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ABC VIERNES 9 s 3 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA ESPERPENTO Y TRAGEDIA OMO los antihéroes grotescos del esperpento de Valle, retorcido reflejo expresionista de una realidad dolorosa y absurda, los personajes de la corrupta farsa marbellí aprovechan el caso De Juana para proyectarse con la lógica de la paradoja en el espejo cóncavo del disparate nacional. El abogado de Julián Muñoz ha pedido la excarcelación inmediata de su defendido alegando con implacable sofística procesal el precedente del serial killer etarra. Mi representado ha perdido quince kilos en la prisión, y no por volunIGNACIO tad propia resume el leCAMACHO trado en un escrito cuya patética seriedad refuerza la incongruencia siniestra de la decisión del Gobierno. Fantoches burlescos en una procesión descabellada de desgarrados contrastes: un trazo de humor negro en medio del aguafuerte goyesco de la crispación nacional. Valle tenía razón: el sentido trágico de la vida española sólo puede ofrecerse a través de una estética sistemáticamente deformada. Desde la óptica del absurdo, desde los espejos del callejón del Gato, el antiguo alcalde manos largas de Marbella tiene motivos de sobra para alzar ante la justicia la queja del agravio. Al fin y al cabo él no ha matado a nadie; sólo robó (presuntamente, claro) unos millones de euros, como cualquier presunto concejal. En el esperpento hiperrealista en que su deriva demencial ha convertido la política española, Zapatero podría haber preguntado al pueblo, como Pilatos, a quién era preferible soltar por razones humanitarias, y la voz de la democracia deliberativa habría respondido como un solo hombre: ¡Al Pantojo! ¡Suelta al Pantojo! Pero el Pantojo, que ganó unas elecciones por mayoría absoluta cuando todo el mundo sabía que se lo llevaba crudo, sigue en el trullo, adelgazando a la fuerza bajo las privaciones del régimen penitenciario, mientras De Juana Chaos, el Calimero terrorista, paseará pronto, con una pulserita electrónica, bajo el sol tibio de la playa de la Concha. La libertad de Julián Muñoz sólo ofendería a la razón, pero la del asesino etarra ofende además a la dignidad nacional y a la memoria de las víctimas, que es la memoria del sacrificio consumado y de la sangre derramada. Un esperpento macabro, un disparate lúgubre, una farsa siniestra. Tan siniestra que ha sacado de las sombras a una figura discreta y silenciosa, humilde y seria como Ortega Lara, dispuesto a comparecer en la manifestación del sábado como un Ecce Homo del vejado honor nacional. Porque están insultando a las víctimas dice el hombre que volvió del infierno. Pocas bromas ahí: el esperpento se convierte en tragedia clásica cuando asoma en el escenario la solemne gravedad un héroe con todos sus avíos. A Ortega Lara, siempre comedido, mesurado, prudente, le ha llegado al cuello el agua de la indignación y de la rabia. Él sabe mejor que nadie que del infierno se puede regresar, pero nadie sale intacto de la infamia. C ¿Y SI PRUEBAN A DECIR LA VERDAD? L esfuerzo es notable, pero no imaginativo. Las máquinas de Ferraz están engrasadas y buscan afanosamente la frase mágica, la excusa perfecta, la explicación certera que les evite el inevitable desgaste que acarrea una decisión así. Lo intentan, pero no dan con la tecla. Han ido a lo fácil y no ha colado: el PP no tomó medidas semejantes durante sus ocho años de mandato, el personal lo sabe y va a ser difícil que convenzan a la población de que Aznar era un blando en su trato con etarras. Excarceló, como excarceló Felipe y como ha excarcelado Rodríguez Zapatero, pero no tomó la decisión de atenuar el grado penitenciario a ningún preso que le estuviera sometiendo al chantaje de una huelga de hambre. Entre otras cosas porque no se enfrentó a una situación como esa. Conociendo su ejecutoria, no obstante, se me hace difícil creer que hubiese obrado de igual manera que el Gobierno actual. Si la libertad de De Juana Chaos es imprescindible para que el proceso llegue al puerto que se busca ¿por qué no lo dice abiertamente el presidente y se deja de excusas de mal paCARLOS gador? ¿Qué pasa si mañana compaHERRERA rece y dice lo siento, conciudadanos, pero no he tenido más remedio que hacerlo ya que a cambio de ello la tregua acabará convirtiéndose en un abandono definitivo de las armas tal y como tengo negociado Recibiría una buena tanda, indudablemente, pero tal vez no tanto como lo que le está cayendo. Que le están dando, incluso, desde dentro. Con la boca chica, pero le están dando. En esta ocasión parece como si a su servicio de estrategas se le hubiese ido la mano en la confianza de que todo lo que haga será digerido en virtud del talante, la cercanía y la sonrisa optimista de nuestro hombre. Tal vez sea cierto, como apuntan algunos observadores, que este tipo de decisiones son las que se toman personalmente, en la soledad del poder, y que todos esos estrategas que le rodean sólo tienen oca- E sión de asentir disciplinadamente y ponerse manos a la obra para intentar apagar los fuegos que se desatan inmediatamente, es decir, para explicarlo o para buscar quién es el Rubalcaba que asume el marrón. Acostumbrados como están a la fácil y machacona estrategia de asimilar al PP con la extrema derecha- -ya quisiera la extrema derecha española tener los millones de seguidores de los populares- la primera reacción ha sido poner el foco en la oposición y culparla de la pérdida de las colonias de ultramar: la maniobra sonaba déjà vu y no ha impresionado a nadie, probablemente por la razón de que en el subconsciente del colectivo general prima la imagen intransigente de Aznar por encima de la de un político acogotado por la presión terrorista de ETA y dispuesto a ofrecer concesiones inconfesables. Lo único cierto es que cuando Aznar gozó de la pérfida mayoría absoluta que tanto le perjudicó a la larga, puso en marcha la reforma penal que los socialistas y demás grupos no quisieron afrontar en sus mandatos: el cumplimiento íntegro de las condenas sigue siendo una iniciativa popular que está metabolizada por el general de la ciudadanía y que queda asimilada al Aznarato. Por eso va a ser difícil que cuele la suerte de que la derecha fue una manga ancha intolerable con los asesinos. La auténtica razón por la que han enviado a la Herriko- taberna al psicópata de Ignacio no hay que buscarla en ninguna causa humanitaria ni en nada parecido: De Juana va a encamarse con su energética novia en su casa porque a la debilidad del Gobierno le quemaba en las manos el héroe que pudo ser mártir. Temeroso de un nuevo Barajas que le hundiese definitivamente en una depresión preelectoral nada deseable, le soltaron confiando en que estas cosas se acaban pasando antes de lo que parece y en que la ciudadanía deja de estar perpleja o molesta así le ponen dos platos de gambas por delante. La manifestación del sábado es el aguijón más molesto con el que se van a encontrar en muchos meses. Saben que esta vez les puede hacer daño y no aciertan a responder con serenidad. Malo.