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ABC MIÉRCOLES 7 s 3 s 2007 NBA DEPORTES 91 Ron Artest, una mala bestia El jugador de los Sacramento Kings, protagonista de la mayor sanción deportiva de la historia de la NBA, fue detenido ayer como sospechoso de haber agredido a una mujer POR MIGUEL ÁNGEL BARBERO MADRID. Ron Artest, el auténtico bad boy (chico malo) de la década en la NBA y actual jugador de Sacramento, ha vuelto a hacer de las suyas. Saltó a la fama por ser el protagonista de la peor pelea del deporte americano (cuando subió a la grada y se lió a mamporros con un aficionado en 2004) y ahora ha sido detenido por violencia doméstica. Todo un currículo. El arresto de Artest, según el informe oficial, se produjo a las nueve y media de la noche tras responder la Policía a una llamada de emergencia y encontrar en su domicilio a una mujer que presentaba algunas heridas menores. De acuerdo al mismo informe, la mujer se negó a recibir asistencia médica. Después de que los agentes interrogaran a Artest y a la mujer decidieron arrestar al jugador ante la sospecha de que había utilizado la fuerza para evitar que la mujer denunciase los hechos. Lo gracioso es que el alero siempre ha tenido a gala ser un chico de la calle y haberse hecho a sí mismo. Incluso flirteaba con la idea de hacerse boxeador durante su sanción. Todo un seguidor de la ley de la selva, donde sólo sobreviven los más fuertes. Después de una buena carrera universitaria en Nueva York (en lo baloncestístico, porque en los valores no estuvieron muy afortunados los católicos de St. John s) destacó entre los tuertos de Chicago. Era la época post- Jordan y aprovechó para heredar el testigo de Dennis Rodman como dominador de los tableros. Pero los toros no lo vieron claro y terminaron mandándolo a Indiana, donde sí que llamó la atención con un equipo competitivo. De repente se convirtió en All Star y mejor defensor de la Liga. Y claro, a partir de ahí se le subieron los humos. Declaró que era el mejor del equipo y eso no les sentó bien ni a Reggie Miller ni a Jermaine O Neal... ni mucho menos a Larry Bird, el rey de la discreción y la modestia. Pero lo que terminó de sentenciarle fue su pelea en Detroit. Aparte de dejarle sin jugar toda la temporada (73 partidos, la sanción más dura en la historia de la NBA) le costó cinco millones de dólares de su sueldo y un año de libertad condicional. Nunca terminó de arrepentirse del todo (comentó que sus hijos estaban orgullosos de él porque no se dejó avasallar en ningún momento) e intentó comenzar una nueva vida en California hace año y medio. Tuvo algunas discrepancias técnicas con su compañero Mike Bibby (pues se sigue considerando una gran estrella- -18,6 puntos y 6,6 rebotes- -pese a que el equipo esté ahora peor que nunca) y, sobre todo, con la perrera municipal. En la cancha parecía centrado, pero en casa desatendía a sus mascotas. Lleva pagados más de 2.000 dólares en multas por descuidar a sus canes. Mas lo peor llegó el pasado lunes, cuando agredió a una mujer en su casa y dio con sus huesos en la cárcel. Al parecer discutieron y se le fue la mano. Una vez más y ahora fuera del ámbito competitivo. Por eso esta vez no ha habido clemencia. Una fianza policial de 50.000 dólares y apartado del equipo indefinidamente. El estrellato deportivo no puede tapar ciertas actitudes. Y quien no sabe vivir en comunidad puede que al final deba hacerlo en una celda. Artest, en la ficha policial REUTERS