Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
40 INTERNACIONAL La batalla de la influencia en Iberoamérica DOMINGO 11 s 3 s 2007 ABC HORIZONTE Ramón Pérez- Maura EL DIABLO EN CAMPAÑA aya por Dios. Otro mito destrozado. Así que Bush, el amigo de las petroleras, el enemigo de Kyoto, se ha ido a Brasil a firmar un pacto con Lula para potenciar el uso del etanol, el biocombustible procedente del maíz de baja contaminación. Ya se sabe que da igual lo que diga: blanco o negro, Bush tiene la culpa. Y ahora le acusarán de haber hecho este pacto para reducir la dependencia del petróleo venezolano, intentando deslegitimar así una medida que hubiera merecido loas si hubiera sido efectuada por cualquier otro dirigente. Pero Bush no, Bush quiere contaminar y enriquecer a las petroleras siempre. La ventaja de esta gira por Iberoamérica es que es un motivo de alegría para todos, casi sin excepción. A quienes les preocupa la irrelevancia en que está entrando el continente tienen hoy el consuelo de ver cómo la gira lo devuelve a los titulares de los grandes medios. Para los que soportan la presión política del expansionismo chavista, el paso de Bush supone un respiro de libertad. Y para los que hacen del antinorteamericanismo una forma de vida, les han puesto en bandeja la oportunidad de echarse a la calle y protestar contorsionándose como posesos contra este diablo que está en campaña continental. ¡Qué barato es pasar un buen rato! Prueba de esto último fue lo del pasado viernes por la noche cuando unas 40.000 personas se congregaron en un estadio bonaerense para escuchar al bufón venezolano decir al caballerito del norte que enrollase los millones de dólares que ofrecía como ayuda y métaselos por el bolsillo, aunque usted sabe por dónde se los tiene que meter en realidad Grave mensaje. Con motivo de la gira de Bush se han publicado esta semana varios estudios sobre la popularidad del presidente en diferentes países. Frente a datos ya conocidos, como el alto nivel de respaldo que tiene en Colombia, ha aparecido algún otro sorprendente. Como que sea Panamá el país en el que cuenta con un índice de popularidad más alto: casi el 80 por ciento. ¿Será porque allí todavía recuerdan con gratitud que otro George Bush les invadió y libró de un dictador? V George W. Bush y Tabaré Vázquez estrechan sus manos después de la rueda de prensa conjunta ayer en Montevideo EFE Bush evita replicar a Chávez porque prefiere la diplomacia tranquila El presidente uruguayo afirmó que no ha pedido al mandatario de EE. UU. su ayuda en la crisis de las papeleras porque confía en la mediación del Rey de España ALBERTO C. MÁRQUEZ CORRESPONSAL MONTEVIDEO. La visita del presidente de Estados Unidos ayer a Uruguay duró menos de 48 horas y, más allá de los contactos oficiales- -incluido un típico asado de cordero en la estancia presidencial de Anchorena- se pensaría que George W Bush podría haberse ahorra. do este tramo de su periplo iberoamericano. Pero, como a menudo ocurre en los pasillos del poder, las apariencias engañan. Las protestas a apenas 40 kilómetros de la finca rural presidencial no influyeron realmente mucho en una visita histórica que puede ser la tabla de salvación para un Uruguay bloqueado en el Mercosur y con la posibilidad de aumentar su comercio con Estados Unidos en el sector textil y lácteo, entre otros, y una prometedora colaboración en el campo de los biocombustibles. Frente a la actitud de su homólogo venezolano, Hugo Chávez, que en la vecina Argentina atizaba los sentimientos antinorteamericanos, George Bush opuso la diplomacia tranquila y constructiva en la región. A través de las respuestas de Bush en la rueda de prensa conjunta con Vázquez en Anchorena, quedó claro que el mandatario norteamericano procura afianzar su diálogo e influencia con aquellas naciones iberoamericanas que no entran en el juego de Chávez, un nombre que nunca se oyó en los labios de Bush durante su visita a Uruguay. Hasta el punto de que durante esa rueda de prensa conjunta no respondió a un periodista que le preguntó si temía citar el nombre de Chávez, como sostiene el dirigente venezolano. El gobierno de Tabaré Vázquez, por su lado, al fortalecer sus vínculos con EE. UU. también se protege de alguna manera contra la prepotencia argentina en el conflicto fronterizo de las papeleras. Tabaré Vázquez aseguró en ese sentido ayer que no pidió ayuda a su colega estadounidense en su controversia con Argentina por la instalación de una fábrica de celulosa porque confía en la mediación del Rey de España. Mientras, en la capital, se sucedían las manifestaciones ora pacíficas, ora violentas, convocadas por el Partido Comunista y su sindicato obrero y, por otro lado, por grupos anarquistas y de extrema izquierda que camparon por sus fueros en un centro de Montevideo desprovisto, fuera del sector cerrado del hotel presidencial, de toda presencia policial. Cristales rotos, locales saqueados, peleas y hasta un ataque a una iglesia pautaron la ley de la selva en la principal avenida 18 de Julio. La llegada de Bush permitió recordar que no hace muchos meses una coalición del Frente Amplio dividida y por imposición de los sectores más radicales vetó un tratado de libre comercio con EE. UU. perdiendo una oportunidad y despertando las críticas del propio gobierno. En su afán por enmendar el error, buena parte de los planteamientos de Vázquez ante Bush estuvieron en el plano comercial y técnico. Protestas violentas Bush no respondió a un periodista que le preguntó si temía citar el nombre de Chávez, como cree el venezolano ABC. es Galería de imágenes de la visita de George W. Bush a Uruguay en abc. es internacinal