Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
94 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo DOMINGO 11- -3- -2007 ABC Vista exterior de la cúpula del Gran Telescopio de Canarias, en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla de la Palma El Grantecan espera su primera luz Los instrumentos científicos del mayor telescopio óptico del mundo empezarán a ser ajustados por los astrónomos, en real, el próximo 13 de julio POR JOSÉ MANUEL NIEVES FOTOS MIGUEL BARRETO SANTA CRUZ DE LA PALMA. Si dentro de algunos miles de años quedaran arqueólogos sobre la Tierra, y si se pasearan por lo que hoy es el parque Nacional de la Caldera de Taburiente, en la isla canaria de la Palma, se quedarían perplejos al descubrir los restos de una serie de grandes estructuras en forma de cúpula que dominan, a casi 2.500 metros de altura, el paisaje circundante. La sorpresa de los arqueólogos del futuro sería comparable, quizá, a la de sus colegas de la actualidad que hace unas semanas resolvieron el enigma de las Trece Torres de Chankillo, parte de un complejo de construcciones erigidas hace 2.300 años por un pueblo del que poco más se sabe, repartidas en un área de cuatro kilómetros en la costa norte peruana y que forman parte de uno de los primeros observatorios solares de los que se tiene noticia. Como templos dedicados a las estrellas, las cúpulas de la isla de la Palma (conocidas como el Observatorio del Roque de los Muchachos) se abren a uno de los cielos más limpios y claros del planeta, formando parte, junto a un complejo similar en la isla de Tenerife (en el Teide) del llamado Observatorio del Norte Europeo, uno de los paraísos astronómicos más importantes del mundo. Y es aquí, en lo más alto de esta isla bonita, para deleite de los arqueólogos del futuro (y de los astrónomos del presente) donde está a punto de terminarse el que será, al menos durante una década, el mayor telescopio óptico jamás construido. Con una superficie reflectora formada por 36 espejos individuales de 1,92 metros de diámetro cada uno, cuando esté completamente montado, el Gran Telescopio de Canarias (GTC) funcionará, a todos los efectos, como si contara con un único espejo circular de 10,4 metros. Permitirá ver con un detalle sin precedentes las galaxias lejanas o violar la intimidad de remotos planetas en órbita de estrellas distantes. Cada segmento de espejo cuesta un millón de dólares, y está constituido por un bloque cerámico montado sobre una serie de mecanismos que permiten mantenerlo alineado, en la forma deseada con relación a los demás segmentos. Cuando los espejos llegan al telescopio, no tienen aún una superficie reflectora. Eso se consigue aquí mediante un proceso de aluminización dentro de una cámara especial sellada al vacío. Cuando el segmento de espejo está en posición dentro de la cámara, se aplica corriente eléctrica a una serie de filamentos de aluminio, que se evaporan y se van adhiriendo a la superficie cerámica del espejo, en rotación para un proceso uniforme. Cuando el telescopio esté a pleno rendimiento, cada segmento de espejo pasará por esta cámara al menos una vez al año, en un proceso de mantenimiento normal. Todo es enorme alrededor de este majestuoso instrumento. Desde su cúpula, de 500 toneladas de peso (seis de ellas sólo de tornillería) a sus cimientos, o al armazón metálico articulado que tiene, a la vez, que soportar el peso del telescopio y ser lo suficientemente flexible como para permitir moverlo a voluntad de los científicos. Hasta los cimientos de este singular edificio son diferentes al resto. De hecho, no forman un bloque único de hormigón, sino que están separados, dispuestos en dos círculos concéntricos entre los que se ha inyectado, a modo de separación, una capa de espuma elástica. El círculo exterior soporta la cúpula, el interior el telescopio. Así se evita que la menor vibración del edificio pueda afectar al delicado instrumento. Cualquier movimiento, por leve que sea, puede arruinar una valiosa observación científica. Un cambio de temperatura, o de humedad, modificar la forma del espejo, variar, aunque sea unas centésimas de milímetro, la geometría de su superficie cóncava... Una mota de polvo que se interponga en el camino de un preciado rayo de luz procedente del espacio exterior puede alterar la información única que transporta... Tras ocho años de trabajo, completadas la construcción, la ingeniería y la mecánica, ha llegado la hora de montar y calibrar la pieza clave: su espejo principal. Seis de los treinta y seis segmentos están acoplados ya en su lugar definitivo. Otros doce están preparados para ser montados en las próximas semanas, y el resto ocuparán su lugar antes de que termine el año. Pero las primeras pruebas de este gigante de la astronomía están a punto. Armazón sólido y flexible Proceso de aluminización