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6 OPINIÓN LUNES 12 s 3 s 2007 ABC RAJOY, PENDIENTE DE LAS ELECCIONES Y ZAPATERO, DE ETA El Gobierno y el PSOE han acusado el golpe del éxito de la manifestación con furiosas y desmedidas descalificaciones antes y después de la cívica protesta Pablo Sebastián queado sus iniciativas y donde Zapatero se resiste a explicar la excarcelación de De Juana. Lo que sí sabemos es que el Gobierno y el Partido Socialista han acusado el golpe del éxito de la manifestación con furiosas y desmedidas descalificaciones antes y después de la cívica protesta. Hemos leído dramáticos editoriales que hablaban de devaluación de las instituciones escritos porque defendían el derecho de reunión de Batasuna, argumento utilizado por el PSOE para justificar su encuentro con Otegi; un encuentro que sí atravesó las líneas rojas de la decencia democrática de las que habla la vicepresidenta De la Vega, presa de su desconcierto. Como la que protagoniza José Blanco en el PSOE, al desempolvar la política antiterrorista de los pasados Gobiernos del PP, que fue avalada por el PSOE- -de ello presume Zapatero- que resultó eficaz contra ETA, y que no se puede comparar con otras de los anteriores Gobiernos socialistas, que incluyeron el crimen de Estado de los GAL y el robo de fondos reservados. Las que, para desgracia de La Moncloa, han reverdecido estos días con un acto nada edificante de los implicados en todo ello, en homenaje al condenado Rafael Vera. La manifestación del sábado en Madrid deja a Zapatero en manos de ETA. ¿Dónde llegarán los mensajeros de La Moncloa implorando una declaración que los justifique, o un gesto de Batasuna que les facilite su inclusión en las elecciones? ¿Se imaginan lo que ocurriría con Zapatero si ETA decidiera repetir ahora un atentado como el de Bara- LA CRÓNICA DEL LUNES L impulso que recibió Mariano Rajoy con la gran manifestación del sábado debe completarse con una victoria electoral en las elecciones municipales, camino de las generales de 2008. De lo contrario, las esperanzas puestas en un cambio de política y de Gobierno se verán defraudadas y sometidas a un sentimiento de impotencia y fracaso, provocado por quienes desde el PSOE responden airadamente y creen que aún podrán equilibrar la movilización con otra convocatoria sobre Irak o con el verdadero test que saldrá de las urnas del mes de mayo, convertidas en antesala de los comicios generales. Rajoy ha ganado, por el momento, la batalla de la calle y el derecho a capitanear la nave del PP, sin intrigas y ni obstáculos en su partido, donde los dirigentes que producen rechazo en el decisivo centro político y que abonan la teoría de la conspiración del 11- M deberían dar un paso atrás. Paso atrás para que la moderación que marcó la marcha de Madrid contra la excarcelación de De Juana no pierda fuerza en beneficio de conflictos que embarran y confunden el epicentro del debate político español. El núcleo donde la negociación con ETA y la reforma encubierta del modelo de Estado constituyen las piezas esenciales del puzle que Zapatero, desesperadamente y contra el reloj- -tendrá que encajar la presencia de Batasuna en los comicios de mayo- -intenta culminar para que ETA no vuelva a matar. Y para que tenga sentido la reforma estatutaria que, desde el inicio de la legislatura, unió a la búsqueda obsesiva y triunfal del fin de la violencia de ETA como argumento que todo lo justifica; para decir, en definitiva, que sus desafueros valieron la pena, y que el fin alcanzado justificó sus medios al margen de la legalidad contra la memoria de las víctimas de ETA y rompiendo la convivencia de la transición. El tiempo dirá si el paso de la política por las calles y plazas de España ha sido el mejor camino y el único posible para que el Partido Popular movilice a los ciudadanos y pueda responder a la férrea coalición del PSOE con los partidos nacionalistas que lo aislaron y pretendieron silenciar su voz y su alternativa. Se vio en el Pacto del Tinell, en debates de las Cámaras autonómicas de Cataluña y del País Vasco y, ahora, en el Congreso de los Diputados, donde se han blo- E Surge el rumor de que las elecciones generales se puedan adelantar al otoño si el PSOE sale bien parado de las municipales, para plebiscitar en ellas el liderazgo de Zapatero jas? Nada se puede descartar con esta banda de asesinos que a lo mejor piensan que Zapatero dejó de ser el más fácil de sus adversarios y un negociador que perdió su oportunidad; un negociador que ya no les sirve porque no se atreve a más concesiones, al menos hasta que pase el periodo electoral. De ahí surge el rumor de que las elecciones generales se puedan adelantar al otoño si el PSOE sale bien parado de las municipales, para plebiscitar en ellas el liderazgo de Zapatero. El presidente está en manos de ETA, y el PSOE en manos de Zapatero porque, aunque son muchos los que desde la izquierda critican al Gobierno, son más los que piensan que por nada del mundo se debe perder el poder, y menos en las actuales y dramáticas circunstancias. El presidente Zapatero ha hecho con el Partido Socialista lo mismo que pretende con el modelo de Estado: una refundación o una reforma por la vía de hechos consumados desde la oscuridad y la improvisación. Es algo que se permite en el PSOE por ausencia de democracia interna y por liquidación de sus más emblemáticos dirigentes; y que se permite en el Estado por acumulación de los poderes públicos y fácticos que consiente el vigente sistema político español, apuntalado por los invisibles alfileres del consenso no escrito de la transición. También el PP está ahora en manos de Rajoy, un político sobre cuyas espaldas recae una pesada responsabilidad en vísperas una cita electoral en la que deberá triunfar, porque serán las urnas- -y no la calle- -las que den el veredicto final. -Es un caso límite. Pueden quedarle secuelas como ETA persista en negarse a administrarle el comunicado que necesita su organismo.