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42 INTERNACIONAL DOMINGO 11 s 3 s 2007 ABC Rusia y China no aceptan que las sanciones afecten a viajes de altos cargos iraníes ABC WASHINGTON. El Consejo de Seguridad de la ONU parece aún lejos de lograr un acuerdo sobre la nueva resolución para endurecer las sanciones a Irán. Las cinco potencias con veto y Alemania desestimaron una propuesta para prohibir viajar a altos cargos iraníes relacionados con el programa nuclear. Según aseguró ayer el The Washington Post citando fuentes diplomáticas, Estados Unidos y sus aliados europeos habrían complacido así especialmente a China y Rusia, los dos miembros permanentes del Consejo más reacios a tomar duras medidas contra Irán. De todas formas, los diplomáticos se opusieron a la impresión de que las conversaciones que se están llevando a cabo en Nueva York se han estancado a causa principalmente del bloqueo de Rusia y China. La reunión fue constructiva, estamos progresando dijo el embajador francés Jean- Marc de la Sabliere tras una cuarta ronda de conversaciones, sin dar mayores detalles sobre las discusiones. Antes, el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack, dijo que su gobierno estaba colaborando muy bien con Rusia. Lo más conflictivo entre las potencias con derecho a veto es cuánto deben endurecerse, por ejemplo, las sanciones comerciales y financieras. Mientras, Rusia ha mostrado su preocupación estos días por la propuesta de Naciones Unidas de elevar las sanciones contra Irán a su Guardia Revolucionaria de elite, mientras China advirtió de que reducir el crédito al país islámico supondría un castigo para el pueblo iraní. Un topo en el régimen iraní El Mossad y la CIA se han convertido esta semana en sospechosos de la desaparición el día 7 de febrero en Turquía de Ali Reza Asghari, general retirado y antiguo viceministro de Defensa de Irán que atesora información de máximo secreto para el Estado POR LAURA L. CARO JERUSALÉN. El Mossad y la CIA, las agencias de Inteligencia de Israel y de los Estados Unidos respectivamente, se han granjeado con el tiempo una reputación de eficiencia dentro y fuera de sus fronteras que, sin embargo, nunca ha escapado a la controversia sobre la turbia moralidad de sus operaciones sin escrúpulos, tejidas por agentes de perfiles maquiavélicos capaces de ejecutar sus misiones al filo de los países, de los gobiernos y de todas las reglas de la ley. Ambas centrales de espionaje se convertían esta semana en sospechosos de la desaparición el día 7 de febrero en Turquía de Ali Reza Asghari, antiguo viceministro de Defensa durante el Gobierno de Muhammad Jatamí, y ex alto cargo de los Guardianes Revolucionarios, con un destacadísimo papel entre los 80 y los 90 en el sur del Líbano al lado de Hizbolá, que el régimen de los ayatolás atribuía el martes sin pestañear a la mano de los servicios de inteligencia occidentales. do voluntariamente llevándose consigo la información de toda una vida consagrada a la más alta y secreta política de Teherán, para servírsela en bandeja al enemigo. Con una hoja de servicios como la suya, a la que se suma la posibilidad, todavía confusa, de que Asghari trabajara en la actualidad en el dosier de las actividades nucleares iraníes, es difícil imaginar un fichaje más tentador para EE. UU. o Israel, y una pérdida más vergonzante y peligrosa para el régimen de Mahmud Ahmadineyad. Pero no sería la primera vez que las dos principales maquinarias de espiar del mundo occidental se agenciaran un informador con el calibre desestabilizador que se trasluce cada vez con mayor nitidez de alguien con el perfil profesional del general Asghari. La deserción en 1966 del piloto iraquí Munir Redfa ilustra con el romanticismo de una película en blanco y negro las artes que, en este caso el Mossad, fue capaz de desplegar para lograr que el aviador dejara su patria para llevar hasta Israel un Mig- 21, el primer turborreactor de este tipo y hasta entonces con especificaciones secretas, que caía en manos de occidente. Un millón de dólares y asilo en un país europeo sirvieron de estímulo para convencer al piloto, pero la intrahistoria añade ganchos más sutiles, como la trampa de miel que le tendió la agente Nadia que enamoró al traidor, o el hábil uso por parte de los hombres del Mossad de los odios que Munir Redfa, un cristiano de familia bien, albergaba contra sus jefes militares crecidos en la izquierda plebeya. Si Asghari ha sucumbido también a capacidades persuasivas de esta tradición por motivos ideológicos o por una abultada cuenta corriente en Suiza, está todavía por ver. En su biografía ya figura que una gran cantidad de dinero rodeó en 1986, durante la etapa del general en el sur libanés, su inquietante papel como mediador entre Amal y Hizbolá y su propio país, Irán, para hacer desaparecer al capturado piloto hebreo Ron Arad. Por quien Israel ofrece aún hoy diez millones de dólares a cualquiera que pueda aportar un mínimo dato fiable sobre su paradero. Más allá, la cabecera turca Milliyet daba por hecho que la agencia secreta del país había descubierto que el veterano del Pasdaran se oponía a su Gobierno fundamentalista, y el Hurriyat publicaba en la misma línea que estaba siendo buscado por los suyos como sospechoso de ser un topo de la CIA en el momento en que sus huellas se borran en Estambul, hotel Gilan, no el lujoso Ceylan donde supuestamente le esperaba una habitación, al que llegó procedente de Damasco, dejó su equipaje y se esfumó. Un analista israelí dice tener datos de que había hecho salir a su familia de Irán poco antes para reunirse todos en algún lugar, presumiblemente del norte de Europa, antes de viajar a Estados Unidos. En la maleta, añade Al Sharq al- Awsat un pasaporte falso con nueva identidad, mapas y documentos vitales para Irán sobre sus vínculos con Hizbolá, la Yihad Islámica y la estrategia nuclear. Si Asghari ha escapado, la suya sería una trama todavía de repercusiones incalculables, digna de una película de espías donde nunca se sabe quién es el malo y quién el bueno. Pero el secuestro de un oficial de un Estado soberano sería un acto de guerra. Y habría que buscar a los sospechosos entre quienes se sienten directamente amenazados por Irán. Nueva identidad Una acusación que nadie ha corregido, a pesar de los testimonios de voces secretas que, de las páginas del diario oficial de Estambul, Hurriyet a las del rotativo árabe editado en Londres, Al Sharq al- Awsat pasando por el Washington Post y el Haaretz de Tel Aviv, han coincidido en los últimos días al asegurar que el general retirado iraní ha deserta- Acusación sin desmentido Un analista asegura que sacó a su familia de Irán antes de perderse en el trayecto entre Damasco y Estambul REUTERS Bayrou y Ségolène, empatados El candidato centrista a la presidencia de Francia, François Bayrou, alcanza por primera vez a Ségolène (en la imagen) ambos con un 23 en primera vuelta, según un sondeo que publica hoy Le Journal de Dimanche Sigue en cabeza Sarkozy, con un 28 En dos semanas, Bayrou gana 4 puntos, Royal pierde 2,5 y Sarkozy cede 1