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6 OPINIÓN DOMINGO 11 s 3 s 2007 ABC AD LIBITUM EL PEOR GOBIERNO SPAÑA, dijo Baura, es una Nación en la que el peor Gobierno es el de cada momento. Así viene siendo, con mínimos desfases, desde hace un par de siglos. En un día en que conmemoramos uno de nuestros muchos y dolorosos fracasos colectivos, el del 11- M, sería bueno pensar- -sin pasarse, naturalmente- -hasta dónde llega nuestra cooperación personal a la síntesis mordaz que exhibe el pensamiento de Baura. En ocasiones, ha sido nuestra perezosa y generalizada aceptación de las formas totalitarias la que ha permitido el mantenimiento de el peor Gobierno y, en otras, la calamidad ha surgido de la M. MARTÍN voluntad mayoritaria exFERRAND presada en las urnas; pero así, de oasis democráticos en secarrales dictatoriales, hemos ido cubriendo las casillas de la Historia. Ahora, cuando tocaba democracia, el iluminado empecinamiento de José Luis Rodríguez Zapatero ha polarizado el (escaso) pálpito de la Nación en un diálogo asimétrico entre el Estado y los delincuentes que, con el asesinato como herramienta, tratan de imponer el separatismo vasco. Se ha vuelto a producir, por ello y entre otros efectos negativos, el enfrentamiento de las dos Españas que, de tiempo en tiempo, sirve para anular el progreso, la prosperidad, el sosiego y el brillo que, en las cortas temporadas de bonanza, genera con prodigalidad esta tierra nuestra. Los muchos cientos de miles de personas que ayer salieron a la calle en Madrid para protestar, en concreto, por el trato de favor concedido por Zapatero al etarra De Juana Chaos y, en general, por la política antiterrorista del Gobierno no eran, ni de lejos, gentes de la extrema derecha. ¿Existe, aquí y ahora, la extrema derecha? Ni tan siquiera eran en su totalidad votantes específicos del PP. Se trataba del grito de la media España que no acepta el fraccionamiento de la Nación, clama por la seguridad jurídica y exige el orden. Esa exigencia convierte nuestro problema bipolar en algo de solución imposible porque, en una tortuosa espiral, la otra media España no reclama lo contrario. Salvo unos pocos grupos separatistas, artificialmente alimentados, las dos Españas tienen- ¡gran paradoja! -una idea unitaria del Estado, conjunta de la Nación y, aunque la palabra esté en desuso, integradora de la Patria. Si tuviéramos unas Cortes cabalmente representativas, verdaderamente parlamentarias y centro vivo de la política y el debate nacionales, no serían posibles ni necesarias manifestaciones tan brillantes como la de ayer; pero cuando las minorías, como vienen propiciando el PSOE y sus franquicias regionales, imponen su voluntad sobre la mayoría y una trampa aritmética- -sustentada en una absurda ley electoral- -la anula y disminuye, la calle trata de denunciar el entuerto. Cabe pensar que si Zapatero es una causa y no un efecto, el peor Gobierno el del momento, tome nota y actúe en consecuencia. EN FIN LA CALLE Y LAS INSTITUCIONES E A de legalidad y humanitarismo. Concedamos ambos. Peprimera vista, el argumento es irrebatible: los ro la situación en la que se encontraba De Juana tampartidos deben llevar sus controversias a las bién era legal y el trato que recibía, sin duda humanitainstituciones y no a la calle. Pero hay que añario. Luego si el Gobierno opta por una de esas dos alterdir inmediatamente: siempre que esas instituciones nativas no es por razones legales- -ambas lo son- -sino no sean utilizadas por la mayoría para excluir o aislar políticas. El Gobierno elude ese debate, pero al mismo a la minoría (Congreso de los Diputados) y que no se tiempo, al acusar al PP de manifestarse contra la polícambien sus reglas del juego en medio del partido (letica antiterrorista del Gobierno está admitiendo que yes del Tribunal Constitucional y del Consejo General la decisión sobre el etarra forma parte de esa podel Poder Judicial) y siempre, desde luego, que lítica. Y es la resistencia de Zapatero a ofrecer el reproche funcione en todo momento y en touna explicación de esa naturaleza (en el supuesdas direcciones, porque no hace tanto eran to de que pueda darla) la que mina la posición otros quienes combatían en el asfalto las polítidel Gobierno, incluso ante sus propios electocas del Gobierno de turno y no se oían las jereres. En este caso, la política está en la calle pormiadas de quienes, hoy, se rasgan las vestiduque el presidente ha rehuido las instituciones. ras ante la rebelión callejera del PP. Segundo, una debilidad: rehuir el debate diEs cierto. La calle no es, en principio, el esrecto abriendo el depósito de tinta sobre el perpacio en el que los partidos deben ejercer su acEDUARDO seguidor, denota falta de convicción en las proción política, ni dirimir sus diferencias. Otras SAN MARTÍN pias razones y comporta el riesgo de que la tininstancias de mediación- -asociaciones u orta salpique al que la esparce. Si la línea de defensa de Zaganizaciones representativas- -sí pueden necesitar patero es el cumplimiento de la legalidad, ¿por qué aiese espacio para hacerse oír porque no tienen acceso rear como pruebas acusatorias contra el PP casos del fácil a otras tribunas. Dicho esto, no seré yo quien dispasado en los que sus gobiernos no hicieron sino atenercuta a nadie su derecho a manifestarse. Ni a los que lo se a la ley? Además, todo parecido con lo que ocurrió en hacen ahora, ni a los que lo hicieron en el pasado exactiempos de Aznar (y González) palidece ante un argutamente por la misma razón de la que ahora aborremento letal: en ninguno de ellos se concedieron beneficen: dar en la calle el último empujón a un Gobierno cios bajo la presión de una huelga de hambre. debilitado por sus propios errores. Por tanto, prefiero Tercero, una mala señal. Si la verdadera razón polídejar atrás esa polémica, junto con los últimos ecos tica, como pensamos casi todos, es la de no arruinar el de la multitudinaria manifestación de ayer, y que proceso el Gobierno no gana nada en la hipótesis de sean los electores quienes en un futuro, ya próximo, una futura negociación y sí pierde mucha capacidad de juzguen el comportamiento de sus representantes en transacción. Después del caso De Juana, ETA confiréste y en otros asuntos. ma lo que ya comprobó tras el atentado de Barajas: que Sí puede ser momento para resumir en tres los agujeen una situación de bloqueo, este Gobierno no aguanta ros por los que al Gobierno se le ha escapado a chorros la presión. La (improbable) muerte del preso, aunque la defensa del caso De Juana; y a través de los cuales las hubiera armado mucho ruido, habría enviado a ETA razones de la oposición han superado los cortafuegos una señal inequívoca de firmeza para cuando se inicie de la decisión presidencial (que no de Rubalcaba) el pulso definitivo, si es que aún no se ha iniciado. DiPrimero, una contradicción: el Gobierno niega caucho en castellano viejo: cuanto más te agachas, más se sas políticas, pero los manotazos con los que se defiente ve el culo. de sitúan el debate en ese nivel. Zapatero alega motivos