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ABC LUNES 12- -3- -2007 Tercer aniversario del 11- M ESPAÑA 19 María José Salazar Viuda de un militar fallecido el 11- M UN TEMPLO PARA SENTIRLO Y SENTIRSE H ace falta mucha fantasía para soportar la realidad No hay palabras más bellas que las que se proyectan en el corazón de quien las siente propias: es el primer mensaje que he recibido al contemplar el monumento que la luz y las palabras anónimas convierten en una manifestación democrática del arte contemporáneo. Si la verdadera obra artística parte de la complejidad del momento de su gestación para culminar simplificándose hasta permitir la identificación individual, esta es un ejemplo que, en mi opinión, brota del manantial cristalino de los cinco integrantes del estudio FAM Fascinante Aroma a Manzana Ellos, con su trabajo y convicción, afrontaron la utopía de materializar un sueño, perdido y autónomo, que quiso ser rescatado del valle diáfano de la autenticidad para trasladarse a un espacio de paz. Ayer por la mañana, mientras escuchaba El canto de los pájaros miré hacia una pantalla que proyectaba el interior del monumento y vi las palabras que hicieron brotar mis lágrimas emocionadas. Después, a la entrada de la sala azul, la mirada despierta e ilusionada de los artistas me robó la más legítima sonrisa cómplice antes del impulso al abrazo más cariñoso y agradecido. Como había imaginado, parece que la obra no está concebida para explicar ni para explicarse, sino para sentirla y sentirse, como si se tratara de un templo laico donde caben todas las reflexiones pacíficas, esas que remontan a los tiempos en que Dios no se había hecho hombre ni había establecido contacto con él. En mi interior late intensamente tu armonía. El monumento es visitable desde dentro de la estación Por las Cercanías de la estación de Atocha, el metro o a pie, los ciudadanos podrán entrar en su interior SARA MEDIALDEA MADRID. La forma transparente que se alza desde ayer en Atocha como homenaje a las víctimas del 11- M tiene un corazón, y se puede visitar. Es el interior del monumento, un espacio azulado, insonorizado e íntimo que acoge a quien se acerca como un abrazo. Al interior se accede desde el vestíbulo principal de la estación de trenes de Atocha: hay una sala oscura, con las paredes y el suelo pintados en un tono azul oscuro, en cuyo centro se abre hacia el cielo el interior de la cúpula de cristal que se ha convertido en el homenaje de Madrid a las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004. No hay asientos en el recinto. Las paredes dejan fuera el bullicio de la estación, y sólo puede escucharse algún sollozo apenas ahogado. La luz llega de arriba, del cielo; se filtra por entre los bloques de vidrio transparente que dan forma al monumento y atraviesa la envolvente interior de resina de flúor, en la que mediante un proceso de impresión digital se han serigrafiados algunos de los mensajes que ciudadanos anónimos dejaron en la estación en los días posteriores a los atentados: en español, italiano, portugués... Los rayos del sol llegarán a distintas zonas de esta membrana translúcida, según la hora del día y la estación del año, de manera que los mensajes parecerán flotar en el aire. El proyecto del monumento al 11- M fue seleccionado entre un total de 289 que se presentaron al concurso internacional de ideas convocado conjuntamente por el Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento de Madrid en el año 2004. Sus autores, el equipo de arquitectos FAM- -Fascinante Aroma de Manzanas, en homenaje al primer trabajo suyo que resultó premiado, una zona de descanso en la feria ARCO- son cinco jóvenes que apenas llegan ahora a los 30 años y que ganaron sólo seis meses después de terminar la carrera. La complejidad técnica del proyecto ha alargado su realización durante más de dos años, y ha incrementado también su coste: en principio había un presupuesto para premios y ejecución de 500.000 euros, que ha llegado a superar los 5,4 millones. Entre 289 proyectos La mirada despierta e ilusionada de los artistas me robó la más legítima sonrisa cómplice La complejidad técnica del proyecto ha multiplicado por diez el presupuesto previsto para su construcción