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18 ESPAÑA Tercer aniversario del 11- M LUNES 12 s 3 s 2007 ABC La emoción llegó después Frente a la austeridad- frialdad para algunos- -de la inauguración del monumento, dentro de la estación, en la sala interior del cilindro, los familiares lloraron a sus muertos POR A. M- F. y su estado es irreversible. Laura Vega tenía 26 años cuando la explosión dañó su cerebro irreversiblemente, pero permitió que su corazón siguiera latiendo. Los nombres de los demás sí que figuran en la placa de Atocha, y era precisamente cuando las familias descubrían ayer el de su ser querido muerto cuando muchas de ellas se derrumbaban y rompían a llorar. A esta pequeña sala le sigue otra, muy amplia, desde la cual se puede contemplar el interior del cilindro que asoma frente a la estación. Se trata de una sala oscura, pero el centro se inunda de la luz que entra por el cilindro, cuyas paredes tienen escritos los mensajes que por estas fechas hace tres años dejaron escritos los ciudadanos. Los familiares y allegados de las víctimas entraban en pequeños grupos, de unas doce personas, y en el interior de la sala los fotógrafos aguardaban casi tumbados en el suelo enfocando hacia el cilindro para plasmar la foto del día. Sin embargo, era tanto el dolor que mostraban las familias cuando llegaban a ese lugar que la mayoría de los fotógrafos renunció a esas fotos. En el interior se pueden leer mensajes que dejaron escritos ciudadanos anónimos en Atocha ÁNGEL DE ANTONIO Los nombres de las víctimas aparecen en el interior AP MADRID. Toda la entereza y la contención mostrada por las familias durante la austera- fría según algunos- -inauguración oficial del monumento a las víctimas del 11- M se transformó en emoción y tristes recuerdos cuando, al terminar el acto, pasaron al interior de la estación de Atocha. Ya los gestos se entristecieron nada más cruzar la puerta y el silencio se hacía cada vez más patente al bajar las escaleras. Enseguida se formó una larga cola para pasar a la sala donde se encuentra la inmensa placa conmemorativa con los nombres de todos los fallecidos. O casi todos, porque las cifras oficiales siempre hablan de 191 muertos, aunque este periódico siempre ha hablado de 192, a petición de la familia de una víctima que estaba embarazada y solicitó que se tuviera también en cuenta al hijo que esperaba. También hay otra víctima que, en realidad, no está muerta, pero lleva tres años en coma Cuando las familias descubrían el nombre de su ser querido, no podían contener la emoción Familiares de las víctimas quisieron ver el monumento tras el acto institucional CHEMA BARROSO