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ABC LUNES 12 s 3 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA LOS DIQUES ROTOS E han roto los diques. La manifestación del sábado ha logrado un efecto psicológico que no alcanzaron las ocho precedentes, y que consiste en saltar la escollera con que el Gobierno trataba de represar al centro y la derecha españoles en un embalse de aislamiento político. Los muros de contención han volado en pedazos y la marea de descontento puede llegar quizá hasta la propia alternancia de poder, cuya posibilidad toma cuerpo demoscópico por primera vez en estalegislatura. El escándalo de la excarcelación del asesino De Juana ha actuado comocaIGNACIO talizador de un estado alCAMACHO go cataléptico de malestar social, y el desgaste que hasta ahora era sólo consecuencia de los propios errores del Gobierno ha traspasado esa invisible barrera de psicología colectiva que puede- -ojo, sólo puede- -transformarlo en clamor de cambio e hipótesis factible de vuelco electoral... siempre que el PP sepa manejarlo. Improvisado o planificado, metódico o casual, el proyecto de Zapatero se ha basado en la ruptura del bipartidismo de la Transición y la exclusión del PP como fuerza alternativa. Sus diferentes estrategias de acción política- -nuevo modelo territorial, liquidación del consenso histórico, relativización del hecho nacional español, reapertura de las grietas ideológicas de la guerra y el franquismo y, por encima de todo ello, la negociación con ETA- -tienen como factor común la voluntad de marginar a la oposición y recluirla en una especie de reserva incomunicada, situando al PSOE como eje de una falsa centralidad que tendría como polos ficticios al PP y a Batasuna, si bien con mayor consideración hacia la segunda que hacia el primero. El Pacto del Tinell expresó de forma demasiado evidente esa voluntad de reclusión del centroderecha en un ghetto político, pero la legislatura entera ha respondido a ese espíritu excluyente y sectario. Lo que ha ocurrido es que, al cerrarle las puertas del Parlamento a una masa considerable de ciudadanos, el Gobierno les ha abierto las de la calle como cancha de expresión y participación pública. Y a través de la calle se ha conformado un movimiento de presencialidad alternativa, que la izquierda no puedeimpugnar porquesiempreha utilizado el mismo método. Poco a poco, cohesionado por el rechazo a las políticas rupturistas gubernamentales y, sobre todo, a la deriva errática del proceso de paz ese gran sector social ha construido desde fuera un espacio político para sí mismo, y ahora se siente en condiciones para constituirse en alternativa de poder frente a un Gobierno desenfocado que no ha entendido lo que significaba en la conciencia ciudadana la resistencia al chantaje de ETA. Eltrabajodel PP consisteahora en encauzar hacia las urnas ese patente descontento ciudadano. Lo puede lograr si Rajoy actúa con libertad, sin hipotecas y sin sentirse deudor de nada ni de nadie. Si no despega la oreja del suelo y escucha el ruido de los pasos de la gente. Si es capaz de reunir la fuerza interior indispensable para sentirse depositario de una esperanza. S EL VALOR SUPREMO DE LA VIDA L azar ha querido que la atenuación de la pena al criminal De Juana Chaos haya coincidido con la petición de Inmaculada Echevarría, una paciente aquejada de distrofia muscular que reclama la aplicación de la eutanasia. La evaluación de ambos casos nos depara conclusiones paradójicas que demuestran cómo los principios rectores del Derecho han sucumbido a la marea del relativismo. El criminal De Juana Chaos se declara en huelga de hambre reivindicativa y muestra su voluntad poco sincera de morir por inanición, mientras el Gobierno se resista a aliviar o abreviar su pena; para que su designio no se cumpla, primero se le alimenta mediante una sonda nasogástrica, esto es, mediante medios artificiales que el recluso rechaza con violencia, ante lo cual se opta por aplicarle una atenuación de la pena. Para justificar una decisión tan desquiciada, el presidente Zapatero invoca el valor supremo de la vida que el Estado debe proteger por encima de cualquier otro. Pero el presidente Zapatero olvida precisar que De Juana Chaos ha puesto en riesgo ese valor supremo para obtener fines ilícitos; olvida que De Juana ha JUAN MANUEL comprometido su vida con el fin de conDE PRADA seguir que el Estado deje de ejercer o ejerza de distinta forma potestades que le confiere el ordenamiento jurídico. La misión del Estado, en efecto, era proteger la vida del recluso, pero sólo hasta donde dicha protección no lo obligase a atender sus reivindicaciones. Atendamos ahora al caso de Inmaculada Echevarría, quien quizá cuando estas líneas aparezcan publicadas haya muerto. El derecho a la vida constituye un presupuesto ontológico para la existencia de los demás derechos; por ello, merece una especial protección; se trata, en efecto, del valor supremo de nuestro ordenamiento jurídico, y el Estado tiene una obligación específica de contribuir a su mantenimiento. Las personas pueden tener libertad para decidir voluntariamente su propia muerte por un acto propio, pero en ningún caso E para reclamar que les asistan en este trance, pues esto equivaldría a consagrar un aberrante derecho a la muerte Reconocer el derecho a la muerte significaría declarar la licitud de la renuncia a los derechos fundamentales y, más concretamente, al derecho fundamental a la vida, que es presupuesto de los demás. La autonomía personal del individuo no puede esgrimirse como fundamento de una renuncia a derechos fundamentales. Es regla general del Derecho que un principio jurídico no puede ejercerse para ser destruido o anulado. Así, por ejemplo, nadie puede ejercitar su libertad para abdicar de ella y convertirse voluntariamente en esclavo. Del mismo modo, nadie puede reclamar que le sea administrada la muerte, pues estaría utilizando su libertad para destruirla. Por lo demás, el Derecho nos enseña que el valor de la libertad no es absoluto; cuando colisiona con el valor de la vida, el Derecho siempre le otorga primacía a este último. Así, el Derecho permite que una persona ejerza la violencia (esto es, que reprima la libertad) de otra que se apresta a suicidarse; incluso admite que llegue a lesionarla sin incurrir en responsabilidad penal, pues considera que la defensa de la vida es más valiosa que la libertad del suicida. Esgrimiendo también motivos humanitarios (pero ya sabemos que las invocaciones humanitarias son la coartada de quienes se disponen a conculcar el Derecho) con Inmaculada Echevarría se va a hacer exactamente lo contrario que con De Juana Chaos. A la hora de evaluar la situación del criminal, se ha considerado que su vida era más valiosa que su autonomía personal, esto es, su libertad para infligirse la muerte mediante huelga de hambre (libertad que, por lo demás, no requería ninguna colaboración) En cambio, para justificar la muerte de Inmaculada Echevarría (que, no lo olvidemos, exige auxilio o colaboración) se argumenta que debe respetarse la autonomía de la paciente. Tanto Inmaculada Echevarría como De Juana Chaos se hallan bajo custodia administrativa; pero el valor supremo de la vida deja de serlo, o se convierte en excusa para obtener fines ilícitos, según corresponda. Estamos asistiendo a la muerte del Derecho.