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6 OPINIÓN VIERNES 9 s 3 s 2007 ABC AD LIBITUM LOS LÍMITES ÍDOLOS DE LA CUEVA DE LA CRÍTICA EL TÓTEM EN EL BOLSILLO mienta de comunicación interpersonal el teléfono ceI no tengo móvil, no tengo nada. Un móvil: me relular se ha convertido en un cuadro de mandos perfecfiero al (teléfono) celular de los hispanoamericato y al alcance del cociente intelectual de cualquier sinos, menos ambiguos a la hora de designar el tomio evolucionado. Nada que ver con aquel armatoste témico aparatillo que se ha convertido en la punta de- -hoy en el desván de la arqueología industrial- -de lanza del consumo tecnológico globalizado. Imposicasi un kilo de peso que patentó Motorola a mediados ble averiguar cuántos hay en el mundo. A finales del de los ochenta y que sólo servía (en el mejor de los caaño pasado, según las estadísticas de la CIA (y ellos sasos) para el blablablá con nuestros semejantes. Ahora ben contar muy bien cuando quieren) habría unos el móvil puede ser eso y, además, cámara foto 2.300 millones de teléfonos portátiles en todo el gráfica, reloj, despertador, calculadora, agenplaneta. Con algunos países, como la India, emda, tablero de juegos innumerables, cine, cenpeñados en engordar el guarismo a razón de vatral de correos (una editora me decía hace rios millones al mes. Entre nosotros la tasa de unos días que llevaba toda su vida laboral, y penetración de la telefonía móvil estaría en esbuena parte de la sentimental, dentro de su te momento en torno al 105 de la población, blackberry) profesor de idiomas, ordenador por encima ya de los 45 millones de terminales personal, avisador de días fértiles, guía de caen uso. Lejos aún de ese 175 que se atribuye a rreteras, biblioteca, discoteca. Incluso podría Luxemburgo, cuyos habitantes se revelan más MANUEL funcionar como psicólogo conductista: un reproclives a llevarse constantemente el celular RODRÍGUEZ ciente estudio viene a revelar que muchos jóvea la oreja (allí siempre se han aburrido más) RIVERO nes- -los más avezados usuarios del móvil- -Noten ustedes, por favor, que manejo estas cise comunican con sus parejas más libre y espontáneafras con cierto escepticismo, porque no se están quiemente por medio del telefonino que en las relaciones, tas y soy consciente de que, desde que escribí la primedigamos, vis- a- vis (que, además, siempre son menos hira línea de este artículo hasta este momento (aquí) giénicas) El diminuto móvil se ha convertido en una pueden haberse modificado dramáticamente. especie de ersatz contemporáneo y pos- tecnológico de A partir de que Borrell se lanzara a la liberalizala polifacética navaja del ejército suizo que mi padre ción del sector de las comunicaciones en 1994, las come regaló cuando empecé a ir de excursión con mi cosas han discurrido a velocidad vertiginosa. Ya hace legio. Todo en uno. Una herramienta para la supervitiempo que el difunto Baudrillard (que el simulacro vencia. de Dios lo tenga en su simulacro de Gloria) diagnostiSi todo sigue así, con todo lo que necesitamos ocucó el cada vez más abrumador poder del objeto sobre pando un espacio reducidísimo en nuestros bolsillos, el sujeto en este mundo nuestro que lleva camino de los móviles del futuro (es decir, de dentro de unas hoser tan virtual como el de The Matrix. A medida que la ras) incluirán insospechadas prestaciones. Un kit patecnología evoluciona independientemente de nuesra auto- eutanasiarnos, por ejemplo, cuando nos sintatros deseos y, si se me apura, de nuestras necesidades mos incapaces de seguir soportando el simulacro (de- -creándonos por sorpresa dependencias con las que nuevo Baudrillard) de vida, de políticos, de contienda no contábamos- -sus productos se sofistican y se hapre- electoral. Y es que, parafraseando indignamente cen cada vez más comprensivos e incluyentes. al poeta de Orihuela, ya está llegando un momento en De manera que ahora todo lo que necesitamos para que, menos el móvil todo inseguro, todo postrero, enfrentarnos cotidianamente con la vida- -incluyenpolvo sin mundo. do el ocio y el placer- -cabe en un móvil. De una herra- L ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha desenvainado su pluma para decirme, con sello oficial y registro de salida, que los escritos en que le menciono tienen un componente de descalificación personal que no puede sino considerar como un agravio. No se refiere el jefe de nuestra diplomacia a ningún artículo concreto y de ahí, en una de esas peligrosas generalizaciones con las que solemos pecar los periodistas y no son ajenos los diplomáticos, nace la tribulación que me produce la ofendida carta de tan notorio personaje. He repasado con detenimiento los últimos dos meses de M. MARTÍN este Ad Libitum diario y, FERRAND hasta donde se me alcanza, solo he encontrado, a propósito del viaje de Josep Lluis Carod- Rovira a la India, una referencia a Moratinos en la que, de pasada, le valoro como pánfilo. Los límites, éticos y estéticos- -me interesan menos los legales- de la crítica periodística, principalmente en su especialización política, son de apreciación difícil y variable. Con gran sinceridad, el ministro Moratinos piensa y lamenta que la falta de argumentos sobre el fondo sea lo que le haga (me haga) recurrir a chascarrillos y ataques contra la dignidad de una persona Bueno, es un desahogo y, de verdad, lamentaría ser emisor de cualquier valoración política- -algo público- -con argumentos denigratorios y no referidos, por privados, al caso de que en cada ocasión se trate. No tengo conciencia de haberlo hecho nunca y, repasado el DRAE, tampoco creo que, a la vista de los frutos de nuestra política exterior, el adjetivo pánfilo, más cariñosón que afilado, sea tan desajustado para la valoración de los hechos del señor ministro. Casualmente, lo que son los hados, me disponía a considerar hoy el nuevo y simbólico plantón de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice. Tampoco visitará España a finales de este mes. Es un gesto más en la reiterada escenificación de la distancia que, no sin razones de peso, la Administración de George Bush viene evidenciando frente al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero, ¿cómo me enfrento yo a un tema así con el alma en un puño ante el hecho de que el sensible titular del Ministerio interprete mi crítica como una descalificación personal Por otra parte, y dicho de paso y sin ánimo de pendencia alguna, la descalificación personal es legítima, democrática, saludable y conveniente cuando el juicio periodístico se centra en hechos y dichos que nada tienen que ver con lo privado y lo íntimo. La prensa, cuya principal función social es la crítica del poder, lo que la convierte en contrapoder y no en otro grado de poder, tiene el deber de, sin servir a terceros, valorar con independencia el proceder de personas que, como Moratinos, brillan con luz y desaciertos propios en el gran escenario de la opinión pública. Así que, marchando, una de tila calentita para el señor ministro. E S -Creemos que el Senado no sirve para nada, y fíjate qué broncas podemos armar también aquí los senadores.