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ABC LUNES 12- -3- -2007 En busca de una salida al laberinto de Oriente Próximo INTERNACIONAL 33 LAS HORAS BAJAS DEL FARAÓN El Cairo quedó en entredicho cuando se supo que Hamás recibía armas del país del Nilo; el prestigio de Mubarak ha caído en muchos países hermanos POR LAURA L. CARO JERUSALÉN. El papel egipcio ha quedado marginado... ya no tiene políticas claras que defender En las páginas del diario gubernamental cairota Al Ahram el reputado analista político Salama Ahmed Salama sentenciaba el pasado mes de febrero negro sobre blanco el declive de Egipto como potencia mediadora de Oriente Medio, coincidiendo con la celebración en La Meca de la cumbre palestina que desembocaría en esperadísimo, aunque también forzado, vacilante y cojo acuerdo para la formación de un Gobierno de coalición entre Hamás y Al Fatah. Pero un acuerdo al fin y al cabo, que de momento ha puesto término a las luchas domésticas. El cónclave se celebraba después del fracaso de intentonas similares en Egipto y Siria y cerraba también con el reconocimiento de Arabia Saudí como actor empeñado en heredar un rol protagonista en el conflicto interno palestino, el tradicional gran campo de trabajo de la diplomacia silenciosa egipcia, cuya integridad había quedado pocas semanas antes en entredicho cuando los islamistas de Hamás denunciaron que sus rivales leales a Mahmud Abbás estaban recibiendo armas llegadas de contrabando desde el país del Nilo. Hamás no llegó al extremo de responsabilizar de forma explícita a Egipto únicamente por consideraciones políticas. La situación general denota el deterioro del protagonismo egipcio como un mediador honesto escribía con singular crudeza en el semanario Al Arabi su director, Abdalá Sinawi. Y es que Egipto empieza a no ser aquel gran agente de interlocución que salió de la entonces exitosa cumbre de Sharm el Sheik, celebrada poco después de que estallara la Intifada de Al Aqsa. Cuando El Cairo todavía hacía prevalecer aquella influencia moderadora y conciliadora granjeada durante los años en que atrajo a Jordania o a Yaser Arafat, y en 1987 a la Liga Árabe, luego de su tratado de Paz con Israel en 1979. Egipto e Israel no tienen alergias mutuas decía Hassan Issa, ex cónsul egipcio en Eilat, hace sólo unos meses para explicar unas complejas relaciones de vecindad que tampoco pasan hoy por su mejor momento, en vista de la tensión generada por un documental hebreo en el que se afirma que las fuerzas judías mataron a 250 prisioneros egipcios desarmados en la confrontación de 1967. La decadencia del ascendente egipcio está ligada al declive del prestigio internacional de Hosni Mubarak en muchos países árabes, al recelo por su alianza con Occidente como socio privilegiado de los Estados Unidos- -Cairo es escala habitual en las giras de Condolezza Rice- que han hecho caer en picado sus posibilidades. También entre la población que gobierna, alarmada por no cumplir las promesas reformistas. Olmert, primer ministro de Israel, a la derecha, con el presidente palestino, Abbás, ayer en Jerusalén EPA Sin alergias mutuas Abbás y Olmert cierran su reunión con escasos avances El presidente palestino anuncia al primer ministro israelí la pronta liberación del soldado Shalit, secuestrado en junio L. L. C. CORRESPONSAL JERUSALÉN. No se esperaba nada y casi nada salió en claro de la tercera reunión en dos meses y medio mantenida ayer en Jerusalén entre el primer ministro hebreo, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abbás. La sombra de nuevos disturbios habidos por la mañana entre la formación del rais Al Fatah, y los rivales de Hamás, que desembocó en la muerte de un jefe islamista en Gaza y juramentos de venganza, empañó cualquier posición de fuerza de Abbás a la hora de pedir al interlocutor israelí una oportunidad para el Gobierno de coalición comprometido en La Meca, todavía por ver, ya que las partes negocian sin éxito desde hace ocho días. En un intento de acercamiento, el rais dijo que el soldado judío Gilat Shalit, capturado en junio en la Franja, será liberado pronto antes de la formación del nuevo Gabinete, que se anunció para esta semana. Olmert, más pendiente de la reavivada crisis con el laborista Amir Peretz dentro de su propio Gobierno, despachaba ayer la cita con la rala promesa de ampliar el horario de apertura del paso de Karni que une Gaza con Israel para el transporte de mercancías, y de continuar el diálogo. Y poco más. Abbás planteó la reanudación de un proceso de paz a partir de la llamada iniciativa saudí -resumida en el intercambio de paz por territorios los ocupados en 1967- pero el primer ministro judío insistió en que no habrá contacto con un Ejecutivo palestino que no reconozca a Israel. Con todo, en unas declaraciones realizadas horas antes, Olmert, había mostrado cierta disposición a analizar seriamente esta vía. Más allá de buenas palabras, la Fuerza Naval judía hirió ayer a tres palestinos frente a las costas de Gaza. Anoche también se difundió un vídeo del número dos de Al Qaida, Ayman al Zawahiri, en el que reprendía a Hamás por haber tomado el camino de la rendición al acordar en La Meca unirse en Gobierno con Fatah. Un rol en el conflicto palestino Al Qaida reprende a Hamás