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ABC SÁBADO 10 s 3 s 2007 INTERNACIONAL 37 Juan Pedro Quiñonero FRANCIA CONTRA EUROPA os proyectos europeos de los tres grandes candidatos a la presidencia de la República, Ségolène Royal, Nicolas Sarkozy y François Bayrou, amenazan con agravar, en distinta medida, la insondable crisis institucional de la UE. Ségolène Royal, socialista, considera indispensable convocar un nuevo referéndum nacional, antes de las elecciones europeas del 2009, tras retocar el proyecto de Tratado constitucional que los franceses rechazaron por referéndum el 29 de mayo del 2005. Se trata de una proposición que inquieta profundamente en todas las capitales interesadas, a geometría variable, en la construcción política de Europa. Un segundo fracaso francés sería una catástrofe para la Unión subraya Jo Leinen, eurodiputado socialdemócrata alemán, presidente de la Comisión institucional del Parlamento europeo. François Bayrou, centrista, propone un nuevo referéndum, igualmente, precedido de una nueva y ambiciosa negociación. A nadie se le oculta que la negociación de un nuevo proyecto de Tratado pudiera prolongarse varios años, a la espera de un nuevo referéndum, no menos imprevisible que el del 2005. Bronislaw Geremek, eurodiputado polaco y personalidad intelectual eminentísima, sentencia: El riesgo de una nueva consulta fallida significaría la muerte de la Unión Nicolas Sarkozy, conservador, comenzó proponiendo la aprobación parlamentaria francesa de un mini Tratado un proyecto de Tratado semejante pero reducido al ya aprobado por 9 de los 25 Estados miembros de la Unión. Ante las reservas de Alemania y España, entre otros aliados, el discurso de Sarkozy ha evolucionado, en defensa de la aprobación parlamentaria de un Tratado simplificado Está por ver en que consistiría tal simplificación y cómo era recibida por el resto de los aliados europeos. Desde una óptica europea, las alternativas francesas oscilan entre la incertidumbre y el desastre. Walter Benjamín temía que el progreso fuese el eterno retorno de la catástrofe. L El general David Petraeus durante la rueda de prensa del pasado jueves en la capital iraquí AP La tesis del general Petraeus La tesis doctoral sobre las lecciones de Vietnam presentada en la Universidad Princeton por el máximo responsable del Pentágono en Irak ofrece claves sobre los retos de un conflicto que a su juicio carece de solución militar POR P. RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Cualquier estudioso de la Historia reconoce que no hay una solución militar para un problema como el de la insurgencia en Irak Cuando el general David Petraeus, el nuevo máximo responsable militar del Pentágono en Irak, expresa este tipo de comentados pronunciamientos no está hablando precisamente de oídas. En el distinguido historial de este graduado de West Point- -además de su reconocida experiencia en Irak y haber supervisado el nuevo manual de campo sobre contrainsurgencia que utilizan el Ejército de Tierra y los marines de Estados Unidos- -destacan 328 páginas de reflexiones propias sobre la guerra de Vietnam. El general de cuatro estrellas, que por su edad no tuvo oportunidad de combatir en el sudeste asiático, recibió en 1987 un doctorado en la escuela de relaciones internacionales la Universidad de Princeton con una tesis titulada Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y las lecciones de Vietnam Un estudio académico que ahora está siendo releído, dentro y fuera de Washington, en busca de indicios de cómo puede evolucionar lo que se considera como el último esfuerzo del Pentágono para pacificar Irak, con el despliegue de más de 20.000 efectivos de refuerzo que se culminará este verano. Por lo menos en el espinoso terreno de las analogías históricas, la tesis de Petraeus no tiene desperdicio. nam fue un recordatorio extremadamente doloroso de que en lo referente a una intervención militar, el tiempo y la paciencia no son virtudes americanas en suministro abundante... Partiendo de que el tiempo es un factor crucial, suficiente fuerza debe utilizarse desde el comienzo para asegurar que el conflicto puede resolverse antes de que el pueblo americano retire su respaldo nam ha plantado en la mente de muchos militares dudas sobre la capacidad de las fuerzas de Estados Unidos para realizar con éxito misiones a gran escala de contrainsurgencia... Como dice un oficial, nuestro Ejército de Tierra no tiene la mentalidad para operaciones de combate donde el terreno clave es la mente y no nos tomamos tiempo para entender la naturaleza de la sociedad en la que estamos luchando, el gobierno que estamos respaldando o el enemigo que estamos luchando Guerra y opinión pública: Viet- Insurgencia: La guerra de Viet- Fuerzas Armadas de Estados Unidos aceptan enfáticamente la provisión constitucional de control civil sobre los militares, desde la era de Vietnam, permanecen reiteradas dudas sobre las capacidades y motivaciones de políticos y altos cargos. Vietnam fue un doloroso recordatorio para los militares que ellos, no los pasajeros ocupantes de puestos políticos, son los que generalmente asumen la carga más pesada durante un conflicto armado Liderazgo civil: Aunque las Decisiones políticas: El empleo Lecciones: Los militares de Estados Unidos pagaron caro Vietnam. Dejó a los líderes militares confundidos, consternados y desanimados. Pero lo peor es que devastó a las Fuerzas Armadas, robándoles dignidad, dinero y gente cualificada durante una década... Aunque las cicatrices físicas de la guerra pueden ser más profundas en el liderazgo del Ejército de Tierra y los marines, todos los oficiales generales de Estados Unidos comparten una similar reacción hacia la guerra de Vietnam, el deseo compartido de no repetir esa experiencia Trescientas páginas de reflexiones académicas sin desperdicio en el espinoso terreno de las analogías históricas de fuerzas militares en el extranjero debería comprender una serie de precondiciones. Señor presidente no envíe tropas a menos que: (1) Usted tenga realmente que hacerlo, en cuyo caso, presumiblemente, vitales intereses de EE. UU. estén en juego. (2) Usted haya establecido claros y alcanzables objetivos militares para las Fuerzas Armadas, es decir algo más que confusas metas políticas. (3) Usted facilite a los comandantes militares suficientes fuerzas y necesaria libertad para cumplir con la misión con prontitud, recuerde señor presidente, esto puede requerir la movilización de reservistas y quizá, incluso, una declaración formal de guerra. (4) Usted pueda asegurar suficiente respaldo público para permitir cumplir con ese compromiso militar hasta su final