvaro. Al día siguiente, estarán de nuevo por aquí También el tren se ha convertido en un verdadero coladero de inmigrantes. A diferencia de Méndez Álvaro, la situación de Chamartín ha cambiado drásticamente en poco tiempo. Aquí, todo era muy diferente hace sólo un año explica Rocío, una de las empleadas del Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) Los ilegales han visto en el tren una vía para entrar a Madrid sin que nadie les pida autorización. Al menos, en principio. Porque los agentes de la Policía Nacional que se encuentran en la estación también realizan registros aleatorios, sobre todo, cuando llegan chinos en el Trenhotel, porque van cargados de cajas y equipaje relatan dos guardias de seguridad de Chamartín. En efecto, en muchas ocasiones, la Policía requisa numero- La estación como vivienda En cuanto abrimos las puertas explica Enrique, otro responsable de seguridad, entran en tropel, corriendo a ocupar los mejores sitios y los baños para asearse Esos centenares de inmigrantes han pasado la noche a la intemperie en una pseudoacampada, en las puertas de la estación, no sin antes poner oposición a su salida del recinto la noche anterior. Nos cuesta echarles de la estación hasta una hora, porque se enfrentan a cualquiera explica el director de Mén- Nos cuesta echarles hasta una hora; se enfrentan a cualquiera según el director de la estación Sur Revolución en el tren Más problemas en estaciones La avalancha de inmigrantes que diariamente llegan a Chamartín o Méndez Álvaro no sólo se produce en estas estaciones. Además, otros puntos de encuentro para ilegales se encuentran perfectamente identificados por la Policía Nacional, aunque su evolución ha sido mucho menos espectacular que la de estas dos estaciones. Atocha. Es el punto de encuentro para gran parte de los subsaharianos y marroquíes que llegan de las costas de Andalucía. Desde allí, toman cualquiera de los trenes regionales que vienen hasta la capital y se establecen en Atocha, donde ya se han producido algunos problemas. Conde de Casal. La estación de autobuses de Auto- Res se ha convertido, con el paso del tiempo, en un ir y venir de inmigrantes, sobre todo los que llegan desde Portugal y los que se dirigen hacia alguna de las 15 capitales de provincia a las que esta empresa viaja. Los incidentes son escasos, aunque ya se va notando Sin billete legal de autobús La compleja realidad a la que tienen que hacer frente los responsables de la mayor estación de autobuses de todo el país llega a límites desesperantes. Aquí se dedican a trapichear entre ellos, estafarse, pegarse... Es una situación insostenible explica uno de los vigilantes. La estación, por la que pa- mucho trapicheo comenta María Isabel, una asidua viajera de esta estación. Avenida de América. Hasta aquí, llegan gran parte de los autobuses procedentes del norte de la Península y de Barcelona. De hecho, la línea Madrid- Barcelona de las compañías que realizan este trayecto suele estar llena de inmigrantes, que utilizan el autocar porque es más barato explica Esther, una joven viajera de Alsa. La estación está demacrada, huele mal, nadie la cuida y esto parece una guerra comenta una de las trabajadoras de Alsa.