Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
24 ESPAÑA MULTITUDINARIA CENSURA AL GOBIERNO LAS VÍCTIMAS DOMINGO 11 s 3 s 2007 ABC Dos jóvenes escuchan a los líderes DE SAN BERNARDO Participantes en la manifestación con carteles de apoyo a las víctimas CHEMA BARROSO (Viene de la página anterior) José Antonio Ortega Lara, ovacionado junto a la Biblioteca Nacional, renunció a todo protagonismo Rajoy abrazó en el escenario a Mari Mar Blanco y a su padre se en Inchaurrondo con el entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, lo primero que le dijo fue: Entiendo que su gobierno no haya negociado Aun a pesar de la tortura sufrida a manos de sus carcelero, a lo largo de 532 días, su dignidad seguía (sigue) intacta. La opción de Ortega Lara Ortega Lara sabe que se ha convertido en parte del argumentario del Gobierno de Zapatero, aferrado ahora al supuesto de que Aznar acercó y reagrupó presos durante su secuestro. Por eso no quiso faltar: estar era la mejor forma de expresar su opinión sobre determinadas formas sesgadas de escarbar en el pasado. Se acercó con sigilo a los preparativos de la cabecera de la manifestación mucho antes de las cinco, la hora del comienzo. Saludó a algunos dirigentes del PP (a los más tempraneros) y se replegó después entre la gente. Pero no logró pasar inadvertido. En la esquina de la Biblioteca Nacional, muchos ciudadanos se arracimaron a su alrededor para ovacionarle. Vestía un jersey de cremallera y recibía los besos y abrazos de los espontáneos con gratitud contenida, sobriamente. Así ha forjado un episodio más de la forma en la que ha entendido, en estos últimos años, su meritoria reinserción cívica. Participativa, activa, beligerante pero sólo desde la base. En Burgos, donde reside, apoyó la lista del El alcalde Alberto Ruiz- Gallardón consuela a Asunción Pastor, concejal del PP en el País Vasco Partido Popular en las últimas municipales en un puesto testimonial. Después, sólo aceptó un cargo en el Consejo de Administración del Servicio de Deportes del Ayuntamiento con la condición de no cobrar un duro De aquel hombre escuálido con la mirada perdida y espantada, de aquel espectro de sí mismo que desde la sima gritó a los guardias civiles que lo rescataron de su zulo matadme de una puta vez porque creyó que eran sus captores, ha renacido un ciudadano entero al que Rajoy aludió con gratitud en su discurso. Uno entre cientos y cientos de miles, en el hervor de la multitud. DE SAN BERNARDO CONSTITUCIONALES La enseña constitucional fue la protagonista de la manifestación, a pesar de que la izquierda vaticinó que se utilizarían símbolos preconstitucionales POR PALOMA CERVILLA MADRID. Ni una salida de tono. Ni una bandera preconstitucional. Ni un símbolo que no se ajustara a la legalidad. Las proclamas que desde la izquierda se habían lanzado para intentar desprestigiar el talante democrático y liberal de la manifestación de ayer no surtió ningún efecto, y los miles de asistentes a la convocatoria del Partido Popular exhibieron en su protesta los signos legales de la España constitucional, fiel reflejo de un día en el que los malos augurios se quedaron en eso, en temores mal intencionados. Quizás no hizo falta el llamamiento de los populares, pero éstos habían venido insistiendo en los días previos a la manifestación que los asistentes a la misma forman parte de una España moderada, que no iba a dar pie a ninguna mala interpretación de los signos que la identifican. SÓLO BANDERAS ABC. es Galería de fotos en http: www. abc. es galerias fotosdia protestacontra- prision- atenuada 200703101719. html Los deseos populares se convirtieron en realidad y en la manifestación de ayer la bandera constitucional fue la protagonista de la jornada, junto a las del resto de comunidades autónomas. Desde la Puerta de Alcalá a la Plaza de Colón, el color rojo y gualda dibujó el discurrir de la manifestación. Pocas veces se había visto tanta bandera de España y en esta manifestación ha sido especialmente significativo el número de enseñas que enarbolaban los asistentes al paso de la pancarta de cabecera que presidía Mariano Rajoy junto a concejales del PP del País Vasco amenazados por ETA. El servicio de seguridad de los populares no tuvo que emplearse a fondo para evitar este tipo de exhibiciones, no hizo falta. Sólo algún caso aislado no empañó el éxito de una manifestación cívica.