Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 10 s 3 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA NUNCA CAMINARÁS SOLO E a cuerpo limpio, como decía Celaya; ve a bañarte en el río de la libertad, a sentirte parte de ese caudal resuelto que corre por las calles y que esta tarde va a fluir con la fuerza de un torrente de rabia serena. Sin equipaje, sólo cargado de tus ideas claras, tus emociones nobles, tus sentimientos transparentes. Tu recta voluntad de hacerte oír cuando no te escuchan, tu incólume determinación dehacertever cuandoteignoran. ¿Sabes? A veces, en democracia también se vota con los pies. Ocurre cuando los que mandan cierran los ojos y setapan los oídos, cuando eldesignio delapoIGNACIO lítica choca con el parecer CAMACHO del pueblo. Cuando los gobernantes se sumergen en la oscuridad paramuñir infamias aespaldas delos ciudadanos, cuando se parapetan tras las murallas del poder y tratan de dirigir la Historia ellos solos, cuando se enclaustran en la campana del sectarismo y la soberbia. Entonces, sólo queda la calle, el ágora abierta donde resuena el eco del descontento y de la queja. Mira, ellos saben muy bien lo que tú piensas, loquetú sientes. Lo desdeñan, perolosaben. Por eso les molesta que lo expreses, porque la política es pensamiento y es acción, y juntos tienen en democracia una fuerza devastadora. Se llama participación, y es lo que más temen los chamanes que han convertido el ejercicio político en un sindicato de intereses y en una bitácora de despropósitos. Parecen blindados, pero no lo están; nadie lo está cuando los ciudadanos irrumpen en el campo abierto de la libertad. Cuando piensan y actúan sin miedo, cuando se rebelan para abrirse paso entre el silencio y el desprecio. Cuando son libres y saben recordarlo. Lo triste, ya lo sé, es que tengas que salir para esto. Para pedir que los asesinos cumplan su pena y para que las víctimas no se sientan solas. Para clamar contra unasinrazón tan manifiesta y para reivindicar una verdad tan sencilla. Malos son los tiempos en que hay que luchar por lo evidente, escribió un poeta. Pero mucho peor sería condescender con la arbitrariedad, transigir con la injusticia y acomodarse en un vago conformismo resignado. Darse por vencidos, encogerse de hombros, mirar para otra parte, delegar la conciencia y abandonar a los que se sienten humillados. Aceptar la ignominia como paisaje moral. No será en tu nombre. Que la acepten otros, si quieren. Pero tú no saliste otras veces para llegar hasta aquí de este modo. No levantaste las manos cuando mataron a Tomás y Valiente, ni encendiste velas en la dramática vigilia de Miguel Ángel Blanco, ni guardaste tantos minutos de silencio para seguir callado ahora, cuando algunos pretenden que todo eso no sirvió para nada. No caminaste a través del viento y de la lluvia, con la cabeza alta y el corazón herido, para acabar renunciando a la justicia. Porque es de eso de lo que se trata: de justicia. No de ira, ni de rencor, ni de discordia. Y sabes que mientras te guíe el afán de justicia, mientras te mueva un soplo de dignidad, nunca caminarás solo. Te acompañará, al menos, el aliento honorable de la decencia. V TOTUM REVOLUTUM C ONSCIENTE de que, al conceder el segundo grado penitenciario al terrorista De Juana Chaos, se ha granjeado la incomprensión de una porción nada exigua de la sociedad española, el Gobierno ha iniciado una campaña de propaganda que tiene como objetivo demostrar- -parafraseando el expresivo lapsus de Zapatero en el Senado- -que la facción opositora también cedió al chantaje de los terroristas mientras rigió los destinos del Estado. La maniobra delata cierto grado de nerviosismo, pero resulta en cierto modo comprensible; ya nos hemos acostumbrado a que la controversia política incorpore parecidas marrullerías. Menos comprensible se nos antoja que, so capa de extender sobre el adversario la sospecha de claudicación ante el terrorismo, se fomente el confusionismo jurídico. La intervención del presidente Zapatero en el Senado fue en realidad una especie de totum revolutum en el que se mezclaron conceptos jurídicos de muy diversa índole que convendría deslindar. Se refirió, en primer lugar, el presidente Zapatero a las excarcelaciones anticipadas de etarras que cumplían condenas por deliJUAN MANUEL tos execrables, a veces incluso asesiDE PRADA natos múltiples, durante el mandato de Aznar. Pero lo cierto es que tales excarcelaciones se produjeron en aplicación de un sistema de redención de penas consagrado en el Código Penal vigente en el momento en que tales delitos fueron perpetrados. Precisamente porque tal sistema de redención de penas resultaba oprobioso para el conjunto de la sociedad y de una magnanimidad rayana en el escarnio en términos estrictamente jurídicos fue reformado durante el mandato de Aznar, aunque naturalmente dicha reforma sólo puede aplicarse a quienes hayan delinquido después de su entrada en vigor. Posteriormente, el Tribunal Supremo introdujo una nueva interpretación en el cálculo de los beneficios penitenciarios (la célebre doctrina Parot que puede resultar discutible, por entrar en conflicto con la función ree- ducadora de las penas. Pero este es otro asunto que aquí no entraremos a discutir. El criminal De Juana Chaos se benefició de aquel sistema de redención de penas, hasta el extremo de cumplir una exigua condena de 18 años por 25 asesinatos. La desproporción hiere nuestra sensibilidad; pero hay que reconocer que De Juana Chaos purgó su culpa por aquel delito múltiple conforme a las leyes vigentes. En la actualidad cumple condena por enaltecimiento del terrorismo; y la decisión de atenuar su condena nada tiene que ver con los beneficios derivados de la redención de penas, ni tampoco con las comprensibles razones humanitarias que aconsejan aliviar el régimen penitenciario de aquellos reclusos que padecen graves problemas de salud. Zapatero también se refirió en su intervención ante el Senado a aquellos presos terroristas cuyas penas se aliviaron durante los gobiernos de Aznar, por padecer alguna enfermedad especialmente grave, incurable o terminal. Aquí el totum revolutum alcanzó su paroxismo de irracionalidad. Nadie habría discutido (o sólo los energúmenos) que a De Juana se le hubiese atenuado la pena, o incluso que se le mandara a casa en régimen de libertad condicional, si por ejemplo lo consumiese una metástasis cancerígena. Yo, desde luego, me avergonzaría de estar representado por un Gobierno que permitiera que los reclusos enfermos y sin esperanza de recuperación muriesen en chirona; esto nada tendría que ver con la justicia, sino con la venganza y el ensañamiento. Pero De Juana no estaba enfermo; esto Zapatero lo sabe perfectamente, de ahí que su apelación a coartadas humanitarias resulte tan dolorosamente obscena. De Juana se declaró en huelga de hambre para forzar una resolución injusta, para conseguir un fin no amparado por la ley. Cualquier persona no demasiado nublada por la obcecación comprende que la decisión de atenuar la pena a De Juana Chaos constituye una cesión del Derecho ante las pretensiones injustas de un criminal. Esta cesión es la que los ciudadanos reprueban. Sólo quienes desean ser engañados se tragarán ese totum revolutum desplegado por Zapatero en el Senado.