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ABC DOMINGO 11- -3- -2007 Los Reyes presiden hoy la inauguración del Monumento a las Víctimas del 11- M 13 LA VUELTA A LA TRANSICIÓN Libertad sin ira sonó con fuerza en la manifestación. No fue la única regresión en el tiempo pues también se gritó España, unida, jamás será vencida POR C. DE LA HOZ MADRID. Si se trataba de recuperar los consensos básicos de la Transición, la manifestación comenzó por algunos de sus símbolos y uno de ellos fue, sin duda alguna, la canción Libertad sin ira de Jarcha, que sonó en la megafonía con el acompañamiento de miles de gargantas. Tampoco faltaron versiones remozadas de otras antiguas consignas, que acabaron convirtiendo lo de El pueblo, unido, jamás será vencido en España, unida, jamás será vencida Pero lo que tenían muchos era hambre de himno. Incluso hubo quien lo reclamó a voz en grito antes de la intervención de Rajoy. Lo que pasa es que estando el acompañamiento musical en manos de Nuevas Generaciones se acaba pasando de los clásicos a música más moderna, lo que cuenta con la incomJAIME GARCÍA prensión del público de mayor edad. En todo caso, se intentó que primara un ambiente casi festivo, en parte para hacer soportable las dos horas que tardó la cabecera de la manifestación en recorrer los ochocientos metros que separan la plaza de Cibeles de la de Colón. El PP optó por una escenografía donde primaba la gran bandera de la Plaza de Colón que, a efectos fotográficos, se situaba a espaldas de Rajoy en la tribuna de oradores. Durante el recorrido, el protagonismo aéreo fue de la enorme pancarta con un no menos enorme lazo azul, sujeto por decenas de jóvenes. Pero el auténtico telón de fondo fue el de las miles de banderas nacionales, las mismas que hicieron ondear cuando el rostro de Ortega Lara ocupó unas enormes pantallas de vídeo y, después, un puñado de jóvenes daban las gracias a las víctimas por no rendiros de la manifestación por los miembros del PP en el País Vasco, con quienes sujetó la pancarta con el lema España por la libertad. No más cesiones a ETA seguido de toda la dirección del partido y de sus barones territoriales, que han hecho piña en torno a su jefe de filas, la cita de ayer se convirtió además en un acto de consolidación del liderazgo de Rajoy, así como de un vaticinio de lo que será un final de legislatura a cara de perro en capítu- los como la política antiterrorista, el modelo de Estado o los consensos constitucionales. Porque Rajoy también dijo querer que el de ayer fuera un acto de esperanza de modo que se transmitiera la idea de que todo el mundo sabe que hay otra manera de hacer las cosas, más digna, más justa, más eficaz No pidió elecciones anticipadas ni la dimisión de Rodríguez Zapatero- -de eso se encargaron los manifestantes con sus eslóganes- pero sí dejó entrever la urgencia que tiene para que haya una nueva convocatoria electoral cuando dijo que es hora de que los españoles hablen Rajoy invocó a todos los españoles a defender la nación española y a sumar esfuerzos para recuperar nuestra autoestima en una intervención cuajada de referencias a España. La presidenta de los populares vascos, María San Gil, sintetizó muy bien el sentir de los diri- gentes de su partido al afirmar, en declaraciones a los periodistas durante la concentración, que España se merece estar cerca de la libertad lo que, subrayó, pasará cuando el líder opositor llegue a La Moncloa Y es que en el PP están convencidos de que es imposible desandar el camino del desencuentro que a lo largo de estos tres años han tejido Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. No hubo un ofrecimiento de mano tendida ni de posible entendi- miento. Esa puerta parece cerrada. Es más, Rajoy se quejó de que le hemos tendido la mano muchas veces y se nos ha rechazado siempre. Hemos querido ayudar- -agregó- -y se ha despreciado nuestra ayuda No fue la única queja referida a la relación entre ambos partidos: Ahora sabemos por qué Batasuna, que es ilegal, recibe mejor trato que quienes respetamos las leyes. Es el peaje que Pasa a la página siguiente