Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20 ESPAÑA Tercer aniversario del 11- M LUNES 12 s 3 s 2007 ABC Edurne Uriarte Liturgia de velas y flores Al margen de los homenajes oficiales, los ciudadanos rindieron tributo a sus vecinos asesinados en las estaciones de Santa Eugenia y El Pozo. Una llama espontánea e inextinguible B. TORQUEMADA MADRID. Como aquella vía férrea del horror sigue siendo el cordón umbilical de conexión con la rutina ineludible del trabajo, sobrevivir resulta aún más duro, incluso tres años después. Cientos de vecinos de Santa Eugenia y El Pozo, y también de Alcalá de Henares, tuvieron la certeza, una vez más, de que los periodistas sí se iban a acordar ayer de ellos, de retratar su liturgia de velas y de flores, de recolectar sus palabras de recuerdo, de hollar la intimidad de sus sentimientos. Domingo de aniversario y de dolor en la periferia de Madrid engarzada en la espina dorsal de la tragedia, trazada por la irracionalidad de los asesinos sobre una línea de cercanías, en hora punta. ¿Cómo blindarse frente al clamoroso vacío de los que se marcharon, al coger cada mañana el tren, donde tantas miradas se entrecruzan y forjan una familiaridad de conversacionas banales o de silencios? Es un empeño inútil en Santa Eugenia, un barrio sobre el que Marisa García, presidenta de la Asociación de Vecinos La Colmena, hizo notar ayer, cuando se acercó a rendir tributo a los fallecidos, que es pequeño y cerrado el clásico desarrollo urbanístico de los setenta, concebido más allá de los últimos descampados de Vallecas. Murieron 14 personas allí, pero Marisa recuerda que en realidad fueron 22 los vecinos asesinados, ya que algunos cayeron en otros puntos del trayecto maldito. Lo difícil, en tales circunstancias (y porque hubo también decenas de heridos) es no conocer a alguien tocado de cerca, o en primera persona. Eso, y el eco inextinguible del aullido de las sirenas, enquistado en el alma. Hace tres años estuvieron sonando ininterrumpidamente hasta las ocho de la noche. Algunos de los usuarios habituales de cercanías se aferran a que es mejor no pensar cuanto toca subirse al vagón, y confiar en la eficacia de la memoria selectiva para salir adelante. Sólo lo consiguen EL ESPÍRITU DE MADRID a referencia al espíritu de Ermua para analizar la manifestación del sábado es tan sólo parcialmente acertada. Porque la movilización de Madrid tiene un elemento que no estaba en Ermua. Me refiero a la nación, a España, a la bandera, al himno, al patriotismo como motor político y emocional de la movilización y como reivindicación. Se reproduce Ermua y nace Madrid, con una dimensión novedosa que probablemente le dotará de consecuencias mucho más amplias. El espíritu de Ermua fue significativo porque representó la maduración de la movilización social antiterrorista, la superación de aquella ambigüedad ante ETA que caracterizó a la España que va desde el fin de la dictadura hasta mediados de los noventa. A la España en la que ETA fue comprendida, excusada o interpretada como una consecuencia del franquismo. La parálisis social que acompañó los crímenes etarras se debió al miedo pero también a esa ambigüedad. Pero en Ermua no estaba la bandera o la nación. Y las que estaban provocaban incomodidad. Eran toleradas, no asumidas. No sólo porque la presión contra la reivindicación de la nación española es en el País Vasco mucho mayor que la presión contra la movilización antiterrorista, también porque aún quedaba un trecho histórico para superar los viejos traumas de la nación española. O por llegar al encuentro de la democracia y la nación. En Ermua, la democracia se encontró con el repudio al terrorismo, en Madrid, con el abrazo a la nación. Y no sólo porque la negociación con ETA y la paralela con los nacionalistas incluye una revisión de los acuerdos territoriales de la Transición, sino porque el miedo a la identificación nacional ha desaparecido en España. El primer error del Gobierno en la negociación con ETA es la infravaloración de las dimensiones de la resistencia antiterrorista o de la continuación del espíritu de Ermua. Pero hay un segundo error quizá mayor que es la incomprensión del patriotismo, la ceguera ante un patriotismo democrático, que no franquista, con el que ha conectado la derecha y que desprecia la izquierda. L La ofrenda de flores no cesó en la estación de cercanías de Santa Eugenia JAIME GARCÍA Decenas de velas volvieron a encenderse en el monumento a las víctimas de Alcalá a medias. A trompicones si, además, la fractura social crece, en vez de menguar, año tras año. En la estación de El Pozo, donde fueron asesinadas 69 personas, hubo también homenajes sencillos y espontáneos: banderas de diferentes países y mensajes de solidaridad. Además de quienes se acercaron ex profeso, otros vecinos se fueron sumando a esta comunión ciudadana, con respeto y recogimiento, antes de tomar el tren. No es posible olvidar lo despacio que transcurrió aquella mañana el tiempo. Las ambulancias tardaban demasiado en llegar evocó ayer alguien, aun- DE SAN BERNARDO Banderas de diferentes países que quizá no se demoraran tanto y fuera la impotencia ante tanta desolación y tanta muerte lo que hizo de plomo los segundos. Otras voces se quejaban: Cómo superarlo, si no hacen más que recordárnoslo Y revelaban por dónde supura la herida: ¿Por qué nuestro dolor se usa como arma arrojadiza?