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100 GENTE www. abc. es gente JUEVES 8- -3- -2007 ABC Los pastores protestantes fueron categóricos: no hay boda si el novio no recibe el sacramento del Bautismo Tras momentos de angustia y estrés, Alexandra pudo pronunciar ante Dios y ante los hombres el famoso sí, quiero Alexandra Manley y Martin Jörgensen, tras su boda, con los dos hijos de la ex princesa, los príncipes Nicolás y Félix REUTERS Alexandra se casó embarazada La ex princesa se encuentra en su segundo mes de gestación s La boda estuvo a punto de no celebrarse porque el novio, Martin Jörgensen, no estaba bautizado POR CARMEN VILLAR MIR CORRESPONSAL ESTOCOLMO. Los medios de información daneses servían ayer su última bomba, al desvelar el motivo de la apresurada boda, celebrada el pasado sábado, de la ex princesa Alexandra y el cámara de televisión Martin Jörgensen: Alexandra Manley se encuentra en estado de buena esperanza. Así lo afirma el Se Hör en su portada con el título La señora de Jörgensen espera un bebé Comenta ese rotativo en sus páginas interiores que, aunque la anterior mujer del príncipe Joaquín no ha querido hablar sobre su estado y, siempre discreta, permanece callada ante las preguntas de los representantes de la prensa, su familia ha confirmado que la condesa, que ha cumplido 42 años (quince más que su marido) está encinta y en su segundo mes de gestación. Esa circunstancia explica la rapidez con la que se anunció y se celebró el sonado enlace, calificado como el más romántico del siglo, en el que Alex renunció a su título de princesa, a muchos miles de euros anuales y a todas sus prerrogativas como miembro de la Familia Real. Comenta la citada publicación que si Alexandra no hubiera estado embarazada, la pareja podía haber seguido viviendo en Österbro, la mansión de ella, sin problema alguno como en los últimos dos años. Lo que hubiera sido absolutamente imposible en el luterano país vecino es que una princesa de Dinamarca hubie- ra dado a luz a un bebé sin estar casada. Como era inevitable, ayer no se comentaba otra cosa en toda Escandinavia. La romántica boda de Alexandra, que tanta tinta hizo correr en todo el mundo, no fue el broche de oro a una novela rosa como se ha escrito. Esa unión fue una simple maniobra, tan vieja como el mundo, de una mujer que se encuentra embarazada. La renuncia de Alexandra no fue un tributo al amor sino una necesidad, producto de las circunstancias. Pero aquí no terminan las sorpresas. Se ha sabido que Martin es padre de una niña de 15 años con quien no tiene relación alguna y también, que el mísmisimo día del enlace, unos minutos antes de que llegaran los invitados y cuando las campanas estaban a punto de sonar, los oficiantes descubrieron que el señor Jörgensen no estaba bautizado. Los pastores protestantes fueron categóricos: no hay boda si el novio no recibe el sacramento del Bautismo. Por si eso fuera poco, nadie encontraba la llave de la iglesia. Tras momentos de angustia y mucho estrés se supo que la llave estaba en Copenhague. Alexandra, siempre eficaz, llamó por teléfono a su ex y le pidió que fuera a buscar esa llave y que actuara como testigo en la ceremonia de cristianar del novio. El hijo de Margarita II, todo un caballero, salvó la situación y Alexandra con su recién bautizado Martin pudo pronunciar ante Dios y ante los hombres el famoso ja villi (sí, quiero) Hoy, los contribuyentes daneses claman que se retire a Alexandra el sueldo de 190.000 coronas anuales (unos 25.000 euros) y que si la paga del cámara Martin Jörgensen no es lo bastante satisfactorio, que su esposa venda sus joyas (regalos que recibió de la Familia Real) que la Reina ha permitido que conserve como suyas.